sábado, 29 de diciembre de 2018
shit
No nos podemos poner de acuerdo, o yo no puedo, o vos no podes. Quiero que mueras por mí, este amor romántico me cagó la cabeza.
jueves, 27 de diciembre de 2018
lunes, 8 de octubre de 2018
Carta a nosotros
Daián:
Escribo esto con anticipación, porque me conozco y sé que cuando llegue el momento,las palabras van a estar revueltas en mi cabeza.
Primero quiero agradecerte por esperarme, por amarme con todo el tiempo del mundo, por crecer a mi lado y también dejarme crecer.
No sé que nos espera, solo sé que tenemos que tenernos paciencia y tratarnos siempre con amor. No va a ser fácil desde el principio, van a haber cosas mías que no te gusten, cosas de vos que no me agraden. Deseo que al final de la noche me abraces para descansar, sea cual sea el resultado del día entero.
Que nunca nos vayamos a pelear dormidos, y que no nos olvidemos de pedirnos las cosas con amabilidad.
Nuestra relación siempre se basó en la confianza y en el respeto. Tiene que seguir siendo así.
Vamos a encontrar cosas nuevas, un país y otra cultura. Seamos permeables, no juzguemos sin antes conocer, probemos distintas bebidas, leamos otrxs autorxs, veamos películas representativas de México, vayamos a museos, caminemos por barrios, veamos cada detalle de otras cosas. Seamos amables con los desconocidos.
Esto es muy importante para mí, por el hecho de que lo estamos haciendo juntos, y nos estamos animando a más.
No sé que hay detrás.
Solo sé que quiero algo, vos y yo, la casa y el perro. Un pasaje en mano, un compañero a mi lado. Juntos siempre, aunque sea un cliché. Sos el ser humano que más amo en este planeta.
Gracias por elegirme como tu compañera.
martes, 2 de octubre de 2018
Un poema que no sé escribir
Si supiera hacer poemas, le escribiría uno al licuado de banana. Soy hija de padres separados, y eso para mí representó por muchos años la ruptura de lo que significaba tener un hogar. Cuando era chica mamá solía hacer licuado, era una época, un momento específico del año en donde tomábamos los cuatro, un vaso cada uno.
Los días de calor mamá le ponía cubitos de hielo a la mezcla, para que quedara fresco y espeso. Fue así que por muchos años merendamos eso, y su combinación lograba ser infinita; tostadas con queso-mermelada y licuado, galletitas dulces y licuado, tostados de jamón y queso con licuado.
Cuando mi hermano y yo crecimos, cada uno logró hacer su propia mezcla. A todos nos salía distinto. Había veces que Luccas se hacía una jarra entera para él, con la comida siempre fue un poco egoísta, después en los demás aspectos de la vida se mostró como una persona generosa.
A veces mamá hacía licuado y me dejaba un vaso en la heladera, porque tal vez yo no estaba en casa y esa era su manera de decirme que me quería, o que había pensado en mí.
Mientras volvía del trabajo me di cuenta que el día estaba lindo, y que había comprado unas bananas hacía unos días. Ahora soy yo la que toma licuado sola, y entiendo que el hogar no es un espacio físico, sino una sensación, como cuando te quedan los bigotes blancos después de terminar un vaso.
Creo que ser feliz era eso, tomar licuado.
jueves, 13 de septiembre de 2018
22
Me dí cuenta que amo mi cumpleaños, la sensación, el sentir que todo el mundo direcciona un segundo de su día en decirme que me quiere y que me desea lo mejor. Es un momento donde me siento agradecida por la cantidad de amor que recibo.
El problema fue ayer, cuando habíamos quedado en almorzar, y yo me retrasé porque estuve en una esquina esperando a que se llevaran a un tipo que había estado convulsionando en la calle. Cuando llegaste yo te dije "estoy retrasada", y creí que no iba a ser escándalo. Que lo ibas a entender, pero te quedaste sentado lejos de mí, sin hablarme y con esa cara de orto que odio tanto cuando las cosas te molestan.
Había estado cocinando barritas de tofú porque me las habías pedido días atrás, y yo creí que era una buena idea hacer un puré de calabaza para variar de nuestro menú cotidiano. Pero las cosas no salieron bien y yo pegue un portazo. Nunca me había enojado con vos de verdad. Te grité, te dije que eras un egoísta, que te odiaba. Vos me recriminaste que yo no hablo, que podría haberte dicho cuando venías que estaba retrasada, así no te hacías una idea de lo que podía ser. Que tenías en mente otra cosa, venir, comer en 20 minutos, coger y salir a está reunión que teníamos. Porque sumado a todo esto, teníamos que encontrarnos con una mujer para ver un salón.
Me abrazaste y yo te dije que mi cumpleaños era mi día especial, que no se le hace a nadie eso, que no se le arruina el cumpleaños a una persona. Yo que esperaba que fuera mejor, viniste y me hiciste llorar el día entero.
Lloré en el subte, porque además me dijiste que había sido un pollito mojado con un tipo al que llamé para que fuera nuestro main sponsor. Porque estamos queriendo hacer un evento pero solo siento que corremos detrás de algo que no aparece. Sigo frustrada y dolida.
Lloré en la calle mientras caminábamos y me decías que lo hiciera más rápido, y yo te decía "por eso te dije que nos tomáramos un taxi". "No nos vamos a tomar un taxi por ocho cuadras", pero yo camino lento, te respondí. Seguí llorando hasta después de que termino la reunión, y nos sentamos en un café, y me dijiste que me amabas y que no habías entendido que me gustaba mi cumpleaños.
Cuando me fui a cursar llore en el bondi.
Dicen que el amor es todo menos dolor. ¿Entonces por qué me duele?
En el departamento, mi tío había decorado el living con globos y un cartel que decía feliz cumpleaños. "El sí te conoce" me dijiste, y vi en tus ojos que estabas arrepentido por todo lo que había pasado.
Antes de tomarme el bondi me dijiste "creo que esto nos va a servir para saber comunicarnos mejor". Ojalá todo eso no hubiese pasado el día de mi cumpleaños.
A la noche comimos risotto, tomamos vino y escuchamos música. Tal vez mi tio no lo sepa nunca, pero me salvó el cumpleaños.
Vos me trajiste la torta con la velita prendida.
Creo que fue tu manera de hacerte cargo y pedir perdón.
Ahora me queda a mí olvidar todo, como siempre lo hice con las cosas que duelen.
lunes, 27 de agosto de 2018
adulte
A veces ser adulto no es nada más que cocinarse arroz con huevo, y que te dé paja ponerle más sal, una vez que te sentaste a comerlo. Saber que no está del todo rico pero que lo haces porque algo tenés que comer. No podes vivir a base de café y tostadas.
miércoles, 15 de agosto de 2018
todavía con 21
Ayer tuve una crisis de angustia. En lo que transcurrió del día, me atrase con mis entregas en el trabajo, porque hubo una reunión de clientes en la oficina. Ahora que trabajo en Marketing todo parece serio y canchero. Esta gente que estaba con mi jefe, hablaba tan fuerte que me llegó a aturdir. Cuando se fueron, luego de casi una hora y media, sentí que me habían invadido por completo mi espacio (aunque eso no tiene sentido).
Volví a casa a eso de las seis de la tarde. Volver del trabajo me lleva dos horas. Una hora en colectivo y otra en subte, más el caminado. Estaba agotada y deje todas las cosas en mi cama. Sentía el cuerpo duro, cansado, la espalda hecha un nudo, mis hombros lastimados y el cuello como si fuera un fosfórito, todo de madera y frágil.
Hablaba con mi novio y me puse mal. Veía que el está avanzando en muchas cosas en cuanto a su vida artística. De repente las oportunidades le están empezando a aparecer, y yo estoy orgullosa de él. Solo que tengo miedo de quedarme en el plano de una simple expectadora.
Le dije que era una artista frustrada, y él me dijo que eso compartíamos. Yo le dije que sabía de todo, pero que de nada me servia. No muestro lo que hago y tampoco me expongo. Me imagine a mi misma a los cuarenta, siendo solo una persona que vive en el mundo y paga sus cuenta. "Siento que no tengo nada para darle al mundo", y es un poco cierto.
Igualmente ¿para qué quiero tener algo que dar?, no es acaso que estoy tratando de justificar mi existencia. Hacer algo importante para decir: Bueno, viví. Re bien yo que hice algo antes de morir.
Empecé a temblar, a llorar con fuerza, la cabeza se me partía al medio y me abrazaba una angustia densa, oscura. Como si algo me empujara a mis propios miedos, y me obligara a verlos, a hacerme cargo de que tengo pánico a no ser nadie. A no tener verdaderamente un talento.
Daián me dijo que yo tenía el mismo miedo que su socio. El hecho de que se hiciera poderoso y famoso y yo me quedara pintada de lado. "Pero guido no es tu novia" le dije. Él me dijo que siempre intentaba rodearse de gente que lo conociera y quisiera bien. "Vos sos mi norte, y te sigo a donde sea, porque confío en vos".
"Lo único que quiero es ayudarte a encontrar esa parte artística tuya"
Podre no ser exitosa mundialmente, pero que alguien me ame así me hace sentir que gané todos los premios habidos y por haber.
Tengo angustia y miedo.
Todavía sigo transitando el final de mis 21.
sábado, 11 de agosto de 2018
Camaleona
Recién, mientras estaba en el baño, tuve una gran idea. El egoísmo es sano, me dije a mi misma. Ahora no puedo recordar porque pensaba eso, mientras estaba sentada en el hinodoro, scrolleando instagram.
Pensaba que a veces me urgen las ganas de escribir, pero que me reprimo a mi misma. Siento que al fin y al cabo, es solo un hobbie que voy a tener por siempre, y punto. Como la gran mayoría de las cosas que me gustan, pero que nunca desarrollo o exploto del todo.
Ayer cobré, y me encontré a mi misma, en un Farmacity de Palermo, comprando hisopos, jabones, una crema con olor a cereza, y un shampoo con ph neutro. Estaba feliz porque todo eso, que era por higiene, pero que al fin y al cabo estaba pagando yo, significaban algo.
Me siento más madura en algunas cosas, y en otras solo sigo siendo una pendeja. Anita está de paso por la ciudad, y estuvimos juntas. Hoy le decía que no tenía más ganas de comprar cosas en ferias, que estaba encontrando otro estilo y que ya no me siento bien con ese tipo de ropa. Hace mucho tiempo que no me siento especial o linda con algo que me pongo.
El amor propio debe estar, solo que no puede ser que sea tan capitalista por momentos. ¿Sentirse bien con una misma, por comprar? debería poder contentarme con lo que tengo, que está bien. Solo que ya no me encuentro en nada de lo que tengo. Creo que tengo una crisis conmigo misma.
Hoy me vio un amigo de Andy, y me dijo "estás flaca, alta y rara". Puede ser que este cambiando.
jueves, 26 de julio de 2018
NO TOMARME LAS COSAS PERSONALES
Tengo un problema: me tomo todo personal. A veces las personas están remercandome algo que puede ser para mi desarrollo y mejora como ser humano, y yo, egocentrica, me lo tomo como una agresión. Y ahí reacciono, defensiva, a tratar de protegerme de algo que no tiene sentido. Donde la enseñanza queda en segundo plano y yo estoy ahí, dolida, como un pichón que se le rompió la pata al caerse del nido.
¿En que momento estoy de mi vida?. Falta un mes y algo para cumplir 22. Siento que logre cosas significativas como salirme de la zona de confort, aprender, perdonar el haberme ido tan abruptamente de Mendoza. Sanarme. Entendí que me fui porque necesitaba crecer, y eso es valioso. La gente que me quiere de verdad, siempre me apoyo. Les voy a estar agradecida la vida entera.
Tengo proyectos, ganas de hacerlos, un burbujeo en el pecho que me dice "sí". Y de la misma manera que me siento, también tengo la cabeza volando. Flotando.
Hoy mi jefe me ofreció 10.000 por ir a trabajar 3 veces por semana a Maschwitz. A veces pienso que
estoy un paso adelante en mis metas personales como comunicadora, o lo que sea que soy. Que es eso, no sé que soy, que hago, con que fin.
Ahora tengo ganas de hacer una fiesta, siempre lo quise hacer. Pero es eso, quiero todo, soy ambiciosa y desorganizada. Ni siquiera pude terminar el proyecto de las entrevista. Abro premiere y siento que estoy frente a un monstruo gigante que me controla. Tengo miedo de que no le guste a las pibas, y por eso estoy bloqueada hace meses. El tiempo se me pasa y tengo que hacer algo. Cerrarlo, darle un fin. Lo necesito.
Tengo que valerme por mi misma.
En el 2020 nos vamos a ir de viaje con Daián, ya estamos programando las cosas, soñando, pensando. Para eso necesito plata. Es la primera vez en mi vida que de verdad no pienso en tirar todo por la borda, solo porque el trabajo no me cierra o mis jefes son unos pelotudos.
Se me acaba de romper el cristal de mis lentes aéreos. Es una vergüenza que ande con los lentes rotos, pero ya no tengo cara para pedirle a mi tío que me compre o me de la plata para otro par.
Me siento bien conmigo, solo que sin querer me deprimo. No hay razón para eso, pero yo que sé.
lunes, 18 de junio de 2018
Dinero
Estoy sentada enfrente de la computadora haciendo dinero. Ahora soy freelance y gano un sueldo de seis mil pesos base, con solo estar en casa. Con esta misma liviandad con la que hablo, entiendo que también me encuentro en la cuerda floja del sistema laboral.
Me encanta poder manejar mis tiempos con libertad, pero de repente hoy se cayó una cuenta y eso significan 1000 pesos menos de los que me iban a depositar en Julio. Me angustio, "hola novia fancy" me dice Daian, porque yo quiero ir a un bar donde cada trago sale 150 pesos. "No quiero ser el que siempre te dice que no" repite hasta el cansancio. Odio sentir que no podemos hacer cosas porque cuidamos la plata.
Siento que estamos atravesando una crisis económica horrible y que cada vez es más difícil disfrutar de algo. Me enojo conmigo misma por ser una consumista, por tener deseos que impliquen gastar, y hacer sentir mal a mi novio.
El año pasado teniamos un estilo de vida tan distinto, tomabamos cerveza en un barcito, cualquier día de la semana, él tenía más tiempo y energía, estabamos más frescos. Siento que tengo que dejar de mirar el pasado, porque esté no va a volver.
Me da miedo añorar siempre lo que ya no existe.
Estoy frustrada porque aunque ahora tenga mi propio ingreso, parece que me tuviera que cuidar toda la vida de no caer en la pobreza. Linea tan fina y que bien conocí en los peores momentos de mis papás.
¿Seré toda mi vida clase media o en algún momento voy a estar mejor?
Siento que aunque lo desee, tampoco es que puedo saltar de estrato social siendo una simple peona.
sábado, 16 de junio de 2018
Creo que me esfuerzo demasiado por todo
Mi cabeza me hace mierda. Miro fotos de mi novio de hace seis años atrás, cuatro, cinco, está una chica que fue su ex novia, que hasta el día de hoy me molesta que exista. Se me hace un nudo en la garganta porque siento unos celos incontrolables que no tienen sentido. ¿Cómo puedo ponerme mal de que alguien haya estado antes que yo?. Es estúpido, es infantil, es inmadurez pura.
Por otro lado siento que estoy creciendo, y eso tampoco me gusta. Aunque lo busco todo el tiempo. Intentar que mis padres entiendan que ya estoy grande, pedirle a mi mamá que me de espacio y deje de reclamarme cosas. Ahora que estoy ganando mi propio dinero es diferente, me da una libertad mental que está buena.
Aún así muchas cosas me carcomen la cabeza. El no tener amigas en Buenos Aires, hace que me sienta solitaria y decepcionada de mi misma. Cuando proyecté vivir acá, pensaba que iba a estar rodeada de gente interesante, fiestas, amigas que visitar, cumpleaños, enriquecimiento cultural... y la realidad es que solo me dedico a la facultad y a trabajar.
Hoy dirigí un videoclip. Me sentí comoda, pero por momentos sentí que no estaba bueno lo que estaba haciendo. Me gustaría ser más segura con todo lo que hago. Comerme el mundo en serio, no solo escribiendo.
jueves, 14 de junio de 2018
catarsis completa de mitad de año
Últimamente mi vida está cambiando. Conseguí un trabajo como community manager, y mis jefes ven potencial en mí. Cobré 6250 pesos, la suma más gran de que recibí en mi vida, por hacer algo relacionado a la comunicación. Considero esto como una Victoria a mi misma, en donde dije: yo no quiero trabajar este año, de algo que no tenga que ver con lo que de verdad sé. Costó, la luche.
La plata está apareciendo en mi vida de repente, y es el verdadero dinero que me gano sentándome todos los días enfrente de la computadora.
Con mi primer sueldo oficial de comunicadora, le pague a Daián las entradas que estuve todo este tiempo haciéndole pagar a él. 2500, 2000 del Personal Fest (el cual casi cuestan mi relación con él) y 500 de cuando fuimos a ver a Coral Casino (una noche olvidable porque en ese entonces, Daián parecía un ser inerte).
Este 2018 siento que me está haciendo crecer a palos, algunos son buenos, otros son malos. Voy a empezar por mi relación, que siento que es donde tengo que subsanar heridas, y también porque necesito más que nunca, quererme a mi misma. Cuando volvimos de vacaciones, todo estaba bien, fue el primer viaje que hicimos, pasamos unos días increíbles; otros no, peleamos, le confesé que leí su computadora y encontré cosas que había escrito de su ex (ese día sentí que me iba a volver sola a Buenos Aires). Después de toda la tormenta, sentí que habíamos formado un vínculo mucho más fuerte. Me sentí dependiente y enamorada, por primera vez en mi vida. De repente mi mundo empezó a girar en torno a él, a como se sentía, a que cosas le pasaban, si estaba triste o feliz.
Él se empezó a poner raro, a veces me dejaba de dar cariño y se volvía frío, distante, como si me hubiesen cambiado de novio y ahí estuviera, un clon, vacío de todo. Soy una persona que necesita afecto, y no sé si es porque siempre lo tuve, o porque muchas veces sentí que estaba muy sola en el mundo. Las cosas comenzaron a cambiar, problemas económicos, no llegar a fin de mes, que le paguen el sueldo en cuotas, y así. Caímos en una rutina de pareja horrible, en donde me sometí a ir a donde siempre se encontrara. Viajar por hora y media para facilitar cosas. Ya ni tengo ganas de escribir lo que pase, ya ni tengo ganas de contarme a mí misma que fui una estúpida por creer que él nunca me iba a lastimar. Porque pagarle con menos amor, a alguien que te da amor, ya es algo hiriente. Mi relación comenzó a ser eso, yo fuerte por los dos, yo tratando de coger por los dos, yo intentando hacerlo feliz por los dos. Hasta que el lunes 04/06 todo explotó.
Compre con su tarjeta de crédito las entradas para el festival. Mi tarjeta de débito se venció. Cuando me habló para preguntarme que onda, yo estaba entusiasmada, desde el año pasado dijimos que íbamos a volver a ese festival. La pasamos tan bien, tomamos pasti, vimos a Phoenix, me cuidó muchísimo y se encargo de que yo todo el tiempo me sienta bien. Volviendo al tema, cuando me pregunta por las entradas, yo le digo que habían salido 2000, en donde se enoja conmigo y dice que eso era plata en su tarjeta, que le hacían una diferencia, que era el último gasto grande que íbamos a hacer, que nosotros estábamos buscando un futuro mejor porque somos diferentes. No entendí que había hecho mal, si yo desde el principio le iba a pagar la entrada.
Seguido a eso, cataratas de mensajes diciéndome que yo tenía que manejarme con la plata, que solo la estaba gastando, que tenía que ahorrar, que le había dicho que quería que nos fuéramos de vacaciones y que entonces, como uno de los dos no podía, que yo lo hiciera por ambos. Todo comenzó a ser hiriente, hasta que me dijo que él tenía su cabeza puesta en el proyecto musical, y que si yo no sumaba, restaba, y que me corriera. Que nuestra relación de pareja iba a seguir intacta pero que lo dejábamos ahí. Estalle en llanto, tuve un ataque de ira muy fuerte, empecé a hiperventilar. Me enojé muchísimo porque estaba haciendo canto y sentí que daba todo de mí.
A veces me siento sin fuerzas. Doy todo, todo lo que tengo adentro, me esfuerzo muchísimo por cosas que ni siquiera sé si quiero o tengo que hacer. Estoy leyendo el diario intimo de Marta Minujin, la envidio tanto. Pienso en que ella se desarraigó y sufrió, pero que su vida estaba llena de gente interesante, y fiestas, y arte. Cuando me mude a Buenos Aires quería lo mismo, me imaginaba juntandome con mucha gente, yendo a ver exposiciones, películas, hablando de cosas importantes en cafés. Y entonces la realidad me da una cachetada, intento todos los días acercarme a gente, pero siento como si me rechazaran en el fondo. Como si de verdad no pudiera conectar con nadie que no sea Daian. Y ni eso, porque como conté, él estuvo muchos meses haciendo cortocircuito conmigo.
Estar en pareja es mucho más complicado de lo que creía. Amo esta decisión, cada vez que lo abrazo, cada vez que nos damos un beso, que cogemos, que nos decimos que nos amamos, que nos ayudamos en la vida diaria, eso para mí es impagable. A veces solo quisiera que las cosas fueran más simples, pero después entiendo que estamos atravesados por la vida misma, y que tenemos que sufrir cosas que no podemos controlar. Es el precio que tenemos que pagar por estar vivos. Al final el amor también tiene dolor. ¿Por qué será que nos gusta tanto entonces?
Como las cosas estaban raras, un día en su cama, el me abrazó y me dijo que él nunca me iba a dejar, como yo nunca lo iba a dejar a él. Quisiera creer en eso, en el amor verdadero y puro que sentimos cuando estamos solos, cuando estamos juntos en un mismo metro cuadrado, o afuera en el mundo. Quiero creer que nuestro amor es invencible, pero para eso también quiero que seamos seres individuales en sociedad, que cada uno tenga algo para mostrar al mundo, o aportarle a él. Quisiera saber que es lo mío, que alguien me dijera para que estoy hecha. Me pregunto si todavía no lo descubrí.
Quiero casarme con Daián, quiero que tengamos una vida eterna juntos. ¿Es mucho pedir creer en el amor?
Estoy cansada, llena de trabajos y cosas por entregar, con el rodaje de este videoclip del cuál no me siento nada segura, y con la espalda rota en mil pedazos. Hasta que no se pase esta etapa de finales, hasta que no se sane un poco mi herida de que él me lastimó y yo confié
, no voy a poder sentirme tranquila, o descansar bien. En el fondo siento que duermo con un ojo abierto.
Mi papá me mandó 6700 pesos, luego de años sin ayudarme económicamente. Mi mamá llora porque yo me estoy haciendo independiente, y dice que le duele que yo no sea su prioridad. Mi abuelo José casi se muere este año. Escriturar el departamento que me dio sale 78.000 pesos. Para julio me van a pagar 7000 pesos por las cuentas que estoy manejando, me quieren sumar 4 más y que mi sueldo sea de 11.000. Es mucha plata para mí, sin embargo sé que mínimo tendría que ganar 17.000 para vivir un poco tranquila, y sola, estaría bueno. Números.
El 14 de Junio de 2018 se aprobó la media sanción para despenalizar el aborto.
El mundo avanza todo el tiempo, mi vida también. Solo que a veces siento que no tengo control sobre ella.
Quiero que larguemos de una vez las canciones, quiero sacarme cosas de encima, como las entrevistas que hice en Febrero. Quiero terminar cosas. Quiero que tengamos reconocimiento, que viajemos, que hagamos cosas divertidas, que estemos contentos, que seamos felices. ¿De que sirve el sacrificio diario?. ¿Ahorrar para que el peso se devalue más?. Estoy necesitando algo que me despierte y me diga: es por acá Victoria.
jueves, 31 de mayo de 2018
Me desconozco por momentos
¿Se puede tener celos del pasado? ¿se puede tener celos de cosas que no existen?.
sábado, 12 de mayo de 2018
Un viernes 11 de mayo. Olivos, buenos aires.
Estábamos en un bar. Lo fuí a buscar al trabajo, me encanta ir, me siento cómoda. Vuelvo, estábamos en un bar, rojo, cerca de su casa. Me había hablado de él desde que nos conocimos, me dijo una vez que me quería llevar. El lugar era lindo, lleno de gente canchera, poca luz, un ambiente que prometía a cita.
"No sé porque estamos acá, no debería estar gastando" me dijo. No entendí, le pregunte que quería decir "es que no te puedo decir que no, yo te dije que hiciéramos algo tranqui y vos querías ir a un bar". Entonces es mi culpa pienso, estamos en este bar porque yo lo quiero y él no sabe decirme que no. Me siento mal. De repente él se abstrae, hace meses que siento que pasa lo mismo, en una determinada situación su cabeza se va lejos.
Le digo que entendí mal, que él me había dicho que pensara que queríamos hacer y que por eso le había dicho de ir a un bar. Que yo también podía pagar. Empiezo a sentir un agujero en el pecho. Soy una narcisista y él también. "Siento que no estás, que no sos nadie, que no estás conmigo acá. Tu cabeza no está acá" le dije. A todo esto, alrededor nuestro habían parejas.
"¿Vos te pensas que yo quiero estar así? ¿que me gusta estar así? Vicki te lo dije un montón de veces, que estoy ajustado, que no debería gastar tanto y vos queres salir, y que un bar esto, y que un bar aquello, y bueno, yo veo de arreglarmelas"
El problema fue que de verdad no supe ver que estaba pasando. Nos estábamos mintiendo sentados en ese bar que parecía tan caro y sofisticado. Eramos dos personas que no podían pagarse su trago sin culpa. El dinero es una mierda.
Me dijo que no llore, pero yo quería gritarle que estaba cansada de está situación de mierda, pero no era su culpa. Él solo es un simple chabón que labura, y está todo mal acá. Capital es durisimo y nosotros somos unos pequeños burgueses que no pueden aceptar que el dinero se acaba.
Antes de ir a ese bar, en la parada del bondi me contó que le habló su ex novia. Le pidió que le devolviera la plata de un pasaje que le pago el padre. Siete mil pesos. Que bronca pensé, toda esa plata gastada con esa mina. De nuevo el narcisismo, no puedo ver que en el fondo es un problema eso, que no solo le debe plata a aysa, su mecánico, expensas y demás, sino que ahora, se sumo este asunto.
Yo no supe ver lo hundido que estaba, hasta que se enojo conmigo. Hasta que le pedí casi a llantos que nos fuéramos del bar porque había sido todo una inconsciencia. Dos personas queriéndose mentir. Dos personas intentando creer que está todo bien económicamente.
Esa noche creí que nos íbamos a pelear y que me iba a tener que volver en bondi a mi casa. En realidad solo nos quedamos en su departamento, un rato en silencio hasta que pudimos volver a conectar. Hasta que hablamos de a poquito y pude acercarme a él. Hasta que nos acostamos en la cama y nos abrazamos y me dijo "no estaba para estar en un bar" y yo le dije "está bien". Apague la luz, nos dormimos.
Al otro día fui a comprar algo de comida, esa noche no tomamos ni cenamos nada. A la mañana estaba famélica. Nos despertamos y nos dimos mucho amor, era un día lindo, despejado. Le compre un paquete de fideos y lo deje en su alacena.
A la tarde-noche me dijo que quería dormir una siesta. Eran casi las siete. La realidad es que solo quería dormir para no pensar en lo que había pasado ayer, que seguía mal por lo del bar. Hasta ahora creo que yo también, pero tal vez nunca más volvamos a hablar de eso. Me pidió espacio, que quería estar solo y que no se la quería agarrar conmigo. Que no quería que le dijera que podía pagar esas cosas, e intentar hacerlo sentir mejor. Me puse la campera y nos fuimos.
Me mandó un audio por whatsapp donde me pedía perdón porque no era fácil la situación de estar con él. Me dijo que apreciaba y agradecía porque le estaba dando su espacio, y que creía que era lo más sano. Yo le dije que quería que nuestra relación sea lo más sana posible.
"Te quiero con o sin bar" le dije antes de dormirnos.
sábado, 28 de abril de 2018
lunes, 16 de abril de 2018
crisis
Victoria, tenes que conseguir un trabajo. Uno donde te paguen y puedas conocer gente de tu edad. Un trabajo donde puedas salir por la noche sin tener que preocuparte de que no tenes dinero. Un trabajo que te otorgue libertad economica, para que puedas mudarte con tu novio. Victoria, consegui un trabajo para sobrevivir y vivir, que en un año y medio te vas a la mierda con Daian (a méxico o Canada), y van a poder vivir mejor. Más que mejor, sin tener que preocuparse con que la plata no alcanza. Amén.
jueves, 5 de abril de 2018
lunes, 19 de marzo de 2018
sábado, 17 de marzo de 2018
Coger
Quiero que me cojas intenso como nuestra relación al principio, donde me buscabas, masturbabas, y penetrabas incansablemente. Donde me cogias en la cama, en cuatro, en la mesa, boca abajo, arriba tuyo. Donde me filmabas porque no podías creer lo que estábamos haciendo, y me chupabas las tetas, la concha y me hacías acabar una y otra vez. Quiero que me cojas, de nuevo, como antes.
Olivos
"Lo que pasa es que a vos no te gusta estar sola, y tampoco te gusta estar al pedo. No estas hecha para esta vida" dijo medio en broma, medio en serio. Era un día pesado en Olivos, la luz del sol se colaba por las hojas de los árboles frondosos y viejos. En una cuadra del barrio esta la casa donde vivió Scalabrini Ortiz, tiene rejas negras y está muy descuidada, hay hojas que trepan por el techo, y adornan la fachada oligarca y antigua. En la entrada, una estatua blanca de una virgen, al lado de ella, otra escultura tamaño real, de un ángel con Jesús.
ser adulta
Hace poco sentí la necesidad de traer plantas a donde vivo. Me molesta eso de que solo hayan libros, discos y nada más. Preciso de algo que tenga vida, que sea verde, que parezca que necesita de mi para ser cuidado, para que le de el sol y pueda realizar la fotosíntesis.
Ayer hablaba con una conocida sobre el proceso de convertirse en adulto:
- Quiero irme a dormir y que alguien decida por mí.
- Esos son los padres - le digo con aires de tener una respuesta para todo.
- Pero no quiero que sean mis papas.
- Por algo estamos decidiendo por nosotros mismos.
Voy al trabajo de mi novio, llevo un vino, comida, tengo ganas de cocinar y que comamos juntos, que veamos una peli, que conectemos. "¿cuanta plata gastaste? aprecio un montón el gesto, pero no quiero que vivas en base a nosotros". Cachetada, simbólica, pero al fin y al cabo fue una cachetada de realidad. ¿Vivo en base a nosotros?.
"Nos vestimos parecido" me dijo el otro día. ¿Me estoy perdiendo a mi misma?. Recuerdo cuando le decía a mi mamá que saliera de su casa, que conociera gente, que hiciera una actividad, que se valiera por ella. Pienso en todas esas cosas y me veo a mi misma, comprando vino y comida. Me convertí en eso que le decía que no fuera.
Me vine temprano al barrio donde vivo, donde estoy con mi tío, que desaparece de vez en cuando y ya no nos llevamos fenomenal como al principio. Desde que me puse de novia lo deje de lado. Volvi a San Telmo a buscar mi ropa en el lavadero de Chinos. Desde que vivo en Buenos Aires, mi ropa es lavada por extraños, en el departamento no entra un lavarropas. No me gusta la sensación de que mi ropa sea lavada ahí. Siento que se arruina.
Hablando de ropa, odio lo que tengo. No es que lo odio, pero ya me canse. Creo que estoy cansada un poco de mí, y para sumarle drama a todo eso, el año recién empieza. Hace una semana que estoy cursando y ya quiero que se termine el año. Pareciera que no tengo fuerzas. Me siento tan abatida por momentos.
"Seguramente vamos a hablar cuando esté por Palermo, no flashees mierda, y trata de no deprimirte" me dijo él cuando estaba esperando el 59 en Olivos. "¿Deprimirme por qué?" le pregunte medio confundida porque no recuerdo haberme deprimido. "Ayer estuviste luchando para no deprimirte" contestó, y me dio un beso, esos besos llenos de boca, medio húmedos, con sabor a casa. Ese pibe es todo lo que quiero en el mundo.
El circo sigue, estoy tratando de conseguir trabajo desde principios de marzo. Sin llamada alguna, solo una entrevista desde que empecé la búsqueda. Quiero irme a vivir con él, y aunque es un gran movimiento y una apuesta enorme, ambos estamos comprometidos y con ganas. Me gusta la idea, la pienso y la quiero. Deseo plantas, y un espacio en común para los dos. Tener la misma llave y dormir en la misma cama.
sábado, 3 de marzo de 2018
Acá estoy, en casa, un sábado. Un sábado en casa. Una casa que no es mi casa hace más de un año. Pero todos necesitamos un lugar para vivir, para crecer, para recostarnos después de un largo día. Solo que no se siente como casa. Aunque lo intente, aunque limpie, aunque coma, aunque respire y llore. Esta no es mi casa.
Acá estoy, llenando mis datos, en una página que dice llamarse "Bolsa de trabajo de la Comunidad Judia", y pienso que no soy Judia pero que tal vez tengan buen corazón y me llamen de algún lado. Que necesito dinero y quiero hacer cosas con ese dinero. Quiero vivir con mi novio. Mi novio que amo y que me gusta estar con el todos los días.
Necesito conocer gente igual. Necesito tener un espacio donde conviva con otros seres humanos. Hace más de un año que vivo en Buenos Aires y no tengo amigos. Mi novio me dice que es normal, que justamente me vine al lugar más hostil a intentar ser alguien. A veces pienso que tuve una suerte de la puta madre en conocerlo, pero que si dejo que un chabón me cambie la vida, voy a terminar siendo como mi vieja.
Al final el miedo más enorme de los veintis, es convertirnos en nuestros padres.
Estoy llena de miedos. Una bocha de miedos. Es como si cada vez que tuviera que arriesgarme por algo, una bolsa llena de concreto se ajusta a mis tobillos. Más que anclada, estoy estancada en mi misma.
lunes, 26 de febrero de 2018
viernes, 23 de febrero de 2018
pelotuda
Nos levantamos a las tres de la tarde, sin horarios, ni trabajo, somos un desastre. Le pido que me toque la espalda. Él acaricia mi piel con la yema de sus dedos. Scrollea instagram. Me molesta tanto no ser el centro de su atención. Me doy cuenta que me comporto como una adolescente.
San Telmo
Las calles de San Telmo huelen a basura podrida
Las grietas de la pobreza inundan las veredas
Vivo en un barrio de secuencias
Por los alrededores hay bares y cafés agradables
Un pequeño circulo de protección entre el caos
Me siento a tomar un café con plata que no tengo
Está bien porque tengo tarjeta de débito
Nadie sabe que no consigo trabajo y vivo de prestado
Todavía sigo estudiando para ser algo
Tengo muchas ideas pero me cuesta concretarlas
La gente nueva me da ansiedad y desconfianza
A veces me cuesta entender que el amor se transforma
Necesito que me digan que me quieren todo el tiempo
Mi seguridad oscila con los días
Por momentos mi cabeza me mutila
El boleto del bondi sale once pesos
Mi mamá me manda mil quinientos por mes
Sin plata no podemos ser libres
Sin deseos de libertad no podemos aspirar nada
A veces me pongo tan nerviosa que me dan ganas de fumar
Después recuerdo que lo deje y que los puchos son caros
No
No hay plata para puchos, ni cerveza, ni las cuentas
Nunca fui tan feliz
Nunca tuve tanto miedo de ser independiente
Nunca me dolió tanto crecer
No sé mentir
No sé aprovecharme de la gente
Muchas personas se aprovecharon de mí
Sigo siendo buena
Espero tener mi recompensa
Las calles de San Telmo son sucias
Mi cabeza también
crecer
Estoy sentada en un café, y una señora se acerca. Es rubia, de tez blanca, casi pálida. Me sonrie y me mira a los ojos. "Hola, ¿tarot?". Le tengo tanto miedo a esa cosa de las cartas, aunque si tuviera plata le hubiese dicho que sí, porque me gustaría tener un par de respuestas. Necesito saber si estoy haciendo las cosas bien.
Si no tengo cosas que hacer, no salgo de casa. ¿Estoy grande?, ¿estoy vieja?, ¿soy aburrida?.
Tengo que esperar. Tener paciencia.
miércoles, 21 de febrero de 2018
1066
Pasan los minutos y solo quiero bajar a abrirte, verte esperando afuera, los dos separados por una puerta de vidrio grueso y viejo. Rodear mis brazos en tu cuello, como si fuera un ancla que encuentra tierra firme. Abrazarte. Darte un beso, preguntarte como te fue, escuchar la alarma de la puerta del edificio que suena con bronca porque todavía no cerramos.
Sentir como caminas detrás mío, y nos subimos al ascensor. Aprieto un botón y llegamos al sexto piso. Por fin estamos de nuevo en un mismo espacio físico, que puede ser la cocina, el living o mi cama. Me gusta despertarme a tu lado, y ver como la luz se cuela por los huequitos de la persiana. Estamos tan de vacaciones.