miércoles, 27 de diciembre de 2017



   Lo único que te pido es que te quedes un rato más. Para siempre por favor. Que tus piernas se enreden a las mías y echen raíces. Que tus brazos se enrosquen a mi cuerpo, y nos fundamos en cenizas el día de nuestra muerte.
   Quedate conmigo toda la vida.
   Quedate.

2017



   Hay momentos de mi vida que están en negro, como un filmíco mal usado, como un rollo quemado, como fracciones de tiempo que se los comió la luz. Por meses lloré en el baño, era el único lugar de la casa que podía acunarme, darme esa sensación de bunker, de comodidad, de tristeza absoluta, intocable, casi como una tumba de cuatro paredes, de azulejos, de humedad, de calor que se evapora y limpia todos los males con agua hirviendo.
Lloré mientras me lavaba la cabeza y me sentaba en la bañera, en silencio, deseando que alguien me dijera que tal vez lo que me pasaba no era tan terrible, que crecer duele mucho, que no saber que hacer con uno mismo es parte de esta broma de mal gusto, que nadie te preguntó si querías nacer pero ya que estas, vas a tener que armarte de valor, salir a la vida, tomar un par de birras y tratar de no llorar en público.
¿Vicki estas bien?
La respuesta era no.
Por mucho tiempo fue no.

martes, 19 de diciembre de 2017

primera cita




   Son las siete de la tarde y quedamos en juntarnos a las cuatro. Me tomo un micro, me encuentro en un punto de la ciudad que no conozco. Subo a un taxi por cinco cuadras, entiendo que estoy perdida en Buenos Aires. Lo veo del otro lado, todo vestido de negro, excepto por su campera de jean tan de los noventa. Se acerca y me saluda con un beso en la mejilla. Caminamos. El se ata los cordones de su zapatilla derecha. No tengo idea donde estoy y esa es la parte divertida. Lo sigo porque sé que sabe a donde ir.
    Nos quedamos en un boulevard de concreto que simula ser una plaza, hay banquitos y la gente de Palermo sale a pasear perros. Él saca de su bolsillo un pica-pica rojo, arma un porro y lo prende con un encendedor amarillo. Se sostiene los rulos con la mano "siempre me quemó el pelo" dice.



                                                                                                Me gusta que odies que no sepa abrir la tapa metálica del queso. Eso quiere decir que compartimos la cotidianidad suficiente como para que te molesten ciertas cosas de mí. Tengo una lista completa de tus manías, tus tocs, las cosas que te gustan, y las que no. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Mi novio es amigo de su ex

Un porro en tu cama
Tirados todo el día desde la mañana
Café de merienda
Te quiero todos los días
No tengo excusas

Aunque me de miedo
Que me pueda enamorar
Ya pasó lo que tenía que pasar
No te puedo sacar de mi cabeza
Y ahora soy un ser emocional

lunes, 30 de octubre de 2017

Picada en mal estado



   Él está recostado en la cama, hace dos días que se enfermó por comer una picada en mal estado. Debajo de sus ojos, unas hermosas ojeras grises enmarcan su mirada. "El amor es una mierda" le dice. Ella se queda perpleja, por un momento no puede entender el porque. ¿Pero si nos amamos, por qué me dice que es una mierda? piensa.
   - Las relaciones son complicadas, y a veces algo sale mal, y eso se arrastra, y lo arruina todo, y no sabes cuando pasó - tenía los ojos cerrados, como si estuviera sacando de lo más profundo de su ser aquellos pensamientos - pero es hermoso - la miro - poder sentir que le estás entregando a otra persona tu vida, y que toda va a estar bien, es hermoso.
   Una lágrima redonda resbalo de su ojo derecho.

viernes, 18 de agosto de 2017

D2



  El consejo más importante que aprendí a la hora de escribir es: "no recaer en lugares comunes". ¿Y qué son estos lugares comunes?, basicamente clichés. Frases ya leídas y escritas por muchas personas que pensaban que estaban haciendo algo nuevo. Pero no. Entonces pienso que quiero escribir sobre una persona que me fascina, pero primero debo limpiar mi vocabulario de todas las frases que lleguen a aburrir al lector.
  Sin embargo no es una tarea fácil. Me enamoré de él sin querer: puro cliché. A ver, de nuevo. Me enamoré desde la primera vez que lo ví: ehhh pretencioso. Otra vez. "Cuando lo vi flashee", no es una frase tan de lugar común. Prosigo. Lo importante de la historia no es que me pasó cuando lo vi, tampoco como estaba vestido o si me miró de la misma manera que yo lo miré. Lo importante de todo es que nuestro proceso es natural, como la primera vez que cogimos y me mandaste un audio que decía "estoy para que esto de girar, garchar y ranchar se haga una sana costumbre".
 

D1

 
    Me despierto enredada a tus piernas. La noche anterior me dijiste que te ibas a tatuar al medio día, avisándome que de alguna manera u otra me iba a tener que ir temprano. Están por ser casi las dos y aún no pudimos movernos de la cama. "Que egoísta sos" me decis, y sí, "que egoísta soy" pienso. Pero el amor es un egoísmo de a dos, y vos tampoco queres que me mueva de la cama.  

domingo, 23 de julio de 2017



  - Estoy enamorado de vos.
  - Yo estoy enamorada de vos hace mucho, por eso te esperé.

Buenos Aires



   Aprendi que es importante saber perdonar.
   Es necesario tener un buen amigo en una gran ciudad.
   Cuando abrazamos a alguien que apreciamos el mundo duele menos.
   Nos costó dos horas en un bar y una cuenta de $150 para reconciliarnos.

vos y la ciudad, y nuestros besos, y las calles que no conozco, y el tren, y tu cama, y tus ganas, y mis ganas, y tus besos suaves con el auto estacionado.



   Reprimo la pulsión de escribir sobre vos.
Me aferro a la viva imagen de tu boca caliente sobre la mía. Suena bien, lo leo en voz alta. Suena bien la idea de tu boca, y los besos con sabor a birra.

 

domingo, 9 de julio de 2017

Slow motion



  Voy a tu lugar de trabajo
  Compartimos la profesión
  Tomamos fernet
  Chapamos en la cocina
  Se hacen las doce
  Afuera llueve
  Chapamos
  Nos calentamos
  Vamos a tomar una birra
  Papas con cheddar
  Otra birra
  Vos IPA
  Yo Pale Ale
  Charlamos
  De ex
  Amigos
  Amigas
  Drogas
  Vicios
  Pagas la cuenta
  Nos vamos
  Chapamos
  Llueve
  Hace calor
  Me decis de garchar
  Te digo que no
  Miento
  Estamos en una esquina
  Nuestros caminos
  Se separan o se juntan
  59
  El bondi que me lleva a Olivos
  Tu departamento
  La cama
  Huele a sexo
  Dormis
  Roncas
  Me abrazas
  Me despierto por tus vecinos
  Una toca el piano
  Otra tiene un perro
  Lo hacemos de nuevo
  Me visto
  Vos también
  No sé si irme
  Tomamos un café
  Caminamos por tu barrio
  Vamos al río
  La gente pesca
  Algunos escuchan rock
  Azul por todos lados
  Nublado
  Seguimos caminando
  Sacas porro de tu casa
  Te acercas a mi y tiras el humo
  Fumo de vos
  Tomamos un tren
  En el medio
  Porque si vamos a morir
  No vamos a sentir tanto el impacto
  Mentira
  "Hoy no morimos" te digo
  Caminamos
  Siento que todo es una película
  Me haces flashear
  En Recoleta
  Donde caminamos por calles
  Que no son nuestras
 
 

   

21



    Me contas que hay una vecina al final del pasillo que toca el piano y es jubilada. Estamos acostados. Alguien saca a pasear a su perro y se escuchan los pasos cerca de tu puerta que reza "21". Como la edad que estoy por cumplir. Parece una bienvenida a un ciclo de mi vida. "Victoria este es tu regalo anticipado de cumpleaños", y entonces tengo una puerta verde agua con un 21 dorado y oxidado, una habitación de colores marrones, una mesa de madera y dos frascos de flores, un plato sucio, un vaso, una computadora, una silla donde descansa un saco de paño dulce de leche. Y ahí, al costado izquierdo de tu departamento, una cama de una plaza, con las sabanas desarmadas que en el fondo me dicen que no esperabas visitas en lo absoluto, que esa noche no pensabas coger conmigo al igual que yo tampoco, y por esa misma razón había decidido no depilarme. 
Llegamos al segundo piso, me chapas contra la pared,"vamos ya a garchar" decis casi entre dientes. Entonces estamos en esa pieza oscura, marrón, vacía, mientras desprendes los botones de mi camisa canchera (como te gusta decirle a las camisas) con suma delicadeza. Bajas el cierre de mi pantalón, me tocas. Sonrío en la oscuridad porque te pedí que apagaras la luz. "Sos de ese team" te burlas de mi porque jugamos a encasillar a la gente en maneras de actuar. "Sí, soy de ese team" respondo, aunque en el fondo pienso que es más divertido con la luz apagada. 
"¿Qué haces todavía con el pantalón?" preguntas. 

viernes, 30 de junio de 2017

padres



  Separense de una vez, se los pido por favor
  Firmen los papeles, no vuelvan a llamarse
  No hablen de mí
  Tampoco hablen de mi hermano
  No discutan sobre dinero, ninguno de los dos tiene ventaja
  Olvidense de todo
  Los años se esfuman rápido
  Algún día van a olvidarse que existen
  Por el momento solo sigan la burocracia
  Firmen
  Paguen abogados
  Pero por favor
  Solo el divorcio podrá salvarlos
  El mundo no necesita más gente que se odie

jueves, 8 de junio de 2017

otro texto de cuando tenía novio



No hablemos de las cosas que tengo que devolverte, no hablemos del sweater azul que me prestaste un día que hacía frío, tampoco mencionemos que me dijiste que me lo llevara y te lo diera cuando quisiera, como si hubieses entendido que ese sweater podría estar conmigo una eternidad. No quiero mencionar esas mañanas donde al despertar tenía tus brazos alrededor de mi cintura. Prefiero omitir el primer beso, en esa fiesta ruidosa y oscura a la cual solíamos frecuentar. Me besaste tan vorazmente que apenas pude responder, estabamos borrachos, moldeamos como plastilina aquel suceso.
Perdí la cuenta de la cantidad de cigarrillos que fumamos antes y después de tener sexo. La cantidad de botellas de vino que te hice tirar por no poder terminarme un vaso. No puedo contar los millones de jugos Ades que tomamos, los Subway que comprabas los domingos, los chocolates y golosinas que me regalaste. Me enseñaste a amarme a pesar de todas mis inseguridades, me mostraste que realmente es bueno tener un compañero en la vida, me amaste rota, entera, a medias, pero por sobre todo
me amaste libre.

mis viejos




    Veinte años de matrimonio, dos hijos, más de diez mudanzas, muchas crisis económicas, varios viajes, fiestas divididas entre familias, peleas con los suegros, problemas de salud, cuentas que pagar, varias veces con el cable cortado, buenas épocas, una supuesta traición, una infidelidad confirmada, una separación de seis meses, un nuevo comienzo, romance, otra separación (la definitiva), él empleado sin ganancias, ella desempleada, una hija que estudia en la facultad, un hijo en plena transición de la pre a la adolescencia; tres perros en diferentes ocasiones.



esto lo escribí cuando tenía novio pero ya no lo amaba



   Se juntan a las once de la noche, cocinan, ven televisión, se besan y garchan, tras realizar el acto se separan, ella duerme por su lado y él también. Lo que verdaderamente ocurre es que la cama tiene una temperatura de tres grados bajo cero, y a pesar de la compañía, el colchón es un pedazo de hielo que flota en el océano. Los besos, las caricias, abrazos y lágrimas, se disipan ante la paulatina implosión del desamor. Los cimientos se desmoronan, el tic tac del reloj sigue marcando, y los días avanzan violentamente. Los labios se besan, las manos se tocan, pero están lejos. Hubiese deseado que la última vez fuera como las primeras: apasionadas, tiernas, delicadas y fuertes, donde jadeabamos y nos decíamos al oído que nos amabamos con tal intensidad que las piernas parecían gelatina, y el corazón bombeaba melodiosamente.
   

Luna llena en sagitario




   Hoy es uno de esos días donde mi corazón es un torbellino de aire seco y árido. No hay mucho por decir, tampoco por sentir. Me recuesto en la oscuridad y miro la vida de los demás, todas tan interesantes por internet, tan dinámicos, llenos de filtros y boomerangs. Un momento en Instagram tiene veinticuatro horas de vigencia. Un día entero para existir y luego desaparecer, así de frágil es la realidad.
   Almuerzo sola y a pesar de salar en exceso el brocoli, esté no tiene sabor. Los colores de la habitación son fríos aunque la estufa este encendida. Una luz blanca alumbra el living del departamento, me siento a comer con la televisión encendida. Los sonidos circundantes hacen que me sienta menos sola. Mastico indiferente, tomo agua, veo tres capítulos seguidos de Girls. Sigo sola. Me siento sola. No me acostumbro a estar conmigo misma. Tener demasiado tiempo libre puede causar estragos emocionales.
    En otra época de mi vida me vi rodeada de personas que me hacían compañía pero no me respetaban. Hablaban encima de lo que decía, y para no herir mi pequeño ego, terminaba las frases aunque ya nadie me estuviera escuchando. Cada escena de ninguneo quedó grabada en mi cabeza. A veces, cuando estoy hablando, tiendo a sorprenderme si me prestan atención. Me acostumbre por dos años a hablar para rellenar, como ahora, que pongo Girls al máximo para sentir voces en la habitación.
   El sin sabor de crecer es un mareo constante. Nauseas y hambre. No tengo un plan y la ansiedad me aniquila las neuronas. No sé que voy a hacer al final de toda esta búsqueda. Leí por ahí que buscarse es alejarse también de nosotros mismos. Es como vivir la vida de alguien más, pero por alguna extraña razón, sabes que es la tuya. Me extraño. Extraño mi brillo, mis ganas de abrazar el mundo. Hoy soy ese tipo de personas que odio: las que no se encuentran.

martes, 6 de junio de 2017

Estrategias para todo





   Me preguntaste si hacía mucho que estaba en la ciudad, te respondí cuatro meses y exhalaste un suspiro que pude traducir a: qué duro, o qué lío, o tal vez ese aire no dijo nada y yo me inventé todo. Idee una cantidad infinita de planes estúpidos y adolescentes, todos con el único objetivo de que me notaras. Aunque sea que sepas mi nombre, de donde vengo, cuales son mis sueños, que música me gusta, o si prefiero mirar películas o series. No pido demasiado.
   "Hace unos días se cumplieron diez años desde que vivo acá" me dijiste, y yo te pregunté de donde eras. Respondiste naturalmente "Entre Ríos", y me pareció una coincidencia hermosa; dos personas de distintos extremos del país, se encuentran en una ciudad que no es de ellos, pero que sienten suya. Me gustan las coincidencias, aunque charlar con vos nunca lo fue. Como te digo, genere estrategias para que me notaras. Primero bailé desenfrenadamente, luego te hice reír y por último, cuando creías que el interesado eras vos, me relaje por completo, y te dejé preguntarme todas las cosas que siempre quise que supieras.
    Lo curioso de mi obsesión es que un día te encontré en una fiesta, y juro que estaba tan borracha que me pareció una buena idea saludarte. Me acerqué, roce suavemente con la yema de mis dedos tu brazo, y nunca reaccionaste. Agradezco aquello, estoy segura de que me hubieses mirado con los ojos desorbitados pensando "más vale que no me pida un tema esta boluda". Por lo menos ahora sabes quién soy, de donde vengo, qué cosas dejé atrás por un sueño.
     Antes de terminar nuestra esporádica charla, me dijiste si tenía música para recomendarte. Juro que fue como si me hubieses preguntado qué cosa me gusta más en el mundo. Te dije "Tito, buscalo en Bandcamp", y me emocioné por el hecho de saber que tal vez en algún momento libre, vos ibas a  escuchar mi disco preferido de domingo. Cuando terminó nuestro encuentro me despedi con la incertidumbre de besarte o no la mejilla. Todavía siento esa cuenta pendiente en mi boca. Espero que nos volvamos a ver, y me digas que te pareció el álbum, el color de mis ojos y si te puedo pasar mi número de teléfono.
     Lo que quiero es simple: alguien que me acaricie el pelo, me bese el hueco que se forma entre el cuello y el hombro, me acompañé a conciertos, me ame. Alguien que piense que los lugares son más brillantes con mi presencia, y la merienda más rica si es compartida. Alguien que me tome la mano cuando cruzamos la calle y cuándo no. Alguien que me diga que me extraña aunque hayan pasado cinco minutos de vernos. Alguien que baile conmigo cuando haya música. Alguien que me abrace y calme mis demonios. Alguien que sea mi mejor amigo y mi amante. ¿Crees que podemos darnos el lujo de elegir a quién amar?

Linea H




    La boca del subte está tranquila. El monstruo se ve pacífico a pesar de que son las cuatro de la tarde. Un cartel led reza con letras coloradas: "Linea H suspendida por arrollamiento de persona". Bajo las escaleras, pago el boleto, me quedan dos con cincuenta. Mugre pegoteada en los azulejos de las paredes. Vacío. Silencio. Los televisores anuncian que alguien murió, esta vez un zocalo naranja dice: "Linea H suspendida por arrollamiento de persona". Nadie parece alarmarse. Cinco personas esperan, yo soy una.
     De lejos se escucha el ronroneo de la máquina acercándose, con aquella velocidad y pesadez tan característica. Nos subimos los pocos que somos. No dejo de pensar que alguien saltó a las vías. El impacto, el dolor, los huesos que se quiebran, los órganos que se desdoblan como plastilina con el acero caliente que genera la fricción de los cuerpos. El impacto. Seguramente murió al segundo. Me pregunto porque, ¿por qué justo las vías? ¿por qué el acto desesperado de lanzarse ante una muerte inminente?.
     A mi izquierda hay una chica que se mensajea con una amiga, le dice que se va a comprar un Eva Test, que está muy segura de estar embarazada. A mi derecha una mujer, delgada, con su hijo regordete y rozagante, sus mejillas tienen ese rubor brillante que solo poseen los bebes. Ella lo mira y le dice a su amiga: ¿podes creer que pesó más de cuatro kilos? ¡un chanchito!. Por otro lado, una mujer rubia llora, y me pregunto si es porque también leyó "Linea H suspendida por arrollamiento de persona".
      Todos alrededor están tan vivos que asusta.
      También están tan muertos que no me sorprende que alguien haya tomado coraje para saltar.

jueves, 6 de abril de 2017

Blue and Lonesome



   Cuando hablo, escribo y pienso de amor, nunca me hubiese imaginado que todos los paradigmas mentales que engendre por años, iban a ser totalmente lo opuesto.
   Lo conocí de nombre, lo veía en los pasillos, a veces me cruzaba con su voz por la radio. Sin embargo nunca intercambiamos palabras, ni siquiera un "hola ¿cómo estas?". Hasta que un día pasó, como si los astros por fin se hubiesen alineado.
   "Sos muy chiquita" me dijo cuando le confesé que tenía veintiuno. "Y vos muy viejo" le respondí medio enojada porque no quería que me viera como una nena. Esa fue nuestra primera pelea. No éramos nada y discutíamos con la euforia de una pareja casada.
    Un viernes me llegó un mensaje.

    "Tengo todos los vinilos de los Rolling en casa. También vino"
    "¿Es una cita?" - le respondo.
    "Es una cita si me besas al final de la noche"

     Me tomé un subte y seguí al GPS de mi celular. ¿Donde me estoy metiendo? pensé con miedo. Tranquila, me decía otra parte de mí. Entonces toco timbre, el aparece con su mirada serena y helada. Sus ojos azules me observan con detenimiento, yo intento no verme tan frágil, pero mis rodillas tiemblan.

      - Nos llevamos doce años - me larga sin filtro, cuando sirve el tinto en mi copa.
      - ¿Te molesta?
      - En lo absoluto - sonrió y supe que todo iba a estar bien.

      Brindamos por eso.

      Esa noche escuchamos tres vinilos de su enorme colección, y nos bajamos por completo la botella. Fumamos Marlboro y bailamos, cada vez con menos ropa. Sonó Ride 'Em On Down y creo que nunca me sentí mejor.

       - ¿Si te beso termina la cita? - pregunto borracha.
       - Sí, pero podemos continuar con otra.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Mamá



   Me pidieron que escribiera un hecho significativo con mamá o papá, pero la verdad es que no puedo elegir a ninguno de los dos, dado que si hablo de uno por consecuencia tendré que hablar del otro. En otra época ambos fueron inseparables y se movían con la delicadeza de una ameba. Pero tengo que decidir y retratar ese momento bisagra, el antes y el después, porque para todo siempre hay un hecho que sentencia quienes fuimos, quienes seremos y en base a qué resultados vamos a ser lo que somos.
   No recuerdo cuantos años tenía, sé que era adolescente pero en mi cabeza hay una laguna mental que apaga la tristeza. La depresión es un fantasma que se apodera de las almas rotas, es casi imperceptible y se mete por debajo de la puerta, convive con la persona, desayuna y cena con ella, a veces ni siquiera le dice que coma, prefiere acostarla en la cama y hacerla dormir. Se alimenta de la angustia y crece paulatinamente, hace metástasis, y cuando pudiste notarla no hay brillo en las pupilas, solo dos grandes mares de oscuridad.
   Mamá tenía todo eso, nebulosas en los ojos, y el rostro pálido, casi transparente. Se encerraba todo el día en su pieza, y se tapaba con el acolchado, lloraba, dormia, se despertaba, volvía a llorar, el ciclo nunca se cortaba. "Ma, si te hace tan mal separate" le dije. Fue así que comenzaron a desaparecer objetos, ropa, peliculas, libros de historia, la colección de gorras, su presencia, su olor en la almohada, la campera de polar negra que usaba cuando se iba a trabajar. La casa quedó completamente vacía de él. Podría jurar que los colores de las paredes ya no eran los mismos. Ella tampoco era la misma.

prueba y error




   Estoy sentada, escribiendo, de fondo suena una canción que escuche miles de veces pero no sé quién la canta, y eso me genera ansiedad. A veces no me dejo llevar, y tal vez este momento podría ser perfecto si tan solo me dejara seducir por una melodia desconocida, pero entonces sigo pensando quién canta y a que album pertenece, y traslado esta situación tan insignificante a toda mi vida; a la necesidad del control absoluto, a la racionalización de los sentidos y el destino.
    A veces me despierto con una sensación de pesadez en mi cuerpo, como si alguna fuerza magnetica ejerciera presión en mis articulaciones y me dijera que me quede en la cama, que no hay nada mejor para hacer, solo soñar. Despierto, recorro el departamento vacío, observo que afuera llueve y pienso que debería existir la opción de hibernar. Acto seguido me hago un café, lavo los platos, seco los cubiertos y barro la cocina. Voy a comprar cigarrillos al kiosco de la esquina, y pienso que ambas palabras tienen una fonetica similar, pero dejo pasar ese pensamiento cuando veo un local de kini loto, y se me ocurre apostar pero tengo doce pesos y el boleto sale treinta. "Otro día será" me digo a mi misma para calmar nuevamente la ansiedad que me genera dejar mis acciones inconclusas. Pienso en mi madre que me dijo una vez que si sentía la necesidad de apostar, que lo hiciera (no es un consejo muy saludable, podría terminar siendo ludopata).

lunes, 13 de febrero de 2017




    
Siempre fui de mudarme de provincia, nunca pertenecí en lo absoluto a un solo lugar. Recuerdo con claridad como llegaba un momento en donde le rogaba a mis padres cambiar de aire, de gente, de tierra, y tal vez como por arte de magia, ahí estaba, despidiéndome de gente que me amó, aferrada solo a las cajas que contenían lo que a veces se puede llamar hogar.Lo que sigue es inevitable, crecer, adaptarse, ser uno más del montón (aunque nunca era así). Vivir en un lugar que no conoces a veces se vuelve abrumador. Hay tantas cosas nuevas y bellas, que con el tiempo se tornan cotidianas y hacen que se pierda la magia.
Todas las calles llevan a un destino diferente, y se conectan; así siempre fueron mis relaciones con las personas. A lo largo del camino parecía que íbamos en la misma dirección, pero luego nuevas intersecciones se presentaban, y yo debía escoger otra ruta para explorar. Soy una corredora solitaria, con una fuerte adicción a la libertad, esa sensación de frescura veraniega en el rostro, con el corazón tan grande que en cada palpitación parece explotar. Siempre insatisfecha, buscando más allá del horizonte, con la excusa de viajar. Me dejé llevar por la cornisa de la oscuridad. 


  Una rosa descansa solitaria, yace sobre las aguas templadas de un vaso de vidrio, viste únicamente su color carmesí. Los pétalos de terciopelo se caen con el pasar de las horas, y queda así completamente desnuda, y a pesar de que la luz del sol baña su cuerpo, ella envejece y se destiñe. Se convierte en el claro abismo entre la vida y la muerte, para volver a ser lo que en un momento fue: un principio de algo.

viernes, 27 de enero de 2017



  Algún día voy a escribir tanto que mis dedos sangrarán, y es así que brotarán rosas para inundar la habitación de su aroma. Y cuando no haya más oxigeno en el lugar, el cristal de las ventanas explotará, porque la luz del sol quiere entrar. Cuando mi boca no pueda expresar, con su lengua joven mi pesar, es ahí que se convertirá en mariposa; muchos años siendo oruga sin fuerzas para mutar. Llegará un día, tal vez en otoño, cuando por fin se desprenderán mis ojos de su antiguo envase. Y si debo elegir como perder la audición, que sea tras un gran concierto, no me imaginó otra opción.
  Por último, sin olvidarme de mi carne, mis huesos, y todo lo que digo que es mío pero en realidad no lo es, confieso que me gustaría incendiarme, con todo lo que verdaderamente me pertenece: mi pasión, mi alma y mis ideas (no tan mías por ser adquiridas). Cuando mis átomos se desvanezcan en el espacio estelar, y mis moléculas vuelen sin rumbo, ni gravedad, cuando todo lo que fui hecha humana, sea en su mayor expresión algo similar a la ciencia que no se toca, cuando sea todo aquello, prometo no torturar a nadie más con mis sentimientos, prometo que si me fui será por una buena razón, aunque seguramente nunca la haya podido descubrir en vida.
 Algún día voy a escribir tanto que mis huellas dactilares se desgastaran, mis muñecas sangrarán y finalmente romperán. Algún día voy a escribir tanto pero tanto que nunca más volveré a hablar. Seré palabras, viviré entre líneas, adjetivos, oraciones, y si pudiera elegir quisiera ser un verbo infinitivo, convertirme en "amar" y fundirme en la acción. Si pudiera elegir no sería yo, ni sentiría estas cosas, ni sufriría de esta manera, porque me convertí en amor, y eso es para débiles, pero seré el Dios de muchos, y me regocijare ante la omnipotencia de decidir que tan miserables y valientes serán los humanos. Algún día voy a escribir tanto que nunca más volveré a escribir.

Yo



   Empezar de cero
   Tener una oportunidad
   Por primera vez en mi vida
   Elijo yo
   Debo guardar
   Mis viejas fotos
   Tirar cuadernos mal escritos
   Mugre acumulada
   Por los rincones
   De mi alma
   De la habitación
   De mi cabeza
   Empezar de cero
   Tener la oportunidad de ser
   Esta vez de verdad
   Sin tanto llanto
   Sin tanta angustia
   Sin tanta traición
   Empezar de cero
   Para ser
   Lo que hoy no soy
   Pero voy a ser

Las consecuencias de querer



   Me rompieron el corazón
   Y es por eso que pienso en qué momento confié
   ¿Por qué me fié, de que y para que?
   No me aleje cuando correspondía y pague
   Las consecuencias de querer
   Incondicionalmente
   Las consecuencias de amar
   Porque sí
   Y recojo los pedazos rotos
   Soy tan frágil pero me levanto
   Miro series y escucho filosofía
   Me refugio en quienes de verdad me aman
   Les agradezco
   Es difícil que alguien te quiera toda la vida
   Mutamos
   Y aún así quienes son reales
   Se quedan
   Porque amar conlleva sufrir
   Pero a veces sufrimos dulcemente
   Y nos fundimos en un abrazo
    Lloramos y es así que nada duele
   Porque quienes me rompieron el corazón
   No valen las lágrimas
   Tampoco el tiempo
   Mucho menos el espacio
 



     Todo pasa por algo.
     Pasa para que aprenda.

 

martes, 24 de enero de 2017

Mendoza


   ¡Me voy!, limpie los cajones del placard y mi alma. Desholline los volcanes de mi pieza, pude detectar pequeños Baobads y no me dejé engañar a la hora que simularon ser rosas. Me senté a ver 43 puestas de sol, porque estaba triste, y necesitaba acordarme de lo lindo que es ver el cielo naranja con tan solo mover la silla. Me voy pero me llevo los viajes en trole, cuando es otoño y el rojo combina con las hojas que mueren al contacto del suelo,esas misma que tapan acequias, y las viejas salen a barrer, porque debe ser divertido que luego de muchos años tu única preocupación sea dejar impecable la vereda de tu casa.
   Llevo conmigo todas las plazas en las que escabie, y esos vodkas baratos que compre en mi adolescencia. Las fiestas buenas y malas. La gente que ame y odie. El nunca aprenderme las calles de esta ciudad y aún así saber llegar a todos lados. Me voy pero me llevo los recuerdos de las personas que ame, y también de quienes me rompieron el corazón. Los toques, y la bendita cerveza, en ese vaso de plástico que parece bailar ante la cantidad exagerada que contiene. Lloré mucho. Reí hasta llorar. En mi retina siempre estará intacta la visión de la montaña en invierno. Me llevo las birras en el parque, los porros, los mates. Tirarme en el pasto, mirar a los perros callejeros, pensar una y otra vez que en otra vida elegiría ser ellos, para poder dormir al sol sin que nadie me moleste.
    Conmigo están las esquinas de una provincia que muchas veces me encerraba en un cuadrado perfecto. Hay nebulosas en mis recuerdos, momentos que tocan la superficie de mi inconsciente y luego se disipan, no existen, me abandonan. Me di el lujo de fallar para poder reencontrarme. Disfrute de la angustia y mute para ser mejor. Y acá estoy, no tengo nada pero lo tengo todo. Me llevo mis sueños, no entran en la valija pero voy a hacer el intento. Espero haber dejado algo. Voy al encuentro con mi primer amor, se llama Buenos Aires, siento que finalmente es correspondido.

Devendra



  Tenías un corazón tatuado arriba de tu pezón color durazno, y te recuerdo solo en los momentos efímeros de placer y oscuridad, porque ya nada me queda de vos, ni siquiera el amor. De vos me llevo los puchos y las comidas veganas, las películas que compartimos a la mitad, todos los artistas nuevos que me hiciste conocer, las pizzas que comí en tu cama, tu camisa negra de copas (esa misma que use la vez que perdí la virginidad con vos). De vos me llevo los recuerdos de verte bajar los tres escalones a la salida, alumbrado por una luz similar a la de una morgue, con esa gorra que nunca lavaste en todos nuestros meses de relación y tus camisas hawaianas arrugadas. De vos me llevo la textura aterciopelada de tu piel, tus tatuajes que en un momento logre memorizar para así cerrar los ojos y explorarte cuando no estuvieras a mi lado. No hay muchas más cosas, rescato lo sublime porque preferiría no mencionar la rutina en la que ambos caimos por una cuestión de comodidad. No quiero culpables, y a lo sumo si ese es el caso, quisiera sentir por un momento que no todo fue porque yo lo quise finiquitar. Te voy a ver el domingo, por eso te escribo. Voy a un concierto y va a estar tu banda de mierda, con sonido de mierda y cantante de mierda. Pensé en llevarte ese sweater azul que nunca quisiste que te devolviera, pero al mismo tiempo me gustaría quedarmelo y decir: "fue de mi primer novio, me cortó por mensseger, ¿que gracioso no?". Sí... muy gracioso.