viernes, 27 de enero de 2017



  Algún día voy a escribir tanto que mis dedos sangrarán, y es así que brotarán rosas para inundar la habitación de su aroma. Y cuando no haya más oxigeno en el lugar, el cristal de las ventanas explotará, porque la luz del sol quiere entrar. Cuando mi boca no pueda expresar, con su lengua joven mi pesar, es ahí que se convertirá en mariposa; muchos años siendo oruga sin fuerzas para mutar. Llegará un día, tal vez en otoño, cuando por fin se desprenderán mis ojos de su antiguo envase. Y si debo elegir como perder la audición, que sea tras un gran concierto, no me imaginó otra opción.
  Por último, sin olvidarme de mi carne, mis huesos, y todo lo que digo que es mío pero en realidad no lo es, confieso que me gustaría incendiarme, con todo lo que verdaderamente me pertenece: mi pasión, mi alma y mis ideas (no tan mías por ser adquiridas). Cuando mis átomos se desvanezcan en el espacio estelar, y mis moléculas vuelen sin rumbo, ni gravedad, cuando todo lo que fui hecha humana, sea en su mayor expresión algo similar a la ciencia que no se toca, cuando sea todo aquello, prometo no torturar a nadie más con mis sentimientos, prometo que si me fui será por una buena razón, aunque seguramente nunca la haya podido descubrir en vida.
 Algún día voy a escribir tanto que mis huellas dactilares se desgastaran, mis muñecas sangrarán y finalmente romperán. Algún día voy a escribir tanto pero tanto que nunca más volveré a hablar. Seré palabras, viviré entre líneas, adjetivos, oraciones, y si pudiera elegir quisiera ser un verbo infinitivo, convertirme en "amar" y fundirme en la acción. Si pudiera elegir no sería yo, ni sentiría estas cosas, ni sufriría de esta manera, porque me convertí en amor, y eso es para débiles, pero seré el Dios de muchos, y me regocijare ante la omnipotencia de decidir que tan miserables y valientes serán los humanos. Algún día voy a escribir tanto que nunca más volveré a escribir.

Yo



   Empezar de cero
   Tener una oportunidad
   Por primera vez en mi vida
   Elijo yo
   Debo guardar
   Mis viejas fotos
   Tirar cuadernos mal escritos
   Mugre acumulada
   Por los rincones
   De mi alma
   De la habitación
   De mi cabeza
   Empezar de cero
   Tener la oportunidad de ser
   Esta vez de verdad
   Sin tanto llanto
   Sin tanta angustia
   Sin tanta traición
   Empezar de cero
   Para ser
   Lo que hoy no soy
   Pero voy a ser

Las consecuencias de querer



   Me rompieron el corazón
   Y es por eso que pienso en qué momento confié
   ¿Por qué me fié, de que y para que?
   No me aleje cuando correspondía y pague
   Las consecuencias de querer
   Incondicionalmente
   Las consecuencias de amar
   Porque sí
   Y recojo los pedazos rotos
   Soy tan frágil pero me levanto
   Miro series y escucho filosofía
   Me refugio en quienes de verdad me aman
   Les agradezco
   Es difícil que alguien te quiera toda la vida
   Mutamos
   Y aún así quienes son reales
   Se quedan
   Porque amar conlleva sufrir
   Pero a veces sufrimos dulcemente
   Y nos fundimos en un abrazo
    Lloramos y es así que nada duele
   Porque quienes me rompieron el corazón
   No valen las lágrimas
   Tampoco el tiempo
   Mucho menos el espacio
 



     Todo pasa por algo.
     Pasa para que aprenda.

 

martes, 24 de enero de 2017

Mendoza


   ¡Me voy!, limpie los cajones del placard y mi alma. Desholline los volcanes de mi pieza, pude detectar pequeños Baobads y no me dejé engañar a la hora que simularon ser rosas. Me senté a ver 43 puestas de sol, porque estaba triste, y necesitaba acordarme de lo lindo que es ver el cielo naranja con tan solo mover la silla. Me voy pero me llevo los viajes en trole, cuando es otoño y el rojo combina con las hojas que mueren al contacto del suelo,esas misma que tapan acequias, y las viejas salen a barrer, porque debe ser divertido que luego de muchos años tu única preocupación sea dejar impecable la vereda de tu casa.
   Llevo conmigo todas las plazas en las que escabie, y esos vodkas baratos que compre en mi adolescencia. Las fiestas buenas y malas. La gente que ame y odie. El nunca aprenderme las calles de esta ciudad y aún así saber llegar a todos lados. Me voy pero me llevo los recuerdos de las personas que ame, y también de quienes me rompieron el corazón. Los toques, y la bendita cerveza, en ese vaso de plástico que parece bailar ante la cantidad exagerada que contiene. Lloré mucho. Reí hasta llorar. En mi retina siempre estará intacta la visión de la montaña en invierno. Me llevo las birras en el parque, los porros, los mates. Tirarme en el pasto, mirar a los perros callejeros, pensar una y otra vez que en otra vida elegiría ser ellos, para poder dormir al sol sin que nadie me moleste.
    Conmigo están las esquinas de una provincia que muchas veces me encerraba en un cuadrado perfecto. Hay nebulosas en mis recuerdos, momentos que tocan la superficie de mi inconsciente y luego se disipan, no existen, me abandonan. Me di el lujo de fallar para poder reencontrarme. Disfrute de la angustia y mute para ser mejor. Y acá estoy, no tengo nada pero lo tengo todo. Me llevo mis sueños, no entran en la valija pero voy a hacer el intento. Espero haber dejado algo. Voy al encuentro con mi primer amor, se llama Buenos Aires, siento que finalmente es correspondido.

Devendra



  Tenías un corazón tatuado arriba de tu pezón color durazno, y te recuerdo solo en los momentos efímeros de placer y oscuridad, porque ya nada me queda de vos, ni siquiera el amor. De vos me llevo los puchos y las comidas veganas, las películas que compartimos a la mitad, todos los artistas nuevos que me hiciste conocer, las pizzas que comí en tu cama, tu camisa negra de copas (esa misma que use la vez que perdí la virginidad con vos). De vos me llevo los recuerdos de verte bajar los tres escalones a la salida, alumbrado por una luz similar a la de una morgue, con esa gorra que nunca lavaste en todos nuestros meses de relación y tus camisas hawaianas arrugadas. De vos me llevo la textura aterciopelada de tu piel, tus tatuajes que en un momento logre memorizar para así cerrar los ojos y explorarte cuando no estuvieras a mi lado. No hay muchas más cosas, rescato lo sublime porque preferiría no mencionar la rutina en la que ambos caimos por una cuestión de comodidad. No quiero culpables, y a lo sumo si ese es el caso, quisiera sentir por un momento que no todo fue porque yo lo quise finiquitar. Te voy a ver el domingo, por eso te escribo. Voy a un concierto y va a estar tu banda de mierda, con sonido de mierda y cantante de mierda. Pensé en llevarte ese sweater azul que nunca quisiste que te devolviera, pero al mismo tiempo me gustaría quedarmelo y decir: "fue de mi primer novio, me cortó por mensseger, ¿que gracioso no?". Sí... muy gracioso.