Mi momento favorito es el no pertenecer. Formar parte del espacio y del tiempo, pero solo en la medida exacta para no desaparecer. Muchos se preguntaran que es lo que quiero decir con esto, pero la pregunta es ¿realmente queres saberlo?. El placer de no pertenecer es ambivalente, tanto una virtud como una maldición. Las ganas de sobrevolar el abismo, pero con el miedo a caer, eso es no pertenecer. No ser, no estar. Cuando vivimos mucho tiempo encapsulados en una ciudad, comenzamos a ser, y perdemos todo lo que podríamos haber sido. Es por eso que huimos, es por eso que yo huyo. Tengo una sed de mundo insaciable, algo que no se calma, algo que me impulsa a querer escaparme día a día de lo que para otros es vivir en tranquilidad, en rutina. ¿Pero realmente les gusta eso? Creo que no hay sensación más hermosa que ver todo desde arriba. Tal vez el flotar en una realidad nos hace vivir paralelamente a lo que en verdad somos, unos pájaros, unos caminantes del tiempo, lunares, infinitos, silenciosos. Y el no pertenecer se vuelve una virtud, porque podemos salirnos de la realidad y existir simultáneamente, sin molestar a los demás. Apreciando las pequeñas cosas de la vida, tanto como una brisa fría en las mejillas, y un respirar eterno con sabor a cerro.
lunes, 28 de septiembre de 2015
Luna sangrante
Mi momento favorito es el no pertenecer. Formar parte del espacio y del tiempo, pero solo en la medida exacta para no desaparecer. Muchos se preguntaran que es lo que quiero decir con esto, pero la pregunta es ¿realmente queres saberlo?. El placer de no pertenecer es ambivalente, tanto una virtud como una maldición. Las ganas de sobrevolar el abismo, pero con el miedo a caer, eso es no pertenecer. No ser, no estar. Cuando vivimos mucho tiempo encapsulados en una ciudad, comenzamos a ser, y perdemos todo lo que podríamos haber sido. Es por eso que huimos, es por eso que yo huyo. Tengo una sed de mundo insaciable, algo que no se calma, algo que me impulsa a querer escaparme día a día de lo que para otros es vivir en tranquilidad, en rutina. ¿Pero realmente les gusta eso? Creo que no hay sensación más hermosa que ver todo desde arriba. Tal vez el flotar en una realidad nos hace vivir paralelamente a lo que en verdad somos, unos pájaros, unos caminantes del tiempo, lunares, infinitos, silenciosos. Y el no pertenecer se vuelve una virtud, porque podemos salirnos de la realidad y existir simultáneamente, sin molestar a los demás. Apreciando las pequeñas cosas de la vida, tanto como una brisa fría en las mejillas, y un respirar eterno con sabor a cerro.
lunes, 21 de septiembre de 2015
Charlas ficcionadas entre un polítologo y una comunicadora P.I
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales:
Es primavera, aunque parece invierno. El politólogo y la comunicadora son amigos, vale aclarar que se encuentran en la transición de aquella fase, en realidad se gustan y mucho pero ambos son demasiado tímidos como para dar el siguiente paso. Sin embargo están juntos todo el tiempo posible.
- ¿Vamos a fumar?
- Sí - le responde ella.
Salen al pasto de la facultad y se sientan. Él le ofrece un Parliament y el encendedor. Ese es el momento donde sus manos se rozan y un estallido eléctrico sucumbe ante sus manos. Ninguno dice nada, hacen caso omiso al hecho. A la comunicadora le gustaría que él le prendiera el cigarrillo, tal como en las películas antiguas, obviando el hecho de que esta acción significa otra cosa.
Hay dos segundos de silencio, él prende su cigarro de manera simbiótica. La luz grisácea que se cuela tras las nubes de primavera, iluminan su cabello ceniza. Sus pestañas perfectamente arqueadas la miran.
- Decime, ¿por qué estudias Ciencias políticas?
- Que raro que alguien pregunte eso.
- ¿Por qué lo decís?
- Por que generalmente a las personas no les interesan ese tipo de cosas.
- A mi sí - fuma una calada y sonríe achinada.
(Acto seguido, él le cuenta sobre su infancia, sus influencias, sus sueños con respecto a la carrera, a donde esta, a donde quiere ir, a donde piensa que va a llegar).
- ¿Y vos?
- No te puedo responder por descarte porque te mentiría, siempre quise ser esto pero en el fondo lo negaba. Desde los ocho años escribo, y desde ese entonces me empece a interesar mucho más en la lectura. Mi padre siempre me influenció en lo audiovisual, es un completo cinefilo. Y mi tío prácticamente me formo, me enseño a dibujar, me guió en el genero musical, me regalo cultura general, y me enamoré, me enamoré del arte en su máxima expresión. ¿Viste que uno nace y siente que viene a hacer algo importante a la tierra? Yo confio en esa profecía. ¿vos no?
- Puede ser - exhala el humo y la observa, con esos redondos y enigmáticos ojos - ¿me puedo acostar?
- Sí.
Recuesta su cabeza en las piernas de ella. Ese momento es perfecto, la calma, los cuerpos unidos sin estarlo físicamente, la utopía que se convierte en realidad, y el amor. Ese que antes parecía no existir para ambos. Hay un momento de titubeo, pero lo hace, se lanza, le acaricia el pelo, el rostro delicadamente, y el cierra los ojos, su comisura derecha se levanta, es una sonrisa escondida. El politólogo abre lentamente los ojos, en este momento ella lo esta mirando (duda si besarlo o no), se levanta, gira su torso en torno a la comunicadora y le acaricia la mejilla. Ambos se encuentran a escasos centímetros. Esta vez ella cierra los ojos, y ocurre. Se besan, suavemente, como si tuvieran miedo de trizar en pedazos los labios del otro. Como si ese momento fueran tan delicado como lo eran lo dos.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Ojos color Norte
Tengo la mirada perdida en el vacío, sin embargo la dirección de estos se topan con tus ojos de brújula. Esos que me redireccionan al Norte, otra vez. Me desvías del camino, de la bifurcación entre la soledad y el amor, y de repente ya no estoy rota, inmantada, estancada.
Mi madre me dijo el otro día que todos crecían a mi alrededor, menos yo. Y la verdad es que estaba equivocada. Estoy creciendo a tu lado, me estoy enamorando, corrección, nos estamos enamorando, y a medida que pasa el tiempo, te miro cuando me siento hundida. Ojos de topacio color norte. Nunca me sueltes las pupilas.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Existir simultáneamente
Juraría que meses atrás todo lo que esta ocurriendo en este instante parecía lejano e imposible , sin embargo no lo es, y de repente existimos simultaneamente para la suerte de los dos. Ninguno puede huir del destino, esa es la verdad. Estamos en un laberinto donde unicamente la salida se basa en encontrarnos.
domingo, 13 de septiembre de 2015
Militante del amor
A veces cuando se me pasa el micro, pienso en todas las coincidencias y casualidades que debieron ocurrir para que yo lo perdiera ante mis ojos. Una de las primeras teorías es que tal vez no debía tomarme ese, sino que debía esperar al siguiente en donde te subías vos. Lo sé, llegar tarde tiene su consecuencia, pero no vale la tristeza cuando se me viene a la mente, el cruzarme con tus ojos. Aún así sigo esperando existir en tu mundo. Saludarnos con un beso en la mejilla, y que la mano en el hombro se vaya transformando en una tocadita de cintura.
Te sueño, esa es la razón exacta de que vivas en mis pensamientos. Espero todos los días cruzarme con vos para cerciorar de que sos real, de que no te imagine, de que en verdad estas hecho de carne y hueso, y tenes sentimientos, gustos y miedos, tal como yo.
Es absurdo pero el sentir que estas cerca me pone nerviosa. El saber que tus ojos se voltearon para mirar los míos, es una de las consecuencias más hermosas que pude haber experimentado jamás.
Y estoy enamorada, no de una utopía, tampoco de una idealización. Estoy enamorada de la expectativa de conocerte, y saber que eso puede desembocar en una verdadera historia de amor, que vengo esperando hace años. Y en estas instancias, vos sos el indicado. Y careciendo de pruebas y fundamentos, te elijo, y se que vos me elegís a mi, apostando más a la suerte que a la certeza.
Por divina coincidencia, perdí el micro, y me cruce con la suerte de tus pupilas. Nos toco viajar, juntos, por quién sabe cuantas eternidades.
Tu mano y la mía, tus ojos, tu respiración cerca, una mirada tierna que se convierte en hábito, los puchos compartidos, las canciones cantadas, y en el fondo de eso, dos locos que se aman como si el mundo no existiera. Y esa fue la suerte de perderme en el viaje, y encontrarte como pasajero.
Marlboro
Convivo con el cigarrillo desde que tengo uso de memoria, mi abuela fumaba cual chimenea; Apenas se levantaba, sin desayunar ni lavarse los dientes, se prendía uno, y después de eso preparaba su café brasilero.
Me gustaba verla fumar, era prácticamente un ritual para ella, y adoraba en parte como se veía. Como el humo azul volaba contrastando la habitación. La manera en la que encajaba perfectamente el aroma a perfume caro y Marlboro .
A pesar de eso, crecí con la fluctuante ambivalencia de amor/odio. Amor por ella y odio al tabaco.
Solía esconderle los atados y reírme por como rabiaba, ante la desesperación de no tener a su único vicio al alcance.
Eran amigos inseparables, cabe destacar, tal se podría que se podría decir que el cigarro se había convertido en una extensión de su ser, como un brazo o un corazón, en parte no podía vivir sin el.
Muchos años después empece a fumar, quién sabe si por curiosidad o por nostalgia a aquella niñez llena de humo y cariño. Sentía que con un cigarrillo tenía el poder de tenerla más cerca.
Por suerte no la mato aquello, pero si se murió su gran amor. Tuvieron que separarse por cuestiones de salud, aún así, recuerdo que camino al hospital fumaba el último cigarrillo de su vida, sin saber que este le estaba causando un paro cardíaco.
No le importó, era bella aún en ese estado de impotencia contra la muerte. Por sobre todo, inmortal.
Afortunadamente aún lo es.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Cómplice
Hay secretos que nunca deben ver la luz del sol, a pesar de ello, a veces son revelados, y llegan a la superficie en el momento menos indicado.
Recuerdo el día como si hubiese sido ayer; llegue a mi casa y mi madre se encontraba sentada en el sillón, con esa blancura tan característica que tiene al llorar, su rostro pálido, sus ojos hinchados y su expresión vacía me transmitieron una sensación nunca antes experimentada. En el fondo sabía que era, conocía perfectamente que la única persona capaz de hacerla llorar en el mundo, era su marido, mi padre.
Me senté a su lado y le pregunte que pasaba, ella me respondío que no quería contarme porque en base a eso iba a tomar partido. No necesité nada más, entendí que era lo que estaba sucediendo, y por mala suerte lo adiviné. Él le había sido infiel - tal vez más de una vez - luego de veinte años de matrimonio, todo este tiempo de esfuerzo, a la basura.
No venían bien, a veces sentía que lo mejor para la felicidad de ambos era separarse, aún así, cuando estaba juntos eran adorables. Hay una especie de amor que anhelo en el fondo, y es aquel que siento cuando mis padres están juntos, pero luego de todo ese episodio realmente me pregunto ¿es eso lo que quiero?.
Mi padre, tan correcto como parece, había engañado a la madre de sus hijos, al amor de su vida, a la mujer que lo acompañó hasta el fin del mundo, y por sobre todo se había engañado a sí mismo creyendo que eso nunca iba a ser descubierto. Por casualidades, por el destino o quierase llamar karma, mi madre descubrió por chusma, evidencia. Como dicen "ojos que no ven, corazón que no siente", y en este sentido, lamentablemente sus ojos vieron.
Ahora tengo que lidiar con una madre depresiva, y una familia que a veces parece sostenerse únicamente por una fina hilacha que divide dos mundos: el de una familia unida, y el de un matrimonio desgastado por la monotonía.
La escucho llorar desde la cocina, y sé que este proceso tal vez tarde años o meses, está tan gris y apagada, y en la ausencia de mi padre, la que debe lidiar con los pedazos rotos soy yo. Ahora me pregunto ¿también debo temerle al amor?. Una vez escuche que el sufrimiento es inevitable pero que nosotros elegíamos quien nos iba a herir, ¿acaso ese es el precio a pagar? la tristeza que solo la persona que más se quiere en la tierra, te lo puede generar. Quisiera creer que no, pero nosotros decimos a quien amar, y por quien llorar.
martes, 8 de septiembre de 2015
Existir
Existo en vos. Logre acceder a tu mundo, ese que sentía tan lejano e inalcanzable. Y cuando me miras, ya no me ves, sino que me observas, fugazmente, pero lo haces, y te siento tan cerca pero a la vez tan distante. Quiero existir de manera simultanea, en tiempo y forma; quiero conversaciones largas sobre la cotidianidad de nuestros días, y lo extraña que resultaban nuestras vidas sin la presencia del otro. Charlar horas y horas mirándonos a los ojos, sin decir nada, y suspirar por adentro, porque tenemos miedo de que el otro huya al saber que nos enamoramos.
Quiero el más mínimo espacio entre nuestras bocas, el punto exacto para suspirar nuestro cálido aire, y fundirnos en una dulce oscuridad. Mis dedos en tu cabello, tu mano correctamente en mi cintura, nuestros corazones latiendo a una sincronicidad desmesurada, y tus ojos, esos ojos redondos y profundos, escarbandome el alma.
Tus caricias, tus abrazos, tu mirar, el amor, nuestras risas, la complicidad, tus besos salados y dulces, tus manos en mi cuerpo, tu mano y mi mano, mi mano sobre tu torso, mi mano recorriendote, mi lengua recorriendote. Mis ojos observandote. Y en un pestañear, estamos enamorados.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Vos
Trato que se desprendan de mis dedos palabras dóciles y armónicas, pero solo puedo escupir con ellos, la sed que tiene mi cuerpo... de vos. Vital humano, que te preciso para respirar y sentir, te necesito para amar y sentirme amada, para besarte hasta que mis labios se tricen en añicos, y apretar tu mano hasta sentir que se me corta la circulación - por no querer soltarte -, sentir tu aroma, cerrar los ojos, saborearte una y otra vez. Y abrazarte lentamente, hasta convertir la ecuación de 1 en 2. Peninsular clavícula, perfecto lugar para recostar mi cabeza y contar tus lunares estelares, pertenecientes a tu galaxia, que se expanden ante mis ojos como un estallido de luz.
¿Hay algo más dulce que despertar y tenerte?. Cuanto tiempo vivi apagada y cegada, sumergida en un torbellino que nunca cesaba, ¡cuánto te necesitaba sin saberlo!, cuanta falta me hacía tu llegada, tu luz, tus rayos de sol que desprenden tus ojos. Hombre de boca incendiaria, dejame respirar el humo de tu hoguera. Mirada de papel y ojos abismales, quiero recorrer cada espacio de tu enigma. Piel de porcelana que brilla a contraluz, suave como el terciopelo. Ámame. Amemosnos con la locura más tangible que nunca hayamos podido percibir.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
PEVA
Los días huelen a pino, y se siente el verdor flotando en el aire. Cuatro amigas se juran amor eterno, y graban en sus pieles una muestra de cariño. Duele, tinta, color, negro, sangre. Hay Fernet. Hay eternidad y juventud. Hay dinero y belleza prematura, ideales frescos y despiertos, ganas de querer estirar lo que en un momento pareció ser más que un instante. Y ahí están, cuatro, que se prometen todo sin decirse nada... hasta el momento que les miras la piel, cual cicatriz, dibujada y duradera.
Miro para atrás con nostalgia, los recuerdos bombardean mi cabeza, y de repente extraño esa simpleza. Esa manera de ver la vida un poco más fácil y ligera, sin preocupaciones, ni distracciones. Nos avisaron, nos repitieron una y otra vez que no pidiéramos crecer, pero a veces la intriga puede al tiempo, y nos adelantamos a él. Truchamos documentos, nos maquillamos en exceso y usamos nuestras tácticas de coqueteo, todo para aparentar más edad, para entrar a eso que no nos dejan ver, y que dentro de unos años, será algo cotidiano. Y quemas fuerte todo lo que debías vivir, al punto de respirar lentamente las última cenizas que solían llamarse tiempo.
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