domingo, 24 de abril de 2016
Golondrinas
Tengo que escribir de vos:
El miedo a inmortalizarte en mis escritos es real, pero sucede que siempre escribí de utopías y desamores pero nunca escribí de alguien como vos. Es más complicado de lo que pensaba, tengo tan presente que te amo que no puedo significarlo con palabras, simplemente lo siento; cuando te abrazo, cuando te beso, cuando estamos conectados haciendo el amor. Como la primera vez que estuvimos juntos, donde tu camisa se convirtió en mi camisón, negra con un par de copitas con tragos exóticos, bien indie, como vos y tu banda, y las canciones que escuchamos cuando llego a tu casa y prendes tu computadora blanca, que en cualquier momento se va a romper.
El marcador sigue titilando porque aún pienso en una frase para rellenar este párrafo, estoy haciendo una introspección, recordando cada detalle desde la primera vez que te ví, desde tu camisa playera, tu jean roto, tus vans y el sol que te alumbraba en el balcón del estudio, mientras te fumabas un pucho y no hablabamos mucho por verguenza, hasta la sala acustizada y vos tocando el bajo sin mirarme (o tal vez haciendolo de reojo, al igual que yo). Te soñé muchas veces, y me subestime otras pensando que una persona como vos, nunca estaría conmigo. Siempre me maté, nunca fui justa con mi persona. Hay algunas cosas que es probable que no las entiendas, y para eso vas a tener que ponerte en mi piel, es la única manera cuerda de leerme.
Nunca amé bien a nadie, siempre delimite barreras en las relaciones, en el tiempo, en los sentimientos, algún que otro problema encontraba y eso bastaba para finiquitar las cosas, para escapar de ser amada. La soledad siempre me gustó mucho, y afecta también a que me creo independiente y auto suficiente, pero no podía asimilar que esos adjetivos estuvieran de la mano con encontrarme en una relación con alguien. No quería volverme dependiente, tampoco quería que la felicidad me la diera solo una persona. Para aprender todas estas cosas que te comento, tuve que equivocarme, así conocí a ese hombre que no debo nombrar, y así terminaron las cosas. Me encontré frente a mi misma pensando en que había hecho, por qué había estado tanto tiempo con una persona con la cual no compartiamos cosas en común y nos peleabamos la mayoría del tiempo.
Dije: "Voy a tomarme un tiempo, no quiero estar con nadie y es hora de conocerme a mi misma", pero resulta que termine conociendo a profundidad mi personalidad, con vos. Me diste todo lo que siempre idee de alguien, y que conste que esta mal idealizar, pero mi vida torna en una constante idealización de todo, de mi carrera, del trayecto que curso, absolutamente todo lo ideo, y así creo que te atraje a mi vida, y así también una persona como vos llegó y la pude/puedo merecer. Tengo presente absolutamente cada momento, como si supiera que a tu lado iban a ocurrir cosas hermosas, hay una frase que dice " La primera vez que te vi, supe que me metería en algo extraordinario" de Laurence Anyways (Xavier Dolan - mi director preferido), todo eso engloba lo que hoy siento, y hay más, pero te cansarías de leerme. Y en parte tampoco quiero ser de esas novias cursis que escriben y escriben hojas de amor. Ya casi termino, lo prometo.
Voy a saltearme toda la parte en donde tenías una novia que no amabas, y yo salía con una persona que no quería, para terminar en nosotros, y en como no pude despegarme de vos desde la primera vez que nos dimos un beso. Todo esto lo sabes, sabes que tenía un mal concepto de vos, y en parte pensaba que solo me querías para coger y listo, no te conocía y tampoco en el tiempo que hablábamos te deje hacerte conocer, en parte siempre te evité porque sabía que eras la persona de la cual me enamoraría, y de esas cosas no hay vuelta atrás, y por esa misma razón también está el hecho de que no era nuestro momento, y por algo todo sucede.
Escribo porque es lo único que sé hacer para demostrar mis sentimientos. Escribo desde los ocho años, donde le mostraba cosas a mi mamá para que me corrigiera errores de ortografía. Si mi carta tiene errores de redacción, espero que entiendas, los dedos escriben más rápido que el cerebro y el corazón siente primero. Sé que escribiéndote te perpetuo en mi memoria, en el espacio, ahora mismo me siento así, estoy enamorada de vos y no de la idea de lo que podrías llegar a ser. Estoy enamorada de tus bigotes que a veces me pinchan, y de como te ves por las mañanas antes de despertarte por completo.
Estoy enamorada de tus abrazos, tus besos y quedarme hasta las tres de la mañana por no poder dejar de hablar con vos. Estoy enamorada de tu sensibilidad y comprensión para asuntos que nunca hubiese compartido con nadie. Estoy enamorada de tus anécdotas de niño, de que sueñes y no te dejes vencer por la monotonía, de tu tranquilidad y la paz interior que proyectas. Estoy enamorada de tus actos de amor para conmigo. Estoy enamorada de un sinfín de cosas admirables tuyas, que un poquito me las guardo para mí, así no sabes todo. Pero por último, y no menos importante, estoy enamorada de vos porque a tu lado puedo ser libre, y al mismo tiempo podemos ser dos.
Carta abierta a la nostalgia:
A QUIEN CORRESPONDA:
Hubo una época en la cual tenia una responsabilidad nula, de asuntos por los cuales velar en mi vida. En ese mismo contexto tenía un grupo de amigas inseparables a mí lado. Atravesamos una metamorfosis de tres años, hasta que el tiempo nos separo por completo y los caminos se bifurcaron. Ahora entiendo todo, entiendo cuando dicen que la gente después de la secundaria mucho ya no se ve, y que existe esa famosa reunión luego de muchos años, para en realidad chusmear quien esta mejor de todos, quien engordo menos y quien se casó y tuvo hijos.
Ahora nos sentamos a tomar un café pero en tus ojos no están reflejados nuestros años de gloria. Y será estúpido, pero ayer mismo deseaba que un grupo que cantaba a los gritos, eufóricos de alcohol y drogas, en realidad fuéramos nosotras. Como lo eramos, precoces, roñosas, desalineadas, poco femeninas y libres. El día siempre era ideal para una cerveza, unos manís y un rato juntas. Ahora ya no toman cerveza ni fuman marihuana. Ahora tampoco ni los vicios mundanos podemos compartir. Si nos juntamos que sea a tomar un vino, y pagar una cena cara, ¡dale, juguemos a ser adultas!, si a fin de cuenta ¿quién se hubiese querido quedar en el eterno placer de no tener problemas?.
Creo que mi padre me advirtió toda la vida que había "amigos del momento", que tétrico y realista. ¿A quienes llevo marcadas en mi piel? ¿a mis amigas de ese momento o a las personas que considere que iban a estar conmigo para toda la vida?. Todavía sigo preguntándome quién nos robo el tiempo, la juventud y el entusiasmo. Salir con veinte pesos y volver en colectivo, borrachas y cansadas, a veces era tedioso, pero ¡cuánto extraño esa espontaneidad!. Y mirarme al espejo y no reconocerme. Cuanto extraño sentirme perdida y que mi único cable a tierra fueran esos tres seres de luz, que iluminaron mi vida en ese momento. Ahora estoy sola.
Mi vida es lo que los adultos dijeron que sería. Preocupaciones. Estudio. "Deberías empezar a mantenerte por vos misma", y un sinfín de frases que de tanto escucharlas, podría recitarlas al revés, letra por letra "amsim sov rop etrenetnam a razepem saírebed". Las extraño y mucho, no tengo más fuerzas para escribir, recordar y sentir. Esos años se esfumaron, pero los atesoro guardados en un sector privilegiado de la nostalgia, aquel que se abre sin querer en días grises y fríos, en busca de calor. No los voy a dejar morir, pero ellos mismos piden la eutanasia.
Victoria de las Rosas Escarlatas
domingo, 10 de abril de 2016
Arte
Bukowski dice que si no te nace escribir, que no lo hagas, que si no sentis un fuego interno, que no te atrevas a ser un escritor mediocre. Charles me dijo que no sea una escritora de esas donde guardan sus libros en la biblioteca y se quedan en el silencio, en el olvido. "Si no te nace, no lo hagas" es una buena frase, se podría decir que rige la mitad de mi vida, y la otra misma va por inercia, movida por la rutina, por los años, por los días y las circunstancias que trazan lentamente el camino que debo seguir.
¿Cual es mi camino? ¿A donde me llevan las vicisitudes de la vida?. Hoy es un día que amerita soñar y dormir, el día esta gris y el frío glacial abraza por completo la habitación. Pienso mucho en quien quiero ser, y pienso también en quien soy en este momento. La verdad es que todos los días me despierto diferente, y todas las noches me acuesto siendo un poco menos de lo que era ayer, y un poco más de lo que quiero ser. La verdad es que para amarme habría que comprender el cambio simbolico que atravieso las 24 hs. A veces me siento más adolescente que nunca, perdida, muy perdida. No tengo norte. Me gusta soñar mucho. Me gusta dormir y despertarme después de haber vivido una aventura.
Quiero ser alguien que cambie la historia, de alguna manera, ¿pero quién ire a ser si mi blog es desconocido por la mitad de la faz de la tierra? ¿realmente iré a cambiar la vida de alguien con un escrito de cuarta? ¿realmente nací para hacer arte, o lo hago por qué es lo único que me ayuda a seguir un poco más viva, y menos muerta?. Quiero ser cineasta. Luego de mucho tiempo comprendi hacía donde se encuentra mi horizonte. Quiero contar historias, ya las palabras no me sirven, necesito imagenes, necesito hacer llorar a las personas que vean mis peliculas, hacerlas reir, emocionarse, pensar. Quiero hacer cine de culto.
Me paso todos los días de mi vida observando peliculas. Debería estar leyendo algo de la facultad, estudiando una materia, haciendo algo productivo. Sin embargo lo único que hago es ponerme los lentes y sentir como mi pecho se maravilla ante algo más grande que yo, más grande que todos y todas, tan enorme y preciado, como el hecho de poder conmover con imagenes. Con historias. Significar la vida de alguien solo porque dentro tuyo lo soñaste.
Quiero dedicarme al arte, y que el arte se dedique a mí.
domingo, 3 de abril de 2016
nublada
A veces soy muy triste, como esas películas que te dejan un nudo en la garganta y el estomago retorcido. Soy tan triste como esos días de sol donde nadie quiere acompañarte a tomar unos mates al parque. Soy triste cuando estoy sola y tengo tiempo de pensar en mis miserias. Soy tristeza. Tristeza infinita, oscura y circular, un ciclo que no se acaba y gira en espiral. El tema es que no sé porque estoy tan triste, o en verdad sí, pero no me doy el lujo a estar llorando, tirada en la cama sin ganas de soñar.
Insana
De desayuno café negro. Ya no fumo cigarrillos a la hora de acompañar uno, pero por lo menos me acompaña él. Se apoya en el marco de la ventana y el cielo grisáceo dibuja su silueta, en contraste con el espectacular domingo gris que nos regaló la vida. Ya no estoy segura si el amor es necesario, o el propio amor nos necesita a nosotros. En realidad creo que no estoy segura ni de la propia piel en la que habito.
No tengo certeza de nada y al mismo tiempo lo único que me esclarece las dudas, es saber que algún día voy a morir. Me alegra tener por lo menos ese gran momento existencial confirmado. De lo demás, no sé nada. No sé qué rumbo está tomando mi vida, y tampoco sé si en realidad estoy siendo pilota de él. Tampoco sé porque me senté frente a la computadora y decidí escribir; en parte lo necesitaba, ese ritual de plasmar palabras en una superficie blanca e infinita, ordenar las silabas de mi cabeza, pactar un principio y un final... tengo que confesar que suele ser bastante terapéutico (tal vez por eso nací escribiendo).
Muchas veces mis amigos me recriminaron que era una persona muy enamoradiza, y sí, lo soy. Nací del amor, crecí con ese concepto, y en parte viví la ruptura de él. Transite la separación de los dos amores de mi vida, y tal vez eso fue lo que me dio las fuerzas para no renunciar a eso que una vez sentí, esa magia de creer que en realidad dos personas si están hechas a medida, y se vienen buscando por todo el universo sideral.
- ¿Qué te pasa? Tenes cara de pensativa ¿te preocupa algo? - Interrumpe el fino hilo que conecta mis emociones y la sinapsis de mis neuronas.
En realidad sí, de todo me pasa. Ocurre que tanto amor del bueno a mí me pone mal, como si en realidad hubiese estado enferma toda mi vida y ahora este siendo medicada, mi cuerpo no está apto para la cantidad de endorfinas que estoy liberando.
Tuve
una pesadilla, pero me levante y él dormía a mi lado, lo abrace y volví a
conciliar el sueño rápidamente, como si la propia cura a mi enfermedad fuese su
persona. Me declaro insana.
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