lunes, 26 de febrero de 2018



  Recuerdo ese momento, donde tenía el flequillo corto y mordido. Las ideas desordenadas.

viernes, 23 de febrero de 2018

pelotuda





   Nos levantamos a las tres de la tarde, sin horarios, ni trabajo, somos un desastre. Le pido que me  toque la espalda. Él acaricia mi piel con la yema de sus dedos. Scrollea instagram. Me molesta tanto no ser el centro de su atención. Me doy cuenta que me comporto como una adolescente.

San Telmo



  Las calles de San Telmo huelen a basura podrida
  Las grietas de la pobreza inundan las veredas
  Vivo en un barrio de secuencias
 Por los alrededores hay bares y cafés agradables
 Un pequeño circulo de protección entre el caos
 Me siento a tomar un café con plata que no tengo
 Está bien porque tengo tarjeta de débito
 Nadie sabe que no consigo trabajo y vivo de prestado
 Todavía sigo estudiando para ser algo
 Tengo muchas ideas pero me cuesta concretarlas
 La gente nueva me da ansiedad y desconfianza
 A veces me cuesta entender que el amor se transforma
 Necesito que me digan que me quieren todo el tiempo
 Mi seguridad oscila con los días
 Por momentos mi cabeza me mutila
 El boleto del bondi sale once pesos
 Mi mamá me manda mil quinientos por mes
 Sin plata no podemos ser libres
 Sin deseos de libertad no podemos aspirar nada
 A veces me pongo tan nerviosa que me dan ganas de fumar
 Después recuerdo que lo deje y que los puchos son caros
 No
 No hay plata para puchos, ni cerveza, ni las cuentas
 Nunca fui tan feliz
 Nunca tuve tanto miedo de ser independiente
 Nunca me dolió tanto crecer
 No sé mentir
 No sé aprovecharme de la gente
 Muchas personas se aprovecharon de mí
 Sigo siendo buena
 Espero tener mi recompensa
 Las calles de San Telmo son sucias
 Mi cabeza también


  No escribo ficción, no sé inventar, no sé inspirarme de lo real y distorsionarlo para llegar a otro plano.

crecer


   Estoy sentada en un café, y una señora se acerca. Es rubia, de tez blanca, casi pálida. Me sonrie y me mira a los ojos. "Hola, ¿tarot?". Le tengo tanto miedo a esa cosa de las cartas, aunque si tuviera plata le hubiese dicho que sí, porque me gustaría tener un par de respuestas. Necesito saber si estoy haciendo las cosas bien.
   Si no tengo cosas que hacer, no salgo de casa. ¿Estoy grande?, ¿estoy vieja?, ¿soy aburrida?.
   Tengo que esperar. Tener paciencia.
   

miércoles, 21 de febrero de 2018

1066



   

    Pasan los minutos y solo quiero bajar a abrirte, verte esperando afuera, los dos separados por una puerta de vidrio grueso y viejo. Rodear mis brazos en tu cuello, como si fuera un ancla que encuentra tierra firme. Abrazarte. Darte un beso, preguntarte como te fue, escuchar la alarma de la puerta del edificio que suena con bronca porque todavía no cerramos.
Sentir como caminas detrás mío, y nos subimos al ascensor. Aprieto un botón y llegamos al sexto piso. Por fin estamos de nuevo en un mismo espacio físico, que puede ser la cocina, el living o mi cama. Me gusta despertarme a tu lado, y ver como la luz se cuela por los huequitos de la persiana. Estamos tan de vacaciones.