viernes, 26 de diciembre de 2014

Fuego y Menta III


   Me invitó a su casa. La relación se estaba formalizando, mis padres ya lo conocían, y el ya me había presentado a su familia. Habían pasado exactamente dos meses desde que empezamos a salir. Era único en toda la extensión de la palabra, cada sensación, cada beso y abrazo, su nariz pegada a mi cuello, erizando mi piel, sus manos firmes y protectoras, sus dedos largos y perfectos, su lengua, su exquisita lengua, y aquel sabor a menta que me volvía loca, cada parte de el me hacían sentir más y más enamorada. 
     Sabía que amaba el rock, se le notaba, también le encantaba la marihuana, tal como a mí. Pasábamos tardes fumando y diciéndonos lo mucho que nos amábamos, como si todo lo que sintiera realmente se tratara de una resurrección del primer amor. Y así fue, lo deje entrar sin darme cuenta, tenía la guardia baja, estaba vencida de tanto esperar cariño, había perdido la fé, y sólo el podría devolvérmela; y lo hizo, me sanó el alma. Si la felicidad fuera un momento, yo describiría todas las horas que pasamos juntos. 
     
     - Hola mi amor - sonríe y me saluda desde el otro lado de la reja. 
     - Hola hermoso - lo abrace tomándolo por completo en mis brazos - que rico perfume por favor.
      - No tanto como el tuyo - me besa y entramos a la casa. 
      - ¿Y tu mamá? - pregunte al notar que no estaba en la casa. 
      - Esta en lo de mi abuela, no vuelve hasta la noche - sonríe con otra intención. 
       - ¿Tu papá? ¿Tu hermana? 
       - Mi papá esta trabajando y mi hermana se fue a lo de una amiga. 
       - Mhmmm
       - Vení y dame un beso de esos que me gustan - suplico de manera tan sensual que no pude evitar sentirme excitada. 
  
         Me tomó por la cintura y comenzamos a besarnos. Primero despacio y luego con más intensidad. Acariaba mi espalda y en cada parte donde el colocaba su mano, me quemaba por dentro. 

           - ¿Vamos a la habitación? 
           - Sí - susurre bastante consumida por el deseo. 

           Habíamos estado centenares de veces besándonos en su cama, trazando límites, descubriéndonos, aún así nunca habíamos tocado el tema de tener relaciones. Tampoco soy una persona bastante abierta para dialogar sobre el tema, pero en el fondo el y yo queríamos lo mismo, y no iba a dejar pasar esta oportunidad. Tal vez mi yo vieja lo hubiese querido, pero en estas instancias era la misma juventud la que me recargaba de energías y lujuria. La pasión y el amor me consumían las entrañas, y me sentía tan rara al no conocer esta faceta de mi. 
>> Llegamos a su cuarto y cerró la puerta con seguro. Nos recostamos en su cama y continuamos besándonos, esta vez con más jugueteo que antes, y con más cosquillas de las que había sentido en mi vida. Me mira a los ojos, esos divinos ojos que tanto amo, enmarcados por sus pestañas largas y arqueadas. Su mano viaja por mi ombligo, y sube, cada vez más, hasta llegar a mi corpiño, hasta desabrocharlo, hasta el punto de dejarme el torso desnudo. Acto seguido, le saco la remera, y nuestras pieles son tan perfectas al contacto de ellas. El tiene puestos sus jeans favoritos, y en este momento me estorban por completo; así que se los saco (sorprendida de mi misma por la iniciativa). Él hace lo mismo conmigo, y estamos semi desnudos en una habitación callada y serena, y afuera el mundo no existe porque él es el mío. 

        - Sabes que te amo, que no vamos a hacer nada que vos no quieras. Yo te respeto, siempre te voy a respetar. 
         - Sí quiero - admito con algo de vergüenza. Estaba totalmente vulnerable pero aún así no me sentía desnuda por completo, porque en realidad el ya me había desnudado el alma, la primera vez que me besó. 

       Fuego, me quema todo por dentro, pero de una manera particularmente placentera. Y se mueve al compás de mi ser, respirando fuerte, mirándome a los ojos, sonriéndome. Lo amo, lo amo tanto   .
       La gente dice que en dos meses no te podes enamorar tan rápido. Al diablo esa gente, ellos son los que no pueden. Nosotros no. 

         Fuego y menta...Continuará  

jueves, 25 de diciembre de 2014

Vértigo


   A veces quisiera que escucharan las verdades detrás de mis mentiras, el enojó tras las lágrimas, la alegría tras la pena. Quisiera dejar de fingir por un momento y poder ser totalmente honesta, quisiera decirle a la gente cuanto me avergüenza sentirme miserable teniéndolo todo. Quisiera sacarme ese antifaz, quisiera dejar de ser. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Para todo hay un principio

 
   Nunca experimente el miedo de que alguien me pidiera ser la novia. Nunca nadie me regaló un oso de peluche gigante, tampoco cajas de bombones o rosas. Si me dedicaron canciones, fueron de las malas, porque no las recuerdo con cariño. Nunca nadie me dijo que se la iba a jugar por mi. Nunca me sentí tan sola al mirarme al espejo y saber que lo único real aquí era la soledad que me rodeaba, densa y oscura. A veces me siento tan pérdida en mi misma, tan pérdida de la mirada de los otros, tan menos yo, tan sociedad y no individualidad. 
      Nunca abrí por completo mi corazón luego de que me rompieron el alma, tampoco las piernas, tampoco los brazos, siempre estrechando una barrera a mi frágil persona, hecha de cristal y risas. 
      Pero aquí estoy, más enamorada que nunca, más menos sola que antes, más completa, más, ¡mucho más!...

       - ¿Queres ser mi novia?
       - ¿Qué?
       - Si queres ser mi novia, colgada. 
 
     No respondí, apenas tenía aire suficiente para besarlo, apenas podía contener la euforia que se expandía por mi cuerpo como un virus, tomando control de mi cabeza, hirviendo la sangre como una pava. El me quería a mi, realmente el quería estar en su totalidad conmigo, realmente ya no estaba sola, y el chico de labios voluminosos y rosáceos, con sus ojos color Esmeralda, me habían captado la esencia por completo. 
       

domingo, 21 de diciembre de 2014

Menta II


   Estamos sentados a las afueras de la facultad, bajo un pino, esté tiñéndose de amarillo mostaza, el cielo encapotado de nubes, la brisa con olor a libertad acariciando nuestras narices, todo es tan simple y perfecto a la vez. Él tan verde menta, yo tan rojo Carmín. Nosotros tan carmesí. Me gusta como se pone el charuto en la boca, me gusta como se ve cuando fuma, me encanta ver como se concentra en la sensación, y me deja ahí, observándolo anonada al comprender cuanta belleza hay en tan solo unas pitadas. Me lo pasa, y nuestros dedos se rozan, un mínimo contacto es suficiente para accionar el fuego de esas pequeñas chispas que brotan cuando nos tocábamos accidentalmente.
    Tenía las manos heladas, así que extendí las mangas de mi sweater para compensar la falta de calor. El lo notó. Sonrío y arropo sus manos con las mías. De repente sonreí y no pude evitar pensar lo mucho que me gusta, al mismo tiempo consumida por la incertidumbre de saber si el sentimiento era reciproco.

        - Perdoname.
        - ¿Por qué? - Pregunte confundida.
        - Por esto...
   
      Suelta mis frías manos y por un instante creí que se refería a que me había arrebatado por completo el calor, que se disculpaba por eso únicamente, sin embargo, se acerca a mi rostro en una fracción de segundo, y con su mano hirviendo me roza la mejilla. Eso fue todo, nos enamoramos perdidamente. Sentía como todo el cuerpo volvía a funcionar, el gusto a cereza de su boca (no sé si por él o por mi bálsamo), su respiración entre cortada, sus labios grandes y redondos, encajando a la perfección con los míos, pero no como en otras ocasiones cuando creía afirmar que los besos con otras personas eran sumamente especiales; esté definitivamente había sido el mejor beso de mi vida, y sin comprender por que, lo abrace, lo rodee muy suavemente hasta sentirlo mío, y me fundí en la fantasía de que eramos eternos, y que quería permanecer pegada a sus labios por el resto de mis días.
      Me hacía sentir plena, amada... realmente me amaba y en la medida justa, siendo libre yo de él, siendo él libre de mí, cada uno con sus gustos y pasiones, pero a fin de cuentas juntos, llenando esos vacíos del otro, recompensandonos en las infinidades de la piel. Porque cuando estaba con él nada podía herirme, porque en sus brazos el tiempo era obsoleto, y al sentir su dulce perfume me bastaba todo el día para recordarlo. Completamente enamorada... de ese chico ojos color menta y corazón de oro.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Insomnio número cien.



   Siempre deteste que mi padre se quedara hasta altas horas de la madrugada, mirando la luminosa pantalla de su ordenador. Me molestaba que no durmiera. Sabía que hacía años su problema para descansar se había tornado una especie de rutina, y sabía que las épocas en las no dormía se debían a sus preocupaciones interminables por la perdida de trabajo que experimentaba. Un hombre inteligente, quién a lo largo de la vida tuvo que trabajar para sobrevivir, y no trabajar para vivir ¿me explico?. Ante mis ojos siempre estuvo la frágil imagen del insomnio inducido por sostener un estilo de vida, o más bien por sostener el estilo de vida de toda tu familia, de darles a los integrantes de tu unidad una forma de vida digna, se podría decir que hasta con algunos lujos.
>> Son las cuatro y cuarto AM. A mi izquierda un frasco de mermelada de frutilla acompañado de tostadas, decidí desayunar porque sabía que no me iba a levantar temprano después de haber alternado mi horario para dormir. Tengo los ojos cansados, pero mi cerebro no me deja en paz. Insomnio del malo, del aterrador, de ese mismo que te carcome las neuronas con constantes preguntas sobre el futuro. Gran problema, mi adicción a la curiosidad.
     Previamente había experimentado una sensación que creí no volver a degustar. El anonimato. Me encontraba en el ojo del huracán. El corazón de esta esencia, el que le da impulso a "eso que vas a ser", ese del cual nos inculcan desde pequeños elegir una carrera en la vida, para aprender todo lo posible de ello, y salir al mundo; siendo un poco menos ignorante, pero con todas las incertidumbres posibles. Y de nuevo, me encontraba en un mar de gente que no conocía, sabiendo que por fín toda mi etapa de amoldamiento se había finalizado. Me gustaría decir que no tengo miedo, pero realmente estoy aterrorizada.
>> Tengo terror, pánico. El último día de confrontación vocacional, llegue a mi casa luego de un largo día (también agregado el desaprobar matemática de la secundaria) y me tendí en la cama sin más ganas de nada, como esos días donde vivir se hace de manera motorizada, impulsados por la rutina. Cerré los ojos y comencé a temblar, la fiebre se apodero de mi cuerpo, y de repente todo esté estaba hirviendo como una pava, alucinando al cerrar los ojos con destellos plateados de energía.

 "Siempre que empezas algo nuevo, te enfermas" - añadió mi madre al otro día.

¿Cómo siendo una encontraré a ese uno, que me haga sentir nuevamente un uno? En estas instancias me siento un cuarto, y las pequeñas personas que conforman mi vida me hacen sentir más yo, pero ahora... ¿como sentirme "más yo" con personas que no conozco?. El temor de fallar a la hora de elegir amigos se vuelve visible, como si ahora tuviera que ser más cautelosa porque las personas lograron desarrollar la elección de amigos a la hora de crecer. Antes no era así, antes te hacías amigo de alguien porque sabías que era lo correcto, no evaluabas el hecho, no pensabas si era un buen partido o no, solo te conectabas... ahora resulta tan lejano conectarse de inmediato con los seres humanos que nos convertimos.
      Un sinfín de temores ante lo desconocido me descosen los sentidos, y no debería ser así para alguien que al mirar atrás solo ve constantes cambios de instituciones y ciudades. Sin raíces, sin un reflejo fijo a una sociedad. El constante sin sabor de sentir no pertenecer a ningún lugar. Pero miro nuevamente al pasado y  recuerdo como me sentí parte de todo (sintiéndome parte de nada), como me sorprendí al darme cuenta que tenía un grupo maravilloso de amigas cuando mucho tiempo lloré por sentir que no era así. Como logre adaptarme a los diferentes circunstancias y ambientes que el destino me ofrecía (o yo escogía).
      Conozco bien el insomnio, sé que se manifiesta cuando algo rebota por las paredes de nuestro fuero interno. Sé que aparece cuando no podemos omitir que "aquello" capta nuestra atención por completo, sea de manera negativa como positiva. Sé que está a la hora de debatir guerras personales con uno mismo. Sé que está cuando la realidad es demasiado pequeña para los grandes soñadores. Entonces reflexiono y digo... si uno realmente puede decidir que clase de insomnio quiere padecer: Yo quiero del bueno. 
Quiero ese insomnio que te hace sonreír con un mensaje de texto. Quiero el insomnio de fiesta con amigos. Quiero el insomnio de una buena película. Quiero el insomnio de la incertidumbre de lo nuevo, lo bueno. Quiero el insomnio de la sorpresa. Quiero el insomnio de un viaje previo. Quiero el insomnio de un beso esperado. Quiero el insomnio de todo lo bueno que me hace dormir, porque cuando uno duerme las penas se alivian, y el espíritu se renueva... entonces ¿por qué dormir cuando se puede trasnochar disfrutando lo bueno de la vida?

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Menta


   Tiene unos ojos serenos e indagadores, porta consigo esa clase de mirada que te perfora el alma con apenas un vistazo. Alrededor de ellos, menta, menta oscura que bordea el contorno del iris, y cae en degrade una gama de verdes que se mimetizan despacito a la hora de llegar a sus enormes pupilas.
    Su nariz tiene el tabique recto, de terminaciones perfectamente imperfectas. En el medio de las fosas nasales, una argolla plateada.
    Sus labios carnosos de color carmín hacen la aleación perfecta en conjunto con sus dientes perlados. Sonríe. Me sonríe a mí. Se le hacen unas pequeñas arrugas alrededor de los ojos. ¡Dios! Cuánto me gusta. Lo escucho hablar pero en realidad no estoy presente en ninguna palabra que se desprende de su sedosa lengua.
     Nos recostamos en el césped. El día esta hermoso, hay aroma a principios de otoño, el sol baña nuestros parpados de su divina luz, mientras que el cielo permanece despejado ante nuestro favor. Para mi sorpresa, se encontraba realmente interesado en mí, me preguntaba que música me gustaba, que cosas me agradaban, que otras no. Hacía tanto tiempo que no sentía el intereses de manera transparente, sobre mí. Aghhh me gustaba, tanto que quería abalanzarme sobre él y destruirle la boca a besos; aún así me contenía, contaba números, enumeraba colores. Algo que me distrajera de su hermoso rostro. Y aquella voz, típica voz de fumador, rasposa y seductora. Estaba completamente regalada, sin embargo él quería conocerme, y yo también.
     Pasaban las semanas y nos veíamos con más frecuencia, fuera de la universidad, dentro de ella, a veces por las noches. Hasta que ocurrió.
>> Salí con mis viejas amigas a una fiesta fantasma, de esas que solemos concurrir. Previa. Locura. Todo como siempre. Llevábamos de costumbre zapatillas, pero un poco más diferentes exteriormente. Más grandes, más lindas, más unidas. Había estado hablando con X por la tarde, le conté sobre mis planes (con total esperanza de que el destino o las propias acciones de dicha persona, coincidentemente fueran las mismas que las mías), el modestamente me respondió que no tenía nada que hacer esa noche.
     Realmente había perdido la fé, eran pasadas las 3 A.M. y no habían indicios de él. Tenía la mirada cansada. Sonaba alguna canción de electrónica que claramente no podía descifrar cuál era (todos la cantaban de memoria). Desentonaba entre la multitud, todos borrachos y yo sobria de expectativas. De repente el tumulto de gente se expande. Tenía un vaso de cerveza en la mano, una campera gris oscura, los ojos chinos y la sonrisa grande. Solo eso basto. Ella sabía que él la estaba buscando. Él se acerco decidido y sonriente, como siempre, de esa manera alegre que ella tanto adoraba.

                 - ¡Por fín! - Rodeó su cuello con el brazo derecho, y la besó, sin vueltas ni titubeos. No hay detalles que acotar, solo como le temblaban los labios al haber hecho contacto con los suyos. Como el pecho de él se había calentado a pesar del frío. Y de repente las personas se desvanecieron en la sala, y la música era solo una melodía de fondo. Y se besaban, apasionadamente, sin decirse nada, porque en realidad lo que callaban había quedado expuesto a la hora de que sus labios se tocaron. Se habían encontrado después de tanto buscar.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lago


  En lo que a mi respecta, nunca estuve con nadie que tuviera unos ojos tan maravillosos como los de el. Eran verde agua, transparentes, más que las puertas al alma eran un interminable lago, profundo y calmo. 
   Había atravesado por una serie interminable de relaciones sin principio no final, ninguna me llevaba a confirmar con juicio que realmente estaba hecha para amar a otra persona en esta instancia de mi vida. Siempre había una excusa: Soy demasiado chica. No soy madura. No quiero perder a mis amigas. No me da lo que yo le di. Este no es el momento... Y así sucesivamente, mintiendome y evadiendo de manera opcional lo que en algunos casos pudieron ser grandes amores, si yo les daba mi consentimiento. Aún así estoy sola, y todas las excusas que use en su momento se convirtieron en un bálsamo. Todas mis amigas a las cuales yo tenía perder se encontraban sumisas en el amor, y de repente las envidiaba, porque había dejado pasar muchas oportunidades por mantenerlas conmigo, cuando me encontraba completamente cegada. 
>> Me había abandonado, definitivamente me encontraba ahogada entre ser o no ser lo que deseaba. Entre priorizar o no los sentimientos, cuando bien se sabe que a la hora de sentir no hay restricciones. 
   
    Y lo ví. Su cabello castaño oscuro caía al costado de su frente, brillante y lacio. Pude observarlo sonreír con los dientes más perfectos que haya visto jamás, mientras revoloteaba la mirada hacia mi, de manera fugaz y desprevenida. Era el típico indiferente que solía gustarme. 
    Los meses pasaron y me había olvidado de aquel extraño divino. Pero no fue así, al verlo mi memoria se reactivó al instante y no pude evitar desear interactuar con el de alguna forma u otra. 
Para sorpresa del universo, él era amigo de un chico que se me había pegado en los tiempos libres que teníamos en la facultad. 
     Estábamos sentados en el pasto como de costumbre, hasta que el lo vio, lo saludo y se sentó un momento. Nuestras miradas se encontraron, y fácilmente me vi obligada a correr la vista. Sus ojos tan claros y simples me habían capturado el alma. 


    >> Con los días ese extraño se volvía familiar, y mientras más tiempp charlábamos, mejor nos llevábamos. Era la clase de chico que quería invitar a fumar sólo para saborerle el carmesí de la mirada. 

      - ¿Sos de esas chicas que fuman una seca antes de entrar a clases? 
      - No siempre pero sí.
      - Te invito unas flores - sonrío levantando la comisura derecha. Ni siquiera había fumado y ya se sentía sedada con tan sólo hablar con el.

   Nos alejamos de la multitud y buscamos un lugar más reservado. Nos sentamos en el medio de unos árboles, los cuales parecían haberse levantado a propósito en modo de proteccion. Se apoya el charuto sobre sus labios color cereza - no puedo dejar de mirárselos - lo prende con un fósforos y hace un sumamente sexy; como una estrella de rock prendiendo un cigarro. Le da unas pitadas y me lo pasa, es casi como besarse sin contacto. Cuando siento que  el efecto se apodera de mis sentidos, me recuesto en el césped.

    -¿Cómo te sentís? 
    - Así - se acerca para besarlo lentamente, el apenas se mueve. La campana suena. El momento perfecto de arruina, el valor se desvanece.
      - Hermosa - susurra con sus letales ojos cielo, y muero ante su encanto. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Wonderland



  Había estado esperando este golpe de suerte prácticamente toda mi vida, aún así, sin mucho éxito mantuve incauta mis ganas de brillar. Como si de alguna manera no pudiera evitar apagar esa luminosidad que hay en mí, como si de repente por más de que lo intentase, no hubiese matado al sueño por completo. Lo deje moribundo, o más bien, lo dejaron... porque el pobre e indefenso solo recibió una cantidad innumerable de respuestas negativas hacía su persona. Yo tampoco lo alimente, realmente estaba tratando de que tomara suficiente valor para suicidarse de una vez, y dejarme en paz. Pero ahí estaba, rogándome que lo liberará, susurrándome que él no quería seguir preso en mi celda energética.
  Es fácil ignorar a eso que nos ilusiona, es decir, cuando se sueña con suficiente esfuerzo y se reciben por medio de los interceptores, bastantes no, uno se queda tendido en la superficie de su fuero interno, levitando, escapando de la decepción para con uno mismo. Omití por bastante tiempo que mi destino no estaba basado en una vida normal, y aunque lo supiera, me gustaba esa sensación de aferrarme a la desconformidad; así tenía algo malo por lo cual quejarme y amargarme ¿y todo eso para qué?. Todas las veces que me caí se debieron única y exclusivamente a que yo no me visualice por completo, algunas veces por miedo, otras por subestimarme, ¿acaso no soy lo suficientemente "muchosa" para esta meta?.
>> Sentí vibrar cada una de las energías habitantes en mi cuerpo, como si está vez emanara fuego a través de mis poros, como si se renovara mi ser, con un filtro lleno de esperanza y expectativas. Espere pacientemente, a una señal que había pedido de forma desesperada sin caer en la cuenta del hecho. Pedí un golpe de suerte. Pedí un cambio. Pedí oro solido transformado en sueños, sueños reales y tangibles, como el calor de las cámaras en mis pómulos, Lo deseo tanto que siento que el tiempo es ahora. Pero debo esperar, a ese llamado, a ese "toc, toc", a ese giro de 360º.
   Siempre supe que estaba hecha par algo más transcendental que la rutina, y el paso siguiente era tocar un estudio televisivo. El pie derecho en el suelo de madera balsa, color caqui. La risa nerviosa pero expectante ante un "SI" visible. Tenía todo lo que ellos buscaban, y ellos tenían todo lo que yo quería.
   Mi cuerpo temblaba ante la inmensidad de la idea de poder materializar por fín, mi sueño. Estaba todo a mi alcance, y era real. Completamente real.

   - Me miraban extasiados - Yo no paraba de hablar, estaba nerviosa pero al mismo tiempo tranquila. Sabía que era lo que buscaban. Sabía que había nacido con un fin más grande que el graduarse de la universidad. Sabía que había nacido para cambiar algo en la sociedad, en transgredir, en transformar, en liberar. Sabía que todo esto era enorme, y aún así en mis brazos resultaba pequeño; como el primer paso a mi longeva carrera, como el feto a mis esperanzas, ese que había dejado morir paulatinamente dentro de mi.

   No solo venía la realización personal más grande de su vida, sino también un amor oculto. Uno que paso por desapercibido, y se podría decir que en ambas direcciones.

   Firmá acá, acá, acá, acá, y acá. Aclaración. Documento. 

   No fue tan difícil como pensaba. Aquella tinta negra había marcado por siempre su futuro.

   Estrechan sus manos, y aunque ella quería dar un aspecto de fortaleza, un pequeño cristal se resbalo. Todos la miraban como gatos risones. Alicia finalmente había encontrado al lugar que debía llegar.

martes, 9 de diciembre de 2014

Ojos almendra



   La acune entre mis brazos como el aviador al principito, despacito, amorosamente. Estábamos en el rincón de su cuarto, sobre la cama. Su cabello negro era lo único que podía ver, aún así la sentía vibrar. Lloraba en silencio porque no quería causar más ruido. No quería que la oyera de nuevo, porque él era capaz de escuchar las palabras fluir de su boca, pero incapaz de descifrarlas a la hora de mirarla a los ojos.
    No sabía que hacer en ese momento. Comprendía su situación desde una pequeña perspectiva,  aún así ponerme en su piel me resultaba abrumador, si uno no puede con sus propias dificultades ¿cómo confrontar con la de los seres queridos?. No soportaba escuchar los sollozos de su alma, porque está ponía blanda a la mía; y en un instante, me ví sumergida en lágrimas, esta vez vibrando al compás. Ella de tristeza, yo de empatía.
    La había lastimado, más allá de lo físico, la había herido; en esa parte profunda de lo que uno desarolla a lo largo de los años, es decir, la relación, el cariño, la amistad... la confianza. ¿Cómo volver a confiar en alguien que no te acepta por completo?
    Ella se reincorpora, quiero limpiarle los pequeños diamantes que se escurren por sus mejillas, pero no me deja. Es muy fuerte, sabe hacerlo por sí sola. Me pone una cara desgarradora pero sé que va a salir adelante. Nos miramos en silencio, en estas instancias no hace falta emitir palabra alguna para entendernos. La vuelvo a abrazar. Quiero transmitirle todo mi cariño, pero en estos momentos se encuentra tan bloqueada que solo es un peso muerto.
    Nos recostamos, mirando el techo color marfil. Hay demasiado silencio, pero las voces de adentro resultan ser inoportunas. Cierra los ojos, esos ojos almendra enmarcados por largas pestañas. La observo morir paulatinamente, pero le agarro la mano. Quiero que sepa que estoy ahí. Quiero que sepa que nunca la voy a abandonar. Que la quiero como es. Que la admiro por como es. Quiero que sepa que aunque sienta que esta vez no va a salir a la superficie, yo voy a estar ahí para celebrar su reincorporación de oxigeno. Quiero que sea feliz, sin esconderse de lo que es.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Señor Universo

Querido Universo:

   Estoy sola, tomando maté. Trato de estudiar matemática, pero fracaso en el intento. El estar haciendo otra cosa que no implique razonar números y letras, se vuelve tentador (y así es como termino en el ordenador escribiendo para despejar un poco las x's de mi mente). Entiendo totalmente porque nunca me llamó la atención otra cosa que no se viera relacionada con el arte. Sí bien las ecuaciones tienen un tipo de magia escondida, no hay comparación a la hora de sentir como vibra tu alma con una canción o una película. Así de simple. Me enamore perdidamente del arte.
   A la edad de cuatro años mi abuela me llevo a asistir a una pieza de ballet, acompañada de mi madre. No recuerdo con exactitud todo, pero sí una hermosa puesta en escena, donde las bailarinas revoloteaban sus piernas, mientras todos los colores del vestuario se mimetizaban a la perfección con mis pequeñas pupilas; y salí extasiada de ahí, sintiendo que algo en mi ser se había accionado por completo.
   Luego, a los cinco años mí tío me llevo a ver al cine todas las películas estreno de Disney, y en parte se convirtió en una gran influencia al desarrollar mi personalidad. Mi padrino del arte, como me gusta llamarlo. Me sentaba en sus piernas porque no llegaba al alto de la mesa, y acompañando a mi mano, me enseñaba a dibujar, cómplice de un crayón, sin siquiera saber leer y escribir. Así fue como un gran amante llego a mi vida. No hacía más que dibujar infinidades de figuras sin sentido (comprendiendo que en mi cabeza eran creaciones increíbles). Hojas y hojas llenas de bocetos y colores. Dibujos apilados por años en cajas que mi madre guardaba como lingotes de oro.
     Mi padre, cinéfilo y lector empedernido, transmitió hacía mi persona el cariño a esas dos artes que tanto adoraba.
    En el medio de los seis años, llegando a los siete, yo me encontraba en primer año de la primaria. Era todo maravilloso, aprender a escribir y leer se había tornado una necesidad urgente para mi pequeña personalidad, como si de alguna manera supiera a que estaba destinada.
>> Buscaban voces para el coro de la institución. Recuerdo como un profesor interrumpió la clase preguntando si podía hacernos una audición. Yo apenas sabía unas pocas canciones pero accedí a cantar "Manuelita". Así fue como quede seleccionada, cantando con niños mayores, y abandonándolo previamente porque parecía demasiado serio para mi edad; en ese momento solo quería pasar tiempo con mis amigas.
    A los ocho me mude de provincia, una vida agitada para una niña de mundo. Conocí a mis amigas de la infancia jugando a la mancha, mejor llamado "pilladita", en San Juan. Tuve los mejores años de mi vida. Imaginábamos que eramos espías, y recorríamos el colegio (que en ese entonces parecía enorme).
>> Mi grupo conformado por 6 niñas, incluyéndome, estaba desbordado de arte. Fue así como aprehendí con dos de mis mejores amigas, a amar la lectura. Pasábamos infinidades de recreos en la biblioteca, dibujando y leyendo, como si de alguna manera quisiéramos resguardarnos del tiempo. Por segunda vez me apadrinaron, y conocí el amor a escribir. Sabrina, quién ese entonces era una niña introvertida e inteligente, me transmitió de manera muy pasional su hobbie: Escribir cuentos.
>>No cabe duda de que descubrí por completo un mundo totalmente nuevo. Como las palabras e ideas podían conformar otra realidad. Como los sueños podían plasmarse en papel y parecer reales. Como sentía con fervor cada cosa que describía, cada utopía que imaginaba.
>>Tuve otro amor de pequeña, otra influencia, otra madrina. Martina, quién además de dibujar y compartir mi amor por las hadas, se había convertido en mi socia a la hora de soñar. Tardes infinitas con las manos manchadas de acrílico, hojas y lapices desparramados por los suelos. Recortes de revistas, pegados para luego conertirse en parte de artículos nuestros. Ese es un gran recuerdo clave a la hora de descubrir porque se me paso por la mente convertirme en periodista. Porque además de dedicarme al arte, me apasionaba secretamente lo desconocido, consumida por la fantasía de descubrir cosas maravillosas a la hora de investigar.
     Pasando a otro capítulo de mi vida. Descubrí el amor por la actuación a los once años. Comedia musical para ser más precisa, eso fue suficiente para sembrar en mí, raíces firmes a la hora de pisar un escenario, de ser iluminada por las luces, de sentirme una con lo que interpretaba, de tomarle cariño a ese personaje que fingía ser. Un sinfín de emociones recorrían mi cuerpo la primera vez que me presente (actuando como maléfica), todos reían con mi personaje y me observaban como una especie de heroína. El majestuoso telón bordo enmarcaba lo que sería por siempre uno de mis recuerdos favoritos.
    Pasaron los años y volví a mudarme de provincia, esta vez abandonando por completo la ciudad del arte. Mendoza era mi nuevo destino. ¿Qué actividad había aquí que saciara por completo mi falta de escenario?. Pase años alejada de todo eso que me hacía bien, de todo lo que me relajaba por completo y me hacía ser un poco más yo.
>> Conocí a los catorce años, mi segunda mejor amiga en la provincia; quién compartió conmigo lo que era poder expresarse a través del canto, de manera menos estructurada a diferencia de participar en un coro. Así fue como comencé a asistir a clases particulares, a perfeccionarme, a usar eso como forma de Catarsis los sentimientos ocultos; porque cada vez que me sentía mal sabía que si cantaba las penas se desvanecían. Trate de aprender a tocar el piano y la guitarra sin sacar mucho provecho del asunto. Me quedó el alma grabada a fuego, después de tanto tiempo me había reencontrado conmigo misma, y supe en ese entonces que en alguna vida pasada yo había sido una Golondrina; porque sabía cantar y volaba sin rumbo a diferentes lugares, siempre acompañada con la expectativa de conocer nuevos horizontes.
        Me obsesionaba con fervor y efusión pertenecer al mundo artístico; tanto, que había sufrido el NO rotundo de mi canal preferido de la infancia (16 años. Nunca tuve suficiente inteligencia emocional. Menos en ese entonces que sentía tener un pie adentro de mi fantasía), a la hora de audicionar para un protagonico, el cual nunca fue lanzado al aire (mantendré el nombre de la empresa en anonimato); además de haber sido rechazada cuando intente ser modelo ("Mira esa carita, lastima las caderas" - eso fue todo lo que se necesite para abandonar esa toxicidad que me carcomía el hambre. 14 años). Aún así deje reposar mi sueño de ser una artísta reconocida, en lo profundo de mi ser, muy escondido, pero vivo, y con más ganas de resucitar que nunca.
>> No hay más nada que agregar, a la edad de diecisiete decidí animarme a bailar (y adentrarme por completo en la cultura Hip Hop). A probar eso que por tantos años había quedado pendiente. Era indiscutible que mis ansías por conocer cada recoveco relacionado al arte, se volvían cada vez más agudas.
    Y despacito, todos a mi alrededor me hacían conocer más y más eso que tanto me interesaba, y me dejaba tendida soñando despierta, con poder cumplir de una vez por todas mi deseo de ser lo que de verdad anhelo en esta vida. Pero aquí estoy, una utópica idealista, que no hace más que esperar a que el universo le conceda el deseo que pide cada noche al cerrar los ojos. Igualmente, sigo despejando las x's, y espero que pronto, el destino gire en torno a mi petición.


                                                                  - Con amor, una soñadora.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Pordioseras en vía aérea



     Usamos nuestras largas piernas como vehículo, cuando la distancia es corta o la plata no alcanza. Viajamos en bondi (los taxis no existen para nosotras). De noche, solas. Únicamente acompañadas por nuestro ángel de la guarda, o la suerte de ser una nomades protegidas por el universo.
     No nos gusta usar tacos. Fieles amantes de las zapatillas sucias y callejeras. Dejamos en el olvido nuestras épocas de glamour, reemplazando faldas por pantalones. Camisas de gasa por remeras, bolsos por bolsillos y mínimos accesorios para no tener que depender de nuestras pertenencias a la hora del olvido.
      La billetera vacía pide comida, pero esta noche no es su momento. Sacamos apenas los últimos veinticinco pesos que quedaban en ella. Volvemos a ser libres del dinero. Compramos alcohol, el más barato posible. Cortamos una botella de plástico que encontramos tirada en la plaza. No sé de donde adquirimos costumbres tan austeras, pero me gusta, eso nos hace ser un poco más nosotras.
      Nos encontramos volando sobre el pavimento, pitada tras pitada, bebiendo y escapando del tiempo. Desde afuera nos vemos desparejas, cada una tiene su propio mambo; pero adentro es tan armonioso como perfecto.
       Robamos tragos de los hombres. Nos hacemos amigas del barman. Aprovechamos oportunidades para embriagarnos gratis, porque somos así, tacañas y divertidas. Jóvenes y efímeras.
       Resplandecemos a la luz del amanecer como estrellas fugaces, y tenemos los parpados cansados, acompañados de sutiles aureolas moradas. Y sonreímos, con las piernas latiendo al compás de la caminata, y los hombros agachados. En silencio, porque llega a una hora que la compañía no se comparte con palabras, sino con presencia a lo largo de las desoladas calles matutinas.
   >> Volvemos a nuestras casas, nos recostamos (y agradecemos aquello), sin siquiera sacarnos el maquillaje ni la ropa. Y dormimos, conscientes que al despertar, todo lo que vivimos pareció ser un sueño.
 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Insomnio


  Hace días que no puedo dormir, o mejor dicho, descansar. El insomnio me desvela por completo, me come los parpados, me deja sentada en una silla escribiendo sin sentir, desconecta de la realidad, un poco ida, un poco yo, más desnuda y frágil, más sensible y catastrófica. ¿Cuál es la atormentada esencia que me hace ser así? Aún sigo sin abandonar a mis demonios. Esos que hacen de mis noches un infierno negro y caliente, algo parecido a mi habitación este momento.
    Por momentos siento como me besa la divina musa de la inspiración, pero la ignoro, no quiero que me ame cuando yo no la quiero a mi lado. No quiero que me atormente cuando lo único que quiero es descansar de mis recuerdos vacíos y putrefactos. Me recuesto sobre el colchón, las sabanas rosas  están hechas un bollo a los costados de mis largas piernas. Cierro los parpados bruscamente, son las cinco de la mañana y sigo despierta.
>>Un chispazo me hace reaccionar a la defensiva en segundos, veo una luz blanca al costado de la puerta. Tengo miedo, no sé que fue eso pero ya no son hadas para mí. Son fantasmas, mis propios muertos. Mis propios temores, haciéndose notar cuando solo hay oscuridad de por sí.
      Quiero dormir, pero lo único que hago es estar despierta, incluso cuando sueño.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Melancolía



    Borro una y otra vez líneas perfectamente imperfectas. No logro encontrar las palabras adecuadas para hablar de él. Su recuerdo cava profundo en mi ser, es como si de alguna manera absorbiera poco a poco lo que soy.
>>Lo veo, con tanta claridad que asusta, porque no necesito soñar para recordar lo hermoso que es a la luz del sol, y como su iris marrón se torna verde musgo en los días soleados, ni como sus dientes resplandecen cuando se ríe, mientras se achinan sus divinos ojos (y lo amo... muy despacito, porque duele amar tanto a alguien que no se puede tener) .
No puedo evitar extrañar esa forma que tiene de hablar, y lo cómoda que me siento a su lado. Y de repente soy yo, y no me importa si ambos nacimos en mundos diferentes y hablamos diferentes idiomas, porque lo quiero, y tal vez debajo de todas esas escamas, el me quiere a mí. Y el amor en esa pequeña fracción de eternidad resulta un tema tan simple.
    Nos encontramos sentados a las penumbras, apenas puedo ver su rostro iluminado de forma tenue por la luz luna, y sin saber porque, siento paz al mirarlo.
>> Me pregunta como estuve todo este tiempo, mis nuevos proyectos, (aunque en el fondo pareciera no interesarle toda la formalidad de la conversación) pide un pantallazo de mi vida, como si algo nuevo hubiese sucedido desde que nos vimos (exactamente dos años). Me río. No quiero contarle nada, solo quiero abrazarlo, sentir el calor de su cuerpo alrededor de mis brazos, emanando energía, dulce y ardiente magnetismo que hay entre nosotros; aún así, actuó de manera natural, y le cuento cada una de mis tragedias, sin embargo a su lado parecen mínimas expresiones de tristeza, como si de alguna manera apaciguara el dolor que a veces llevo en mí. Curándome, por tan solo unos instantes.
     Camina conmigo por el boulevard. Me despido de él. Sé lo que quiero, pero al mismo tiempo sé que no puedo. Deseo besarlo, tocar sus labios de terciopelo, fundirme en él, como cuando eramos jóvenes e inexpertos, acariciar su pelo, latir en sintonía con su corazón... pero tengo que tocar la tierra una vez más y atenerme a la única realidad que divide de forma indiscutible nuestra relación: La distancia.
     Sé que con cada beso me puedo enamorar más, aunque no sepa con exactitud lo que realmente es el amor, aún así lo siento tan real... cuando lo miro, cuando pienso en él, cuando reímos juntos, cuando lo extraño, y puedo verlo, sin hacer caso a la parte física, sino más allá de eso que se percibe. Veo su alma, y me siento completamente desnuda ante tanta inmensidad espiritual. Y deseo poner punto final a nuestra historia, sin embargo... 
     

lunes, 1 de diciembre de 2014

B A M B I - Introducción.



   Es invierno, pero Bambi parece no percibirlo. Lleva puesta una musculosa blanca (sucia de hace dos semanas) y un short una talla más chica de la que suele usar, esta descalza; lo único que hace lucirla como una mujer mayor son sus gafas, cuadradas y blancas, enmarcando el par espectacular de ojos color topacio.
   Desayuna parada al lado de la mesada de la cocina (observa el noticiero donde anuncian sobre un incendio, traga los cereales indiferente y cambia a los Simpson), siente que no tiene tiempo suficiente para disfrutar el sentarse y digerir como se debe. Esta apurada como siempre, es impuntual y de todas maneras aún la siguen perdonando en su trabajo; es tan brillante como catastrófica. Un tornado con delgadas y esbeltas piernas, para ser más precisos.
   Se viste formal a la velocidad de la luz, ni siquiera se peina, no lo necesita, es tan segura de sí misma que podría caminar desnuda por las calles de Madrid y aún así, nadie tendría el valor de juzgarla. Su imponente personalidad causa envidia a la mayoría de las mujeres, al igual que su belleza indiscutible. Es deseada tanto por el sexo masculino, al igual que el femenino (incluyendo a las heterosexuales), nadie puede evitar fantasear con ella.  Aún así, intocable. Y ahí se encuentra su magnetismo.
    Una palabra. 7 letras. Soltera. Edad: 27 años.
    Se encuentra en la cúspide de su carrera laboral, logro comprarse con su ascenso un departamento en la parte céntrica de la ciudad. Se viste con las mejores marcas, solo come en restaurantes y maneja un auto 0 km. En parte los hombres la ven como una amenaza, pero por otro lado se sienten atraídos ante semejante magnate con pechos (obviamente talla 100, operada por el mejor cirujano. El señor Carlos Villalba, no entraré en detalles porque sino pasamos a otra historia).
    Su rutina consiste en lo típico, estar en la oficina 8 horas. De almuerzo ensalada de atún, variando a pollo ahumado con tomates Cherry, o Sushi. Al salir del trabajo va al gimnasio, a veces se da un tiempo para hacerse la manicura, otras solo va a comprar ropa. Jueves por la noche sale con sus amigas de la secundaria (lo cual es un milagro que las haya conservado), y viernes al medio día visita a sus padres en Granada.
     Al volver a casa... Pots, un gato gordo y gris, acostumbrado únicamente a ella, de mal caracter y bastante mimado, la espera sobre el sillón marfil de la sala. Eso es todo, la vida de Bam se resume en una rutina indestructible, totalmente seguida a la perfección.
   
    Es martes por la tarde y se encuentra obligada a permanecer en su casa, esta nevando agresivamente y cancelaron una junta importante sobre los valores de la bolsa.
>> B descansa sobre el edredón blanco de su California King Bed. Al lado de ella, una taza de café negro, importado de Italia. 
Pots salta a la cama y se acomoda al lado de sus costillas, ella lo acaricia. En estos momentos es cuando se arrepiente de muchas decisiones a lo largo de su vida. Una de ellas fue decirle que no a la propuesta de matrimonio de Sebastián, novio de la universidad (tiempo récord en una relación, 3 años). Se podría decir que ambos estuvieron enamorados, pero como en la mayoría de los noviazgos, siempre hay uno que ama más, y en este caso, esa no era ella. 
    Mantendré la identidad del verdadero nombre de Bambi solo por el simple hecho de que ella me mataría si ustedes la llegaran a reconocer. 
     ¿De donde proviene su apodo? Bueno... podemos decir, volviendo al tema de su noviazgo, que el día que ella descubrió su poder sobre los hombres, fue con Gian Luca. 
       >> Abril de 2012. Enviaron a una representante de la empresa a Italia, tenían que cerrar un contrato millonario, y nadie mejor que la mujer más joven y destacada de la firma. Los ejecutivos conocían el potencial de dicha chica, era joven, audaz y capaz de convertir una corbata en moño. Así fue como en menos de dos horas, accedieron a vender la mitad de sus acciones a la dulce B. Con su voz suave y delicada, fue indiscutible que varios pretendientes se sumaran a su lista; aún así ella juraba serle fiel a su novio. 
       Finalizado el día todos querían llevarla a conocer la ciudad (falsa amabilidad que pudo desenmascarar perfectamente). Le dijo a todos que no, que tenía una amiga en la ciudad y había prometido cenar con ella. Poco a poco la lista de hombres fue desvaneciéndose. Eso le causo un cierto alivio, si había sido capaz de rechazar a esa cantidad sorprendente de admiradores, podría enfrentarse a cualquier cosa. 
      La hora bordeaba las 22:30. Sebastián la llamo para tener noticias sobre ella, hablaron 10 minutos y cortaron. Consiguió mesa en un pequeño y encantador restaurante. Sobraba una silla. Pidió pizza, la cual resulto ser  una explosión de sabores en sus papilas gustativas.Deseaba que su novio pudiera compartir ese momento con ella.

       - Discúlpame, ¿esta ocupando este lugar?
       - No - Respondió rápidamente sin siquiera mirar al que preguntaba.
       - Perfecto - Exclamó.

    Un hombre de tez dorada, la cual únicamente posee un surfista, se sentó en la silla. Ella lo mira sorprendida.

       - Veo que te gusto la pizza - Señala el plato vació y sucio - vamos a pedir el postre ¿te parece Bambina? 
       
    B estalla en carcajadas, aquella situación bordeaba entre lo fantástico y lo bizarro. Aún así prosiguió intrigada:

      - ¿Cómo te llamas "Bambino"? - pregunta en tono burlesco. 
      - Eso no es algo importante por ahora, solo quiero invitarte el postre  y confesarte que me quede atónito con tu presentación de hoy. 
      - ¿Qué?
      - Sorpresa - extiende su mano - Gian Luca Barbera, ejecutivo principal de Forks Agency. 

   De repente se ruboriza, pero luego le dirige una mirada furtiva. Hasta en la hora de la cena se encontraba rodeada de asuntos laborales.

      - Un gusto - aprieta su mano con más fuerza de la que debería - no quiero ser grosera, pero estoy cansada y en este momento quiero estar en paz, sola. 
     - Tranquila, no hablaremos sobre trabajo esta noche - levanta el dedo indice de la mano derecha - ¡Mozo, por favor, el postre de hoy! - el joven asiente y se pierde de vista ante ambos. 

     Un esplendido tiramisú se posa sobre la vista de B. Duda en aceptarlo hasta que cae en la cuenta de que ya había probado un bocado, y sería de muy mala educación rechazarlo en ese momento. 
Aquel hombre era encantador, dientes perfectos, cejas gruesas y castañas. Sus grandes ojos negros parecían contener a la propia galaxia de por sí, además de estar acompañados por unas arqueadas y largas pestañas.
      Se quedo observando una pareja de ancianos cenando, y comenzó a soñar despierta...con dejar de ser la chica tipo. 
>>Deseaba ser un desastre, tal como siempre había anhelado, pero nunca se daba el lujo de experimentar. Promedio 9,50 en su preparatoria. Las universidades le ofrecían becas por su destacada trayectoria. Correcta, católica, educada. Dejo de ser virgen con Sebastián y aunque le costo mucho librarse de la carga de no llegar casta al matrimonio, seguía siendo una mujer admirable (o eso decía el resto); pero en ese momento quería agradarse a sí misma, ser egoísta, tal vez él no lo sabría, tal vez lo que se le pasaba por la cabeza podía morir en Italia...

     - ¿Qué ocurre? Estas perdida - Aquella aterciopelada voz interrumpió por completo el hilo de sus pensamientos.
     - Llévame a tu apartamento - Escupió de modo tan robotico, que casi sonó a una orden. 
     - ¡Otra sorpresa! Ahora si que estoy encantado - Sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas, exhibiendo su blanca dentadura, al igual que un juego de domino...  lo que sigue es obvio, pero ahí finaliza un crudo episodio de la metamorfosis de Bambi. 

Olvido



  Considero al hombre un total experto en la represión de malos recuerdos. Por consecuente el ser humano no olvida, en realidad acumula todo lo que le molesta en un recoveco de si mismo, y ahí esta, la ignorancia al dolor, de forma totalmente intencional.
  Me gustaría fingir que todo esto que digo es una completa locura, pero vivo a veces en carne propia el olvido voluntario a situaciones traumaticas, es decir, no recuerdo con total definición la primera vez que me rompieron el corazón; solamente tengo lapsos del momento. Me gustaría entender la fragilidad que poseemos a la hora de ser lastimados.
  Uno va por el mundo pensando en el por venir, sin notar que a veces estamos rotos por dentro y ni lo sentimos, ¿y todo esto, por qué? ¿por qué ignoramos al dolor de manera tan cotidiana?.
Hay una brecha invisible entre la ruptura de un corazón, no lo vemos, pero se encuentra trizado, y a veces su recuperación dura meses, pero en otros casos duele toda la vida.
  Rescato que aprendemos a convivir con el dolor, a hacer caso omiso a el ensordecedor grito de él, a ignorar cuanto pesa esté en el pecho, cuando duele cuando un recuerdo olvidado agolpa nuestros sentidos, cuanto extrañamos el poder tocar y tener al lado a esa persona; esa única persona en el mundo y toda la galaxia, que nos hace sentir infinitos, dichosos, plenos y amados.
  >> Debo admitir que con el pasar de los años confundí compañía con amor, y otras veces amor con compañía. Rompí varios corazones de manera inofensiva e inocente, y hago un mea culpa al respecto, pero no me hago cargo de las piezas rotas que hay en mí. No me hago cargo del dolor que siento hondo, parecido al de una neumonia, pero sin síntomas de muerte acechando. Y quisiera en este momento ignorar como siempre lo hice, el hecho de que estoy quebrada emocionalmente, pero la verdad me sofoca hasta el punto de la asfixia, y me deja indefensa ante el crudo mundo real.
   ¿Cómo puede ser que el dolor de un corazón no se olvida? 

Bichos



   Estoy en la cocina, acompañada del un silencio abismal que me rodea. Hay una luz fosforescente sobre el lavaplatos, se podría decir que estos son datos normales,  nada  extraño, en fin, a lo que voy es un caso que me llama la atención por completo; dos bichos.
   Estos se encuentran alrededor del foco, admirándola, quietos, tranquilos. Me pregunto si ellos saben que esa luz no es más que una ilusión óptica, tal vez están ahí buscando calor, tal vez les llamo la atención su luminosidad. Hay un montón de probabilidades de que los pequeños caigan muertos ante el contacto con ella, pero desconocen ese hecho. Aún así, son felices, adorando algo que solamente les traerá el deceso.
    Veo la situación desde otra perspectiva, me imagino a un humano alrededor de algo que adora, vicios en realidad. La codicia de siempre querer tener más, de acumular grandes cantidades de dinero; este podría ser un fiel ejemplo de como admiramos algo que solo atrae problemas, porque en alguna manera nos beneficia, y en otra parte debemos ser esclavos de él para poder seguir manteniendo un standar de vida.
    Esos bichos indefensos somos nosotros, cegados ante el poder, embobados con la belleza inocua de cosas inservibles.
    ¿Cuántas veces nos vimos así? Y nadie nos advirtió sobre el hecho de que morimos cada día ante la hermosura plástica de la sociedad. Quisiera decir que poseemos la suficiente autarquia para no depender de lo que nos venden, para hacernos valer por nosotros mismos... pero en realidad, no somos más que indefensos insectos encandilados artificialmente por la realidad.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Infinito



    Puedo recordar cada uno de sus besos, como sellos de goma caliente sobre mis labios, tatuados sobre la piel, invisibles y eternos. Metidos por debajo de la carne, llegando al corazón, escapándose de su laberinto, encontrando el alma. No es fácil acceder a ella, tiene tantas claves y barreras, pero aún así la llegada de estos intrusos fue indiscutible, bajó toda seguridad y dejo pasar a esos venenosos besos; que hoy en día conviven conmigo, quemándome por dentro.
   Los años pasaron y las vivencias compartidas fueron aumentando. Solo nos veíamos cuando el sol quemaba, solo nos despedíamos cuando el cielo lloraba. Paseábamos en asientos de cuero, pero también llevados por los pies, con ojotas, con zapatillas, con alas.
   Nos despedimos innumerables veces y aún así nunca llegamos al punto de decirnos adiós con total sinceridad, en el fondo conocíamos de un modo egoísta y esperanzado, ese deseo que nos impulsaba a querernos siempre un poco más y más, y a esperar años... sabiendo que al vernos los minutos nunca pasaban.
    Es raro, pero hasta siento celos del destino y el tiempo, del paso de ellos, de saber que entran y salen mujeres de su vida, de conocer los detalles, porque nunca nos separamos en la totalidad de la distancia, porque sigo ahí queriendo saber de sus días y el sigue ahí queriendo saber de los míos; y me gusta, de verdad me gusta no perderlo con el pase de los años, pero lo que no me gusta es no poder desprenderme de la magia que nos hechizó.
    Mientras yo me dedico a fantasear con nuestro encuentro, él me habla de lo poco que le interesa compartir años de su vida con una persona, y me río, porque ambos sabemos que en el fondo de esa pequeña realidad soñadora que acumulamos a lo largo nuestra amistad, el me ama, tan devotamente, como yo a él.
     Muchas veces soñé verlo a la salida de alguna actividad mía, al costado de su corsel plateado, con una pose desprevenida, dejando caer su cuerpo sobre el capó, reluciendo como el mismo James Dean en su mejor época. Tal vez con ese aire que imagino, pero un poco más real; algo así como la misma realidad que proyecto constantemente, hecha película.
    Una de las pocas certezas que sé, es que él no sabe absolutamente nada del amor. Conocerá el mundo y tendrá todo el dinero para manejarse con el, pero lo que a el le falta, a mi me sobra.
     Quiero que este conmigo, tal vez un día; más bien quiero que estemos juntos por el resto de los días, pero entonces no termino de comprender que es lo que pasa conmigo; y me absorbe una frase que viene volando en mi fuero interno hace días... "el amor al final, si es una elección", y me pregunto porque todavía no se dio cuenta que tiene que elegirme a mí. Que yo soy esa opción, ese amor.
 

20



    Si el la llevara a ver las peliculas que ella en realidad quiere, la relación iría mejor. Si ella dejara de ser tan celosa, la relación iría mejor. Si el dejara de ser tan ahorrador, la relación iría definitivamente mejor. Si ella saliera de su zona de confort, la relación iría mejor. Si el dejara de ser tan efusivo a la hora de confrontar problemas minimalistas, la relación iría mejor. Si ella fuera más positiva, la relación iría mucho mejor. Si el dejara de regalarle flores en su cumpleaños, y en vez de eso le diera ropa y carteras, la relación iría mejor. Si ella no se enojara con cada pequeñez, la relación iría mejor.    
 >>Pero en cambio si ellos fueran perfectos, la relación definitivamente no resultaría, porque no sabrían apreciar que por debajo de todas esas infinidades de escamas, hay algo más transcendental que los une, y no estamos hablando de cosas imposibles, solamente de amor y el constante placer y esfuerzo, de elegirse día a día.

Carta de un muerto a un difunto


  La llave conoce su lugar perfectamente, sabe que con dos vueltas abre la cerradura; sabe que esa cerradura abre la puerta de tu casa, lo que en realidad no sabe es cuanto no deseas que esa llave sea  la correcta, sino más bien, que falle, porque hoy no queres volver. 

      Los borceguís se ensucian con la propia mierda que hay en la zona, pero no te importa, estas acostumbrado al ambiente. Llevas el arma al costado de tu pecho, aferrada en dirección al horizonte, tal vez buscando algo a través del cielo gris.
      El suelo esta perfectamente perimetrado, conoces cada recoveco de memoria, sabes las próximas jugadas, pero aún así siempre terminas desprevenido. Carmesí. El aire se te escapa de los pulmones, sentís arena en la garganta, y sabes que llego tu hora.
      Sentís el frío en la sien, y es reconfortante de alguna manera. Esas voces que tanto te atormentan por fin se van a callar. La mano te tiembla, pero los dedos no, y sabes, sabes muy bien, que en realidad esa es la única manera de activar el gatillo.

       >>Ya no podes llamarlo "hogar", porque eso solo ocurre cuando te sentís a gusto en tu propia casa.
        Nadie entiende porque lo hiciste, porque no avisaste. Tus padres se desvelan por las noches tratando de comprender que hicieron mal, cuando fue el momento que gritaste en silencio y ellos no te escucharon, cuando fue que cediste ante la soledad y te dejaste consumir por tus miedos. Hay muchas preguntas, pero mamá y papá solo van a descansar el día de su muerte; porque los mataste cuando el plomo te pulverizo.
       Quieren rezar por vos, pero no entienden que después del apagón todo termino. No es por pesimista, ni realista, es solo por pura experiencia;  morí miles de veces y sé que seguido a esto no hay más que polvo y oscuridad. Igualmente de un muerto a otro muerto, si yo tuviera la valentía tuya... apretaría el gatillo. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Caballos de hierro


 Nos alimentamos del sol, con los rostros tendidos ante su encanto. Sintiendo cada rayo sucumbir nuestra esencia.
  Salimos en busca de aventuras, montadas en caballos de hierro, esquivando autos y siguiendo luces. 
 Hay cosas tan simples que me producen tanta felicidad.
  Duele subir, duelen las rodillas y los brazos. El aire se vuelve denso y el viento escaso, pero seguimos, porque la vida es cuesta arriba.
   - Bajemos.
 Solo eso basta para girar en dirección contraria, y dejarse llevar por el propio pavimento de sueños.
   Los pies vuelan y las carcajadas llenan el bosque nos rodean. Descendemos por un bosque verde, una especie de cueva flotante. Y soy feliz, somos felices, y nadie nos puede parar a la hora de pasear. 

Anestesia


   Escribir siempre fue unos de mis métodos preferidos a la hora de emplear catarsis; aunque a veces pareciera que las palabras no alcanzan para retratar sentimientos.  
   Hay muchas cosas que siempre quise comprender, pero a la hora de buscar el porque, desisto. Me doy cuenta que sólo escribí a lo largo de mis días sentimientos grises y oscuros, olvidándome de esos que tanta alegría me dieron. 
   Es complicado tratar de ver el lado positivo cuando a veces sentís que tocaste fondo, y nada en ese momento te puede salvar, impulsar hacia la superficie. 
   Evadir la realidad se vuelve un oficio, un arte. Es tan fácil callar a la cabeza, pero tan difícil censurar el corazón. 
    Estoy de nuevo yendo a un lugar del que estoy cansada de recurrir, pero en cierto modo se volvió un refugio, algo de lo cual tendré que abandonar previamente, porque estas cosas no duran para siempre. O al menos eso dicen.
      Me gustaría sentirme menos así, menos esto, menos tanto. Anestesiarme, porque el arte nunca nace de la felicidad.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Coleccionista de belleza

 
  Rubí camina por Olavarria como siempre, esta yendo a sus clases de danza. Tiene puesta su remera favorita, va escuchando música, rock nacional. Esta pérdida en las estrofas, como de costumbre; su madre siempre le repite que sea más cautelosa, que miré atrás, que grite sí pasa algo, pero de nada sirve a la hora que ese "algo" sucede.
Una camioneta gris de para en la esquina, vidrios polarizados, baja la ventanilla. Una mujer rubia le chista, ella de casualidad la ve. Se saca los auriculares, y le dirige la mirada:

    - Discúlpame, el estudio Suárez ¿sabes dónde queda?
    - Sí, exactamente a tres cuadras.
    - ¿Bailas ahí? - le pregunta la mujer y observa las puntas que lleva colgandoen su hombro.
    - Sí.
    - ¡Qué coincidencia! Voy a inscribir a mi hija, te acercamos, subite.

   "Subite", cualquier niña hubiese dicho que no hacía falta, hubiese dudado, pero ella no lo hizo, porque confiaba demasiado en la amabilidad de los extraños. Quien iría a dudar de una mujer tan vistosa, simple, con facciones angelicales y voz de seda. Cualquier humano hubiese cedido ante sus encantos, y así mismo, Rubí de 13 años, se dejo llevar.
    Abrió la puerta de la camioneta y subió, todo era normal, estaban escuchando música pop, y el hombre a su izquierda fumaba. Los olores, son cosas que no se olvidan en un recuerdo, cosas que quedan intactas en la memoria a la hora de analizar.
      El móvil iba en dirección al estudio, el semáforo da luz roja, suficiente tiempo, suficiente preparación llevo este plan para ser realizado de manera tan pulcra y simple. 
Dos hombres entran a la camioneta, por ambas puertas. Ella se asusta y grita, pero era tarde, la habían tomado de los brazos y la propia co piloto le tapa la boca con un pañuelo; eso es todo lo que ella recuerda. 
>> La presión de las manos alrededor de sus finos brazos, la desesperación, la poca fuerza que tenía, el fuerte olor que penetró sus fosas nasales, y el desmayo. Por sobre todo, el desmayo.

     >> Se despierta tendida en una cama de dos plazas. La sala es amplia y luminosa, pintada de rosa viejo. A la derecha un gran ventanal de cristal, enmarcado por finas cortinas perladas. A su izquierda, una solitaria mesa de luz; en esta hay una lámpara y una carta.
Ella se reincorpora con las pocas fuerzas que tenía, puede notar que lleva un vestido blanco, de encaje, hasta las rodillas, pero eso no es tan relevante como el contenido de la propia carta:

    Querida Rubí:
Te estarás preguntando muchas cosas en este momento, pero nosotros no podemos darte las respuestas.

                            Malcom. 


   Un grito ahogado llena de vida la fría sala. Entiende que fue estúpida, entiende que debería haberle hecho caso a su madre, pero es tarde, tarde, tarde, tarde, y la idea de matarse se vuelve una delicia tras el transcurrir de las horas.

    - Visita - Anuncia una voz aguda. Rubí puede distinguir que es la misma de la desgraciada que la engaño aquella tarde, pero carece de fuerzas necesarias como para quejarse.

    Esta tendida en las sábanas inmaculadas, con los ojos secos de tanto llorar. Su mirada está vacía, perdida en la propia oscuridad que se iba apoderando de su libertad.
Acto seguido, entra un hombre a la habitación. Ella se reincorpora y toma rápidamente sus piernas, abrazando las rodillas, protegiendose de lo que sabía que iba a venir; pero no era así, esté sólo la observo, por 60 interminables minutos, con la sonrisa torcida y diabólica y los ojos  enfocados en su pequeño y frágil cuerpo.

    - Tiempo.

  El hombre sale. No la toco, ni siquiera le habló, simplemente se sentó a mirarla, apreciándola como una obra de arte; aquellas pecas que rodean su nariz, el verde olivo de sus ojos, el blanco de su piel porcelanada, el cabello negro, y las piernas largas y delgadas. Todo encajaba a la perfección con el pedido exclusivo de Malcom.

    - Falta para mi colección una niña que oscilé entre los 12 y 14 años. Necesito que tenga ojos verdes. Quiero el cabello negro, lacio. Tiene que ser talentosa, saben lo mucho que me gustan las jovencitas con sorpresas.
    - Por supuesta señor ¿alguna petición más? 
    - Que sea virgen. 


martes, 21 de octubre de 2014

Resurrección

            Miras para atrás, en ese entonces no tenías las arrugas que hoy en día enmarcan tus ojos como cuadros, sino más bien llevabas dos brillantes y vibrantes pupilas. Te preguntas en que momento te empezaste a sentir viejo, pero no lo sabes, porque estabas tan preocupado en ocuparte de vivir que dejaste escapar esos años de juventud.
Tal vez fuiste libre y audaz, pero no lo recordas, porque todas tus vivencias se desvanecieron en el infinito negro nebuloso; y ese aire del que tanto estabas acostumbrado a respirar, se te escapa, como un ligero suspiro.
No hay cielo ni infierno al partir, solo espasmódicos lapsos de energía y visiones. >>Estas muerto y todos lo saben.
Vienen a celebrar en tu nombre energéticas bailarinas con vestidos estampados de dálmata. Revolotean sus esbeltas piernas, y el encaje blanco de las voluptuosas enaguas, parece flotar.
El escenario se eleva y el techo se abre.
Los parpados se abren violentamente y dan paso a la cegadora luz del hospital.

>> Ahora tenes la certeza de que no hay purgatorio, ni un túnel, tampoco una voz guiándote, solo esa necesidad interna de aferrarse a la vida, aun sabiendo que está en algún momento… se acaba. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Excesos


Soy de todo, soy de poco. No tengo punto medio. Me gusta tener picos de intensidad, pero también me gusta esa tranquilidad interior que encuentro en las pequeñas cosas.
No me gusta querer todo, pero si uno no desea, el universo no conspira para concebirlo a tu favor. Tengo esa manera rara de pensar, que me la dio la vida y esas experiencias de mierda que se presentaron en el pasado.
Lloro de vez en cuando, aunque a veces lo hago con los ojos secos.
Me río mucho, me gusta sentir como los músculos de la panza se contraen y el aire se evapora.
Soy de tener un sentimiento a la vez, como las hadas. Creo que todos son buenos, y me dejo llevar.
Pienso más con el corazón que con la cabeza, pero cuando la situación lo demanda, pongo el cerebro al frezeer.
Soy enroscada, de esas personas que no pueden dejar de maquinar con algo que les partió la cabeza.
Soy mala en matemática, también en el amor, nunca supe sumar, ni multiplicar lo suficiente como para que durase.
Mi pelo nunca creció hasta la cintura. Mis ojos se achinan cuando río. Todavía no aprendí a perdonar. Todavía no se pedir perdón.
No estoy segura de lo que quiero, pero se que algo grande me espera.
Dicen que no se le puede agradar a todo el mundo, y estoy de acuerdo, 15 personas me demostraron que la teoría es válida.
Mi último beso fue una utopía primaveral, consumida en los excesos de la mentira y su locura misma.
Soy tan auto exigente con las cosas que amo, que llego al punto de la violencia emocional para conmigo.
A veces me siento sola.
Me gusta más el cine y la música, que la vida misma.
Amo a Giuliano.
Amo el hip hop, pero lloro escuchando lana del rey.
Nunca estoy satisfecha con mi cuerpo, y todo eso se debe a que intente ser modelo y no me aceptaron por mis caderas.
La relación con mis padres varía según la edad.
Amo viajar.
Me gusta el desorden y su esencia misma. Me gusta sentirme en armonía con la pieza enquilombada.
Me tatue una golondrina porque ellas siempre emigran, pero vuelven a casa. Traen la llegada de la primavera, es decir, la felicidad. Son la brújula que indica que uno esta cerca de su hogar. Encuentran el amor verdadero. Vuelan. Representan la libertad misma, y mi adolescencia.
Las personas que más amo viven esparcidas en el mundo.

Me canse de escribir, pero me gusta hacerlo.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Olas voladoras

Estábamos en un hueco subterráneo, bajo las sedas azules del mar. Las olas rugían al morir con la costa. Golpes abruptos se difuminaban con los chasquidos de las gotas saltarinas. Cierro los ojos y viajo.
El viento besaba mis mejillas, mientras una rama me balanzeaba en lo infinito del verde. Cierro los ojos y vuelo.
En mi lengua baila un sabor dulce, meciéndose, para la izquierda... Para la derecha. Mis ojos apenas veían, pero mis pupilas corrían por la pradera.
Al caer las doce, monte en mi estrella, blanca, con destellos plateados, volando en el abismo del tiempo. Los truenos giraban alrededor de mis alas. Cierro los ojos y me despierto.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Hoy en día


   Camino por la vereda, solitaria, siento nauseas, es el aire contaminado que respiro; tal vez la mezcla de odio, humo y envidia me provoca algún tipo de rechazo, como si estuviera enferma de mi propia ciudad.
   No es fácil tenerle alergia al mundo, pero hay algo peor, y es tenerle rechazo a las personas. Mi sistema inmunológico responde sin titubear ante cualquier amenaza, y es triste, pero real, tenerle alergia a los falsos.
   El único momento donde puedo estar sana es al día a día, cuando no me anestesio, porque sobria soy mas insensible y racional. Duele ser sensible, duele cuando nos involucramos con la realidad y nos pican las costras del momento, esa herida abierta que tiene contacto con todo lo que nos hace mal.
   A veces vomito verdades, mucho tiempo en el estómago de mi cabeza hace que se alteren, no es fácil mantenerlas encerradas. El remedio único que hay en esta vida son los músicos callejeros, las sonrisas desconocidas, el olor a bosque, el calor del sol en las mejillas, el jugo de una fruta, el abrazo de un amigo, el amor de los padres, la soledad de la música, los besos robados y el dolor de panza al reír; lo demás es prescindible... en esta vida solo necesito amar, para trascender como ser humano. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Calaca


 Un día esa tan temida presencia vino a visitarme. Mis piernas tiritaban del éxtasis, y al mismo tiempo, de miedo.
  El embriagador espesor del humo, recorrió mi boca como un suspiro, llevándome al borde de la locura.
   Sus ojos infinitos me miraban despacio, y me comían con sus pupilas nebulosas. Era la misma muerte la que me besaba, arrebatándome el alma.
   Bese sus vertebras y el blancuzco hueso, donde en alguna vida fue un pómulo carmesí. Lo acaricie nostálgica, tal vez porque sabía que iba a ser la última vez.
     Como caramelo, interminable, me saboreaba. Una simple mortal seducida por la majestuosa calaca, hipnotizada por el frío bosque de su iris.

 Despertándose del trance, se toca los labios y vuelve a soñar.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Espacio en blanco


 Atarse los cordones nunca fue una tarea tan lenta, el dar vuelta cada extremidad para luego enroscarlas y dejarlas en un simple moño, resulto durar años para mí; estaba pensando que era lo que iba a hacer de mi vida, a donde me llevarían mis decisiones... la verdad es que me inculcaron tantos miedos que hoy mismo los estoy viviendo. Estudia para ser independiente. Estudia para poder mantenerte sola. Estudia carreras como medicina, ingeniería, esas que son dinero seguro. Del arte no se vive, del arte no se come. Sé más inteligente, recibite, No cometas los mismo errores que nosotros, y así, infinidades de frases que no hicieron más que cavar hondo en mi mente, hasta el punto de atormentarme y llorar, por sentirme tan perdida en esta realidad venidera.
  Me duele la cabeza, pero más me duele el orgullo, porque tengo miedo de fallar y decir: "Lo acepto,tenías razón". Detesto esta realidad, pero más detesto tener que lidiar con ella, porque no hay forma de escapar, y mucho menos de arrancarme la piel.
   Brota sangre de mis poros, y lagrimas de mis dedos, y estoy tendida en mi cama con los pensamientos corriendo a un bosque, de esos donde entras y no podes salir. Sentirse un ser desdichado es mucho más triste que ser infeliz, porque el infeliz sabe que hay algo que en algún lugar del mundo pueda devolverle su alegría, mientras que el desdichado dejo de proyectar soluciones el día que se dejo ganar por la crudeza del mundo adulto.
   No quiero sonar pesimista, no lo soy, pero en este momento me siento tan agobiada y confundida que quiero gritarle al mundo mi descontento, pero sé que nadie me oirá, porque estan demasiado ocupados en sus problemas, y lo entiendo, pero me gustaría que por primera vez en la historia, la tierra se detuviera para escucharme.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El arte de mentir


  Hay dos tipos de mentirosos, los natos y los débiles. Los débiles mienten en ocasiones de extrema necesidad, cuando la situación lo demanda, únicamente regidos por el miedo que los impulsa a decir hechos falsos (generalmente siempre salen bien, al no mentir les creen); pero... estan esos mentirosos natos, aquellos que nacieron con la mirada doblada, con la lengua atragantada, con la parla suelta y los ademanes livianos, de esos, sí que hay que cuidarse.
  La mentira es como hacer la cama, puede que abajo solo haya un colchón, o unas pequeñas sabanas hechas bollos, pero al poner una manta linda y larga sobre este, pareciera que todo esta en su debido lugar, armoniosamente simétrico a la vista humana.
  A veces mentimos sin querer, y en otras solo obviamos hechos, más bien, los omitimos.
  El humano nace con esa necesidad de resguardarse ante cualquier circunstancia de peligro, por eso se creo la mentira, para cuidarnos, para tapar.
  Sé reconocer a los mentirosos por la mirada, esa de ojos redondos y sentenciosos, capaces de mirarte la pupila y el alma, con tan solo tratar de hacerte creer lo que ellos quieren. Podemos equivocarnos al escuchar con los oídos, porque estos son tan torpes como nuestro sentido común, lo mejor para saber si nos mienten o no, es escuchar con los ojos, medir sus gestos, la forma en la que la boca se curva con miedo a que te des cuenta, las manos revoloteando o apretandose entre sí, la postura desafiante.
   El ser humano es el arma misma de la mentira, todo lo que nos compone ayuda a eso.
   Cuando miramos programas de televisión y les creemos a los actores, ¿es por qué saben mentir?, la respuesta es no, nadie es capaz de creer una mentira, más bien la vive, y ellos viven mentiras para hacernos creer en verdades que no lo son, pero que podrían serlo, si fueran verdad.
    Entonces personas como yo se avivan de la gente y comienzan a ver cuando mienten o no, y se vuelven más infelices y precavidos, porque no hay verdad que te amargue la vida, ni mentira que dure una eternidad.

sábado, 2 de agosto de 2014

papá


  Estoy tambaleando por la cuerda floja, abajo hay brasas, pero al final un colchón de rosas me invita a suspirar. Tengo tanto miedo, ¿Donde estas? ¿Qué estarás haciendo?. Quisiera abrazarte en este momento, pedirte perdón por todo el mal que te hice, quisiera tomar tu mano.
   Te extraño, y me ahogan las lágrimas que trago por callar, porque en el silencio te encuentro, y no hago otra cosa que desearte acá.
    Espero que te guste la psicodelia, espero que te diviertas. Espero que vuelvas, porque no hago otra cosa que esperar.

miércoles, 16 de julio de 2014

Deseo


 Soy demasiado calculadora, detallista, idealista. Le tengo tanto miedo al futuro, de acá a 10 años ¿Cuál va a ser mi posición? ¿Voy a ser feliz? ¿Estaré casada? ¿De que me habré recibido? (aún sigo indecisa). La causa de mi indecisión es obvia, puramente guiada por el standar de vida social que quiero darme (primero a mí, y luego a mi familia). A veces pasan por mi cabeza muchas dudas, las cuales no me dejan dormir en las noches. ¿Seré lo que soy hoy? No lo sé...
  ¿Qué quiero para mi vida? Quiero todo eso de lo que en los últimos años se volvio un tabu para mí, hablando en el ambito economico. Quiero darme los lujos que quiera, a la hora que quiera, sin tener que preocuparme por las cuentas (porque sabré que no me preocuparé por llegar a fin de mes). ¿Pero como voy a obtener todos los lujos que deseo? Algún golpe de suerte, supongo.
   Aún sigo esperando mi gran momento, ese que me diga "Este es tu destino, tomalo". ¿Qué tanto puede preocuparse una chica por su futuro? Más bien, una adolescente, la respuesta es... Mucho. 

Hoy fuí al medico y luego de observarlo por 10 minutos, comprendi que las indicaciones para tomar el remedio me resultaban desconocidas.

 -Tomalo cada 12 horas.

Sí, cada 12 hs, que en tiempo y planeta madre mío, son casi un día (porque me olvide), y ahí recalculo y entiendo que necesito a mi madre más que nadie en el mundo. Y tengo temor a crecer porque no quiero cometer los errores de mis padres, pero al mismo tiempo los amo. Es la verdad.

   Quiero ser de esas madres que estan divinas las 24 hs del día, una mujer independiente en tacones, escuchando hip hop en mi propio auto. Llegando a casa, con mi marido esperandome, para tomarme en sus brazos. Quiero ser de esas mujeres que aportan. Quiero ser de esas madres que aunque trabajen esten presentes. Quiero viajar por el mundo. Quiero ser feliz por el resto de mi vida. No quiero a un buen tipo, quiero a un buen tipo fenomenal, de esos que te sorprenden con tickets para viajar a Paris al otro día. Quiero tener mi propio negocio, exitoso y reconocido. Quiero amar mucho, y que me amen. Quiero tener ese grupo fijo de amigos que vienen a comer a casa, y así sucesivamente. Quiero establecerme, tener un hogar. Quiero perros, e hijos. Niños corriendo en una inmensidad indescriptible de pasto, con los pies descalzos, manchados de tierra fresca. Quiero mi finca, como la de mis abuelos, como la que en un momento me hizo feliz. Quiero plantar un arbol de limones. Tener un cerezo. Quiero una huerta organica. Quiero tener una pileta. Quiero una casa al estilo victoriano, antigua y glamourosa por fuera, pero moderna por dentro. Quiero tener a mis padres cerca, que mis hijos tengan buena relación con sus abuelos. Quiero que mi hermano sea un tío excepcional, de los que no tienen precio. Quiero que las personas que amo sean felices. Quiero estar en forma. Quiero tener tiempo, dinero y energía para hacer todo lo que se me antoje. Quiero ser profesional. Quiero buscar a mis hijos en el auto a donde tengan que ir, pero también quiero enseñarles a ser libres. Quiero comprar todo lo que desee sin remordimientos. Quiero regalar mucho a mis padres. Quiero regalarle muchos a mis abuelos y tíos. Quiero que mi mejor amiga sea mi mejor amiga hasta ese entonces. Quiero gente genuina en mi vida. Quiero conocer un país diferente cada año de mi vida. Quiero el pasaporte lleno de sellos. Quiero buenas historias para contarle a mis ñietos. Quiero morirme al lado del amor de mi vida. Quiero animarme a amar. Quiero un bello hombre a mi lado, más que bello, un Adonis.

Pffff.... quiero tantas cosas. 

 

martes, 15 de julio de 2014

Época dorada


Estamos bebiendo oro líquido, riéndonos con los ojos achinados.

 - Esto tiene sabor a gloria - Exclama ahogada en carcajadas.

 Puedo ver el momento en cámara lenta, lo jóvenes que somos, la luz que emanan nuestras energías, las vibraciones de nuestras risas mezclándose en lo infinito de la tarde, con la luz dorada que baña nuestro rostro, con los parpados caídos y las pupilas pequeñas.  En esa pequeña fracción de eternidad somos trascendentes, llenas de gloria. No puedo agradecer lo afortunada que me siento, rodeada de personas que amo, viviendo los vicios de la adolescencia a un prematuro tiempo.
  Los último diez pesos que tenía los use para la cerveza, tengo los bolsillos vacíos pero el corazón lleno. Y si estoy borracha no importa, porque sé que mi madre aún no distingue entre alegría y alcohol en sangre. Estamos recostadas en el pasto observando el cielo, y me asusta la inmensidad, el sentirme pequeña, una pieza del rompecabezas en el universo, un alma más, vagando tierras desconocidas, creciendo.
   Saca otro lillo, lo arma. Sé que esta mal, pero sé que también esta bien no decir que no, porque todo es diferente cuando cruzamos a la realidad carmesí. Lo bueno es divino, y lo divino es majestuoso. Capto con detenimiento cada preciso detalle, como si mis ojos pudieran sacar fotos. Todo es de color más vivo, más bien todo esta vivo, porque en este lado paralelo no hay objeto que no sea bello.
   La adolescencia no gira en torno a las drogas y el alcohol, también se mueve en sintonía con el amor. ¿Qué clase de adolescente no amo apasionadamente alguna vez?. Si existe el caso "No", quiero conocer a esa persona. Los adultos aman, es verdad, pero aman de forma compañera, pacifica, a diferencia del adolescente que es todo atolondrado y vive ese amor por primera vez.
Hay una cierta carga magnética entre ambos, y cuando se besan es como si una explosión de chispas recorriera su nuca, bajando por la espalda, acariciando la columna vertebral. Con las manos sudorosas y las palpitaciones exaltadas.
   Todo es tan nuevo y bueno, desconocido y cálido. Y pronto, tal vez no tanto, debamos despedirnos de eso que en algún momento nos dio gloría. 

sábado, 5 de julio de 2014

Soledad de aquellas


 Lo ves, tiene la mandíbula tensa y la mirada perdida, hasta ese momento que te observa con aquellos ojos negros y vacíos, inspeccionando cada parte de tu ser, martilleando tus sentidos. Se acerca, esta vez te sonríe, aún así estas tensa, impaciente. Sabes lo que queres, él también. Sin cruzar palabra alguna apoya su mano en tu mejilla, como una especie de permiso, un lenguaje que apenas ustedes dos comprenden. Se acerca despacio pero seguro, y te besa. Ambos mundos colisionan. Tu lengua baila al compás de la suya. Nunca nadie te beso así.
  Se siente bien encajar con alguien a la primera vez, la química entre dos completos desconocidos, buscando enloquecidamente eso que apodado "amor", conocido como cariño, bueno... más bien, un mito entre tantos otros.
   Todo va de maravilla, por un momento sentís que de verdad te aman, que de verdad se aman, como si se conocieran, como si ese momento fuera real.
   Al otro día te levantas con más ganas de olvidar que de seguir, porque no importa que tan amada te hayas sentido la noche anterior, al abrir los ojos siempre vuelve el mismo sentimiento de soledad, el cual te impulso a actuar de tal manera; sin importar que tanto se hayan besado esa noche,  no sabes su nombre, ni su canción preferida, tampoco su cumpleaños.
    Tus parpados ceden ante el cansancio, pero esta vez el mareo le gana a la voluntad, estas mareada, atontada. No distinguís si las ganas de vomitar provienen de la resaca o de la propia angustia de no estar conforme con tu situación actual.  Pasan las horas ¿Cuánto puede durar esta tortura? No lo sabes, porque no mediste lo que tomabas. Esa noche no eras vos. 

viernes, 4 de julio de 2014

Señales


 Minuto mil trescientos ochenta y seis, por enumerar de alguna manera el tiempo relativo que hay en mi cabeza, porque puede ser que haya pasado exactamente esa cifra, pero al mismo tiempo puede que no, porque hoy estoy pero no estoy, y esa es la clave de mi soledad; estar ausente en un mundo de presentes.
  Me desinspira mi cómoda situación de desconformidad, quejándome sin poder hacer nada al respecto, limitada, no logro encontrar solución a aquello que algunos.. solo algunos, llaman "problemas".
  A veces pienso que todo es producto de mi cabeza, el aislamiento voluntario ayuda a que conspire en mi contra, así soy, mi propia enemiga. Rondan por mi cabeza incertidumbres que no logro persuadir. Tanto silencio se vuelve abrumador, mucho espacio para devanarme los sesos pensando en la nada misma, mucha paz para atormentarse, mucha soledad.
  Señales que se ignoran, señales que nos dibujan el camino correcto y al esquivar la mirada se difuminan con la realidad, se alejan. ¿Cuántas señales son necesarias para aprender a equivocarse?. Cada vez que escribo llego a la misma conclusión, que nunca voy a entender lo que en verdad digo, sino más bien, entro en estado de trance, y al finalizar cada frase me auto-analizo, porque eso es lo que las grandes almas torturadas hacen; escarbar poco a poco en los putrefactos cadáveres que hay en nuestro interior, únicamente con el fín de encontrarse.
   Cada error que realizo me hace más humana, frágil y vulnerable, como si de a poco me quitarán capas, esas que me protegen de la superficie que tanto temo, que tanto lastima. Llego a un extremo de desnudez que atemoriza, ese punto donde no hay quien nos comprenda y resguarde de eso que no conocemos.
 

lunes, 30 de junio de 2014

animarme


 Animarse a ser, a no dejarse estar, a emprender nuevos caminos, a perdonar. Animarse a entender, animarse a animarse lo que uno nunca se animo, animarse a arriesgarse. Animarse a creer con los ojos cerrados. Animarse. Eso es lo que me hace moverme de mi zona de confort, de querer más y conseguirlo, de anhelarlo... de buscarlo.

miércoles, 25 de junio de 2014

Ella


 Ella siempre tuvo mala fama, algunos que la conocían podían jurar lo buena que era, otros tan solo parloteaban de lo malvada que resultaba ser. Amiga, compañera, amante, no había un solo hombre que no la amará, incluso hasta las mujeres la deseaban. Así era ella, irresistible, pues no había humano que no cediera ante su encanto en esta tierra.
  El típico prejuicio guiado por los rumores que uno escucha, haciendose espectros sobre lo que es, ideandola, juzgando a todo aquel que la conocía y se relacionaba, porque... nunca nadie fue tan famosa. De boca en boca, así es su forma de vivir.
  Es graciosa, espontanea, siempre lleva ese delicioso perfume a flores, mmm ya entiendo porque la aman, hasta admito que yo también le tome cariño con el tiempo. Es buena, sencilla, su color favorito es el rojo, vaya, hasta podría decirse que nos conocemos bien. A fin de cuenta ¿Quién no se enamoraría de Mary?

Terciopelo


  Camino por la misma vereda donde nos encontramos por "casualidad" aquella vez; esta vez no es por coincidencia, quiero encontrármelo, quiero que el destino nos cruce de nuevo, deseo verlo...
Odio admitir que me gusta, pero por sobre todo odio que no sea mio por completo. Aún así quiero no tenerlo, porque en eso se basa nuestro juego, en no ser algo. Detesto los títulos, el histeriqueo y todo el viaje previo, pero me gusta, de él me gusta.
 No importa por donde se miren mis sentimientos, estoy en el ojo del zonda, atrapada entre el ser y no ser de mi moralidad, entre el deseo que me consume cada neurona, entre elegir o no ser la otra. Eso es, el frío lado de la cama a la hora de dormir, acompañado de los besos ardientes y fugaces de un anochecer. La indiferencia del espejo hacía tu persona, el rol secundario que te toco en la obra de tu propia vida.
  Y acá estoy, de nuevo, como de rutina no organizada, esperandolo con la incertidumbre de verlo otra vez, deseando besarlo aunque sea de coincidencia, por haber chocado en alguna esquina, con las palpitaciones tranquilas pero alertas a cualquier indicio de que esta cerca... mejor dicho, a unos centimetros. Cruza la calle y me ignora, porque eso es lo que hacemos, nos amamos pero nos ignoramos, porque eso es lo que hacen las parejas disparejas y esa es nuestra formula victoriosa.
   Me besa y yo resguardo mi rostro entre el escaso mundo que hay entre nuestras bocas. Se siente tan bien. Raro. Terciopelo. Tranquilo. En esa pequeña fracción de eternidad nos queremos, porque eso es lo que hacemos, querernos sin hablar, sin hilos, con libertad; querernos despacito, con temor a amar.

miércoles, 4 de junio de 2014

Niña rubia de ojos ciegos


 Te compran una muñeca, la primera marca, la mejor ropa, el mejor maquillaje, el cabello más largo y lacio; es el mejor modelo que por ahora han visto tus amigas. Qué bien se siente tener lo último. Qué bien se siente destacar entre el resto.
Vas por la escuela paseando a tu nueva adquisición, todas te miran, envidia... tan pequeñas y sienten eso. A vos no te importa, te gusta ser el centro de atención, te gusta sentirte única, te gusta... ser individualista, porque eso sos, una nena egoísta pero tierna.
 Nunca van a descubrir cual fue la razón de tu forma de ser, porque te convertiste en lo que nunca quisiste, porque hoy sos tan cínica, frívola e indiferente. ¿Será que te quisieron tanto que te cansaste? ¿Será eso o será que nunca de verdad quisiste a alguien?
 Mil disculpas, no quise herirte niña de los largos cabellos, eso era tu trabajo... ¡Y que bién lo hiciste! que bien resulto tu plan, tan malvado y discreto como las charlas de amigas que teniamos. Oh pequeña niña, ya no te odio, tampoco te amo, hoy solo te saludo con respeto al pasado, y te descarto de mi futuro. No quiero gente como vos en mi presente.
  He de detestarte niña rubia de ojos ciegos, porque en todos estos años no pude dejarte ganarme, y si hoy escondo en el viento frío la decepción de perder un amigo, es claro como tengo el corazón herido. Sana, sana, día a día, se cicatrizan las heridas, adiós recuerdos violentos, hoy se van en un tren al cielo.

domingo, 18 de mayo de 2014

Mentir... le a quien?


  Tal vez nunca me entiendan, tal vez nunca nadie me pueda comprender, por eso es que ocurre lo que ocurre, por eso es que exploto y nadie sabe porque. El alma se me rompe en mil pedazos y ni yo entiendo porque me pasa, porque lo siento así, porque no puedo sacarme del corazón esa carga tan pesada. Quisiera que me entendieran, que se pusieran en mi zapatos, quisiera que me amarán como a veces ruego, pido, grito, pero... de nada sirve, porque a fin de cuentas siempre vuelvo al punto base del asunto, la invisibilidad.
  Varios dirían que ser invisible es una ventaja, podría darles la razón, pero en estos momentos no hay cosa que desee más que el ser vista, el ser notada, parte de algo. Llego de recorrer las calles sola, y vuelvo vacía, de la misma manera en la que me marche hace unas horas atrás; nadie pregunta como estoy, nadie pregunta si me divertí, que hice... yo cuento, yo trato de que se interesen en mi día, aunque pareciera no hacer efecto.
  Necesito una amiga, necesito una amiga conmigo en este momento y no la tengo, no tengo a nadie, no me tengo a mí, no tengo a la que soy, no tengo a la que seré, porque todos los pronombres se difuminaron con el viento, y me abandonaron, en este atardecer de Mayo, con el corazón febril hecho cenizas, tratando de revivir de una angustia que surge de a momentos, que me acaricia  las mejillas, me besa la frente, me arropa en la cama, me da las buenas noches y me deja ahí, con insomnio.
  Escribiendo en la oscuridad, con la estufa prendida, acompañada por la maraña de nebulosas flotantes que no dejan de atormentarme, porque pase lo que pase, este o no este, nunca nadie notará todo lo que digo. Porque soy una buena actriz, una buena mentirosa, debería ganarme un oscar, formar parte de un club; no debo ser la única que miente, no debo ser la única que esta presente físicamente, pero emocionalmente... bueno, ya saben ¿Para qué seguir? 

viernes, 16 de mayo de 2014

Continuará


  Es raro el universo, como junta a dos personas inexpertas a amar, a amarse. Ambos son dos adolescentes grises, nunca nada les funcionó; él esta triste porque su amor no es correspondido, ella esta neutra porque no tiene a quien amar. Por lo menos se conocieron en un lugar lleno de alegría, de vida, música y carcajadas.
  ¿Qué tan inexpertos eran los dos cuando se besaron?. Es raro el sentimiento de plenitud y magnetismo que saborearon, como ella nunca se hubiese imaginado eso de él; como él nunca sintió eso.
    Comenzaba la historia a retazos, porque desde el momento que sus labios se tocaron, nada mas existió en el mundo. El desamor ya no estaba en sus planes.
     Bla bla bla, una linda historia de amor. Si les dijera ¡cuánto tiempo ellos andaban buscando eso! y nunca lo habían encontrado... que magnifica sensación, como se erizaban los vellos de la nuca cada vez que se aproximaban. Como la sangre bombeaba, violenta y rápida.
     Enrosca sus brazos alrededor de su cuello, esta vez apresándolo, el sonríe pícaro, una sonrisa que nunca antes vio en él. Ella tiene sus ojos en llamas, consumida por la codicia entera de su ser, deseándolo con cada célula viva de su piel. Se besan otra vez, despacio, lento, e inspiran oxigeno de manera abrupta, mareados...creo que están enamorados. 

                                                                                                                        ...Continuará.

Despedida


  A veces lo extraño, me pregunto que esta haciendo, como se siente, que esta mirando en este preciso momento. Me pregunto si él  me extraña (sé que sí), me pregunto porque nunca puedo seguir en una relación, me pregunto porque me pasan estas cosas a mí, aún así, cansada de divagar en dudas, me dejo estar, me recuesto y me olvido que existe, todo lo que pasamos, sentí o creí haber sentido. Hoy ya no esta.
  Paso por la esquina en donde nos encontrábamos... nada se mueve en mí, ni siquiera el sentimiento de angustia es capaz de tocarme el alma. ¿Sera que me volví más fría con el tiempo?. Veo a la gente fumar y me acuerdo de él, como parecía una estrella de rock cada vez que prendía un pucho, como me miraba extasiado pensando que yo era increíble, maravillosa, de otro planeta. ¡Cuanto lo engañe! si apenas puedo conmigo misma, ¿como iba a poder con él?.
   Tabaco y perfume dulzón, ese era su aroma, su esencia. Podía estar una tarde entera entre sus brazos, sintiendo esa perfecta combinación, única, placentera, solo a él podía encajarle así.
    La primera vez que me beso estaba confundida, y no sabía si era por el faso o el alcohol, solamente sentía que ya nos habíamos conocido antes, de vidas pasadas precisamente.
    Cuanto lamento todo esto, cuanto lamento no haberle correspondido, cuanto lamento que ese amor no me hubiese correspondido a mí, porque me amaba, pero de una manera tan frágil y prematura que estaba asustada.
    ¿Estaré preparada algún día para amar? ¿Y ahora qué haré?