miércoles, 16 de julio de 2014
Deseo
Soy demasiado calculadora, detallista, idealista. Le tengo tanto miedo al futuro, de acá a 10 años ¿Cuál va a ser mi posición? ¿Voy a ser feliz? ¿Estaré casada? ¿De que me habré recibido? (aún sigo indecisa). La causa de mi indecisión es obvia, puramente guiada por el standar de vida social que quiero darme (primero a mí, y luego a mi familia). A veces pasan por mi cabeza muchas dudas, las cuales no me dejan dormir en las noches. ¿Seré lo que soy hoy? No lo sé...
¿Qué quiero para mi vida? Quiero todo eso de lo que en los últimos años se volvio un tabu para mí, hablando en el ambito economico. Quiero darme los lujos que quiera, a la hora que quiera, sin tener que preocuparme por las cuentas (porque sabré que no me preocuparé por llegar a fin de mes). ¿Pero como voy a obtener todos los lujos que deseo? Algún golpe de suerte, supongo.
Aún sigo esperando mi gran momento, ese que me diga "Este es tu destino, tomalo". ¿Qué tanto puede preocuparse una chica por su futuro? Más bien, una adolescente, la respuesta es... Mucho.
Hoy fuí al medico y luego de observarlo por 10 minutos, comprendi que las indicaciones para tomar el remedio me resultaban desconocidas.
-Tomalo cada 12 horas.
Sí, cada 12 hs, que en tiempo y planeta madre mío, son casi un día (porque me olvide), y ahí recalculo y entiendo que necesito a mi madre más que nadie en el mundo. Y tengo temor a crecer porque no quiero cometer los errores de mis padres, pero al mismo tiempo los amo. Es la verdad.
Quiero ser de esas madres que estan divinas las 24 hs del día, una mujer independiente en tacones, escuchando hip hop en mi propio auto. Llegando a casa, con mi marido esperandome, para tomarme en sus brazos. Quiero ser de esas mujeres que aportan. Quiero ser de esas madres que aunque trabajen esten presentes. Quiero viajar por el mundo. Quiero ser feliz por el resto de mi vida. No quiero a un buen tipo, quiero a un buen tipo fenomenal, de esos que te sorprenden con tickets para viajar a Paris al otro día. Quiero tener mi propio negocio, exitoso y reconocido. Quiero amar mucho, y que me amen. Quiero tener ese grupo fijo de amigos que vienen a comer a casa, y así sucesivamente. Quiero establecerme, tener un hogar. Quiero perros, e hijos. Niños corriendo en una inmensidad indescriptible de pasto, con los pies descalzos, manchados de tierra fresca. Quiero mi finca, como la de mis abuelos, como la que en un momento me hizo feliz. Quiero plantar un arbol de limones. Tener un cerezo. Quiero una huerta organica. Quiero tener una pileta. Quiero una casa al estilo victoriano, antigua y glamourosa por fuera, pero moderna por dentro. Quiero tener a mis padres cerca, que mis hijos tengan buena relación con sus abuelos. Quiero que mi hermano sea un tío excepcional, de los que no tienen precio. Quiero que las personas que amo sean felices. Quiero estar en forma. Quiero tener tiempo, dinero y energía para hacer todo lo que se me antoje. Quiero ser profesional. Quiero buscar a mis hijos en el auto a donde tengan que ir, pero también quiero enseñarles a ser libres. Quiero comprar todo lo que desee sin remordimientos. Quiero regalar mucho a mis padres. Quiero regalarle muchos a mis abuelos y tíos. Quiero que mi mejor amiga sea mi mejor amiga hasta ese entonces. Quiero gente genuina en mi vida. Quiero conocer un país diferente cada año de mi vida. Quiero el pasaporte lleno de sellos. Quiero buenas historias para contarle a mis ñietos. Quiero morirme al lado del amor de mi vida. Quiero animarme a amar. Quiero un bello hombre a mi lado, más que bello, un Adonis.
Pffff.... quiero tantas cosas.
martes, 15 de julio de 2014
Época dorada
Estamos bebiendo oro líquido, riéndonos con los ojos achinados.
- Esto tiene sabor a gloria - Exclama ahogada en carcajadas.
Puedo ver el momento en cámara lenta, lo jóvenes que somos, la luz que emanan nuestras energías, las vibraciones de nuestras risas mezclándose en lo infinito de la tarde, con la luz dorada que baña nuestro rostro, con los parpados caídos y las pupilas pequeñas. En esa pequeña fracción de eternidad somos trascendentes, llenas de gloria. No puedo agradecer lo afortunada que me siento, rodeada de personas que amo, viviendo los vicios de la adolescencia a un prematuro tiempo.
Los último diez pesos que tenía los use para la cerveza, tengo los bolsillos vacíos pero el corazón lleno. Y si estoy borracha no importa, porque sé que mi madre aún no distingue entre alegría y alcohol en sangre. Estamos recostadas en el pasto observando el cielo, y me asusta la inmensidad, el sentirme pequeña, una pieza del rompecabezas en el universo, un alma más, vagando tierras desconocidas, creciendo.
Saca otro lillo, lo arma. Sé que esta mal, pero sé que también esta bien no decir que no, porque todo es diferente cuando cruzamos a la realidad carmesí. Lo bueno es divino, y lo divino es majestuoso. Capto con detenimiento cada preciso detalle, como si mis ojos pudieran sacar fotos. Todo es de color más vivo, más bien todo esta vivo, porque en este lado paralelo no hay objeto que no sea bello.
La adolescencia no gira en torno a las drogas y el alcohol, también se mueve en sintonía con el amor. ¿Qué clase de adolescente no amo apasionadamente alguna vez?. Si existe el caso "No", quiero conocer a esa persona. Los adultos aman, es verdad, pero aman de forma compañera, pacifica, a diferencia del adolescente que es todo atolondrado y vive ese amor por primera vez.
Hay una cierta carga magnética entre ambos, y cuando se besan es como si una explosión de chispas recorriera su nuca, bajando por la espalda, acariciando la columna vertebral. Con las manos sudorosas y las palpitaciones exaltadas.
Todo es tan nuevo y bueno, desconocido y cálido. Y pronto, tal vez no tanto, debamos despedirnos de eso que en algún momento nos dio gloría.
sábado, 5 de julio de 2014
Soledad de aquellas
Lo ves, tiene la mandíbula tensa y la mirada perdida, hasta ese momento que te observa con aquellos ojos negros y vacíos, inspeccionando cada parte de tu ser, martilleando tus sentidos. Se acerca, esta vez te sonríe, aún así estas tensa, impaciente. Sabes lo que queres, él también. Sin cruzar palabra alguna apoya su mano en tu mejilla, como una especie de permiso, un lenguaje que apenas ustedes dos comprenden. Se acerca despacio pero seguro, y te besa. Ambos mundos colisionan. Tu lengua baila al compás de la suya. Nunca nadie te beso así.
Se siente bien encajar con alguien a la primera vez, la química entre dos completos desconocidos, buscando enloquecidamente eso que apodado "amor", conocido como cariño, bueno... más bien, un mito entre tantos otros.
Todo va de maravilla, por un momento sentís que de verdad te aman, que de verdad se aman, como si se conocieran, como si ese momento fuera real.
Al otro día te levantas con más ganas de olvidar que de seguir, porque no importa que tan amada te hayas sentido la noche anterior, al abrir los ojos siempre vuelve el mismo sentimiento de soledad, el cual te impulso a actuar de tal manera; sin importar que tanto se hayan besado esa noche, no sabes su nombre, ni su canción preferida, tampoco su cumpleaños.
Tus parpados ceden ante el cansancio, pero esta vez el mareo le gana a la voluntad, estas mareada, atontada. No distinguís si las ganas de vomitar provienen de la resaca o de la propia angustia de no estar conforme con tu situación actual. Pasan las horas ¿Cuánto puede durar esta tortura? No lo sabes, porque no mediste lo que tomabas. Esa noche no eras vos.
viernes, 4 de julio de 2014
Señales
Minuto mil trescientos ochenta y seis, por enumerar de alguna manera el tiempo relativo que hay en mi cabeza, porque puede ser que haya pasado exactamente esa cifra, pero al mismo tiempo puede que no, porque hoy estoy pero no estoy, y esa es la clave de mi soledad; estar ausente en un mundo de presentes.
Me desinspira mi cómoda situación de desconformidad, quejándome sin poder hacer nada al respecto, limitada, no logro encontrar solución a aquello que algunos.. solo algunos, llaman "problemas".
A veces pienso que todo es producto de mi cabeza, el aislamiento voluntario ayuda a que conspire en mi contra, así soy, mi propia enemiga. Rondan por mi cabeza incertidumbres que no logro persuadir. Tanto silencio se vuelve abrumador, mucho espacio para devanarme los sesos pensando en la nada misma, mucha paz para atormentarse, mucha soledad.
Señales que se ignoran, señales que nos dibujan el camino correcto y al esquivar la mirada se difuminan con la realidad, se alejan. ¿Cuántas señales son necesarias para aprender a equivocarse?. Cada vez que escribo llego a la misma conclusión, que nunca voy a entender lo que en verdad digo, sino más bien, entro en estado de trance, y al finalizar cada frase me auto-analizo, porque eso es lo que las grandes almas torturadas hacen; escarbar poco a poco en los putrefactos cadáveres que hay en nuestro interior, únicamente con el fín de encontrarse.
Cada error que realizo me hace más humana, frágil y vulnerable, como si de a poco me quitarán capas, esas que me protegen de la superficie que tanto temo, que tanto lastima. Llego a un extremo de desnudez que atemoriza, ese punto donde no hay quien nos comprenda y resguarde de eso que no conocemos.
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