miércoles, 22 de marzo de 2017

prueba y error




   Estoy sentada, escribiendo, de fondo suena una canción que escuche miles de veces pero no sé quién la canta, y eso me genera ansiedad. A veces no me dejo llevar, y tal vez este momento podría ser perfecto si tan solo me dejara seducir por una melodia desconocida, pero entonces sigo pensando quién canta y a que album pertenece, y traslado esta situación tan insignificante a toda mi vida; a la necesidad del control absoluto, a la racionalización de los sentidos y el destino.
    A veces me despierto con una sensación de pesadez en mi cuerpo, como si alguna fuerza magnetica ejerciera presión en mis articulaciones y me dijera que me quede en la cama, que no hay nada mejor para hacer, solo soñar. Despierto, recorro el departamento vacío, observo que afuera llueve y pienso que debería existir la opción de hibernar. Acto seguido me hago un café, lavo los platos, seco los cubiertos y barro la cocina. Voy a comprar cigarrillos al kiosco de la esquina, y pienso que ambas palabras tienen una fonetica similar, pero dejo pasar ese pensamiento cuando veo un local de kini loto, y se me ocurre apostar pero tengo doce pesos y el boleto sale treinta. "Otro día será" me digo a mi misma para calmar nuevamente la ansiedad que me genera dejar mis acciones inconclusas. Pienso en mi madre que me dijo una vez que si sentía la necesidad de apostar, que lo hiciera (no es un consejo muy saludable, podría terminar siendo ludopata).

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