miércoles, 26 de febrero de 2014

para papá

Querido papá:
Algún lejano día vas a tener esta carta en tus manos, y cuando ese día llegue va a ser muy especial, ¿Por qué especial? Porque ya me habre recibido, de lo que fuese, de odontologa, pediatra, periodista, paracaidista, motociclista profesional… pero al fin y al cabo ya tendre mi titulo en mano lista para salir a ganarme la vida, como siempre nos han inculcado mamá y vos.
Lamento haberte decepcionado si no escogi la carrera que vos querias que estudiara, lamento haberte desilusionado, pero por sobre todo lamento no haberte dado el gusto de estudiar lo que vos querias, porque ahí sería algo imperdonable para conmigo misma.
La adolescencia es como la neblina, un día podes tener todo claro y al otro día todo se difumina a tu alrededor, y ahí es cuando las ideas se entrelazan, se mezclan, nos aturden, nos confunden y así,  hasta encontrar la salida luminosa, esa que nos va a llevar hacía nuestro objetivo, nuestro FUTURO.
El presente es hoy, hoy te estoy escribiendo una carta, deseando que la leas a futuro, pero cuando esto ocurra esta carta va a haber sido escrita en el pasado, y la vas a estar leyendo en tu propio presente. A lo que voy es que nuestros futuros son paralelos a lo que uno escoge en la vida, y lo único que sé, ahora, con tan solo 17 años, es que no quiero crecer. No quiero tener que dejar de salir todos los fines de semana y pedirles plata para gastarla en fiestas, no quiero tener que pagar mis propias cuentas y llorar por deudas, no quiero pagar hipotecas, no quiero desprenderme de tan maravillosa liviandad, de tanta felicidad y paz que me da ser una adolescente (por más de que tenga problemas), no quiero pagarme mis propios helados, ni mi comida, no quiero cocinar, no quiero limpiar, no quiero estar preocupada (todavía) sobre donde estan mis hijos, que estan haciendo, con quienes estan y a donde en realidad fueron; pero por sobre todo no quiero dejar de ser tu hijita, porque en algun momento lo voy a dejar de ser, y va a ser cuando me veas con mi auto, con mi casa, con mi esposo y mis hijos, y ahí vas a comprender que todas esas amarguras que  te cause en un pasado, hoy pasaron a segundo plano, porque sere una mujer adulta pero siempre necesitando de tu ala para descansar.
Hoy con 17 solo sé que quiero que mi vida sea exitosa, y si tal vez mi único éxito en la vida fue ser criada por dos maravillosos padres, entonces que así sea. Tal vez no estes tan decepcionado luego de leer esta carta y entender que hiciste todo tu trabajo bien.
Gracias.

Vicki.

lunes, 3 de febrero de 2014

Dear Charlie

 No estoy preparada para escribir todo, pero por momentos tengo pantallazos de lo que en realidad debería relatar, en como lo que yo vivo no solo me pasa a mí sino a todo el mundo, y a veces me encuentro algo confundida, abrumada, porque tengo muchas ideas en la cabeza y pocas soluciones, y aunque trato y trato siempre de salir adelante, me pierdo, y eso no esta bueno... Realmente después de escribir todo esto sigo sin entenderme, aunque comprendo que hay algo que trato de desenterrar día a día, está catarsis nació más bien después de comerme unas 50 paginas de "Las ventajas de ser invisible", me di cuenta que no soy tan diferente a Charlie, que mis amigos no son tan diferentes a Sam y Patrick, que el mundo de la adolescencia es igual para todos, y que tantas cosas insignificantes nos pueden destruir pedazo por pedazo. Me parece que al final, todos tenemos un depresivo Charlie que nos acompaña a superar la adolescencia...