sábado, 31 de diciembre de 2016
31 de diciembre
Limpie el baño, la mugre apelmazada de meses en los vidrios de mi habitación, saque el polvo de los muebles, hice mi ca(l)ma, ordene libros y los clasifique por género, barrí, limpie los pisos con sal gruesa recitando todas las cosas malas que deseo que se esfumen, y luego de todo eso... pensé, además de limpiar y sacar brillo de los objetos también debo hacerlo conmigo misma. Así es como siempre vuelvo a este espacio, mi espacio de catarsis y recuperación.
A principio de año me encontré cortando una relación, breve pero holocaustica, resulta que mi corazón se encontraba en pedazos dado que mis padres se habían separado y en ese entonces, esa persona pudo sostener y enmendar una parte de mí. Sin embargo no era feliz y sabía que debía ser sincera con él, así que nos juntamos luego de su viaje y escupí verbalmente todo lo que había acumulado tras la cantidad indefinida de peleas. Estaba sola y solo tenía a mis amigas.
En ese mismo enero salí a una fiesta con gente que hoy en día no me cae bien, y conocí a Gonzalo, mi futuro novio en ese momento. Recuerdo que me quede hablando en la fiesta esperando a que me besara. El tres de febrero garchamos, y desde ese entonces todos los tres eran magicos. De la misma manera un tres nos pusimos de novios, pero dada a mi capacidad de bloquear momentos que me hacen mal, no puedo recordar que mes fue.
Comencé a cuestionarme a donde quería llegar y en quién deseaba convertirme, y a medida de que pensaba y pensaba, renuncié al hecho de estudiar comunicación social, sentía que no era para mí y estaba desanimada con todo lo que ocurría a mi alrededor. Confusión y desolación eran los sentimientos primos de mi depresión. Por momentos llegue a sentir que me aplastaba una energía densa y que nunca iba a poder levantarme de mi cama. Luego de reflexionar y llorar hasta en la bañera, entendí que estaba triste porque me encontraba en un lugar que no disfrutaba más. Así comencé a alejarme de las cosas que me dañaban, como ir a cursar materias con profesores y gente nefasta.
Conocí muchas bandas nuevas, escuché muchos artistas en vivo y tuve la oportunidad de hacer radio en la UTN. Cubrí a El mató un policia motorizado, Pasado Verde, Mi Amigo Invencible, Puar, Las Cosas Que Pasan, Costa Canal (la banda de mi ex) y millones de otras más. Conocí a dos grandes influencias en el periodismo que cambiaron mi vida un poquito, pero ellos no lo saben. Uno se llama Ringo y el otro Carlos, le agradeceré al universo el haber tenido la oportunidad de poder charlar y que me alentaran en lo que amo: la música y comunicar.
Probé co sas nuevas. Corté con Gonzalo y no me arrepiento. Fue mi primer novio y la primera persona con la que tuve relaciones, le deseo lo mejor, me ayudó bastante a superar el vacío existencial por la ausencia y la figura paterna. Adopté un gato, que a principios creí que era gata, le puse Coca en y luego descubrimos que era macho. Mi madre nunca estuvo de acuerdo con que tuvieramos una mascota dado que vivimos en departamento; por esa misma razón un día volví y él ya no estaba. Sabía que se iba a ir de mi vida porque ya no lo podíamos mantener con nosotros, rompía y ensuciaba todo a su paso, aún así lo amé y lo amo mucho (donde quiera que esté). No me pude despedir y eso todavía me duele.
Marché con mis amigas millones de veces, aprendí mucho de política al igual que de música. Conocí gente interesante, ahí mismo me encontré con un ser de luz llamado Delfina. Ella me dio y me da esa amistad pura que solo puedo mantener con pocas personas. Mi madre se puso de novia, sale y prueba cosas nuevas, yo me río y la envidio un poco, ahora sé que de verdad es libre. Mi padre esta de novio, desempleado pero en pareja, aún espero que las cosas mejoren. Me quede afuera de Producción Audiovisual. Organice el día del niño en el barrio de la gloria y me regalaron mucho amor esas pequeñas personitas.
Besé otras bocas y llegue al éxtasis en otros brazos, pero siempre fui y soy autentica. Trabajé en un call center con un jefe machista y gallego. Pasé mi cumpleaños en Rosario. Trabajé de moza en un restorant muy careta. Publicaron una reseña que escribí sobre Santo Tabú en Diario Crónica, y ayudé a la movilización de los centros culturales autogestivos e independientes (mi texto fue publica en el MDZ). Lloré mucho, putee y por momentos quise dormir profundamente hasta no despertar. Aprendí, fallé y crecí un montón. Los mejores años no son trofeos, son recuerdos. Ahora voy por más, tengo miedo pero no quería perder la oportunidad de escribir sobre esto y releerme otro 31 de diciembre, pero del 2017.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Que mal que hace fumar
PARTE 1
Esa noche me embriague de expectativas ante la esperanza de verte atravesar la puerta principal. Luego de dos horas di por hecho que no ibas a aparecer, así mismo me olvide de que te estaba esperando, sin embargo apareciste antes de que tocara tu artista favorito y mis piernas comenzaron a temblar. Necesitaba un cigarrillo, algo que me distrajera del asunto, aunque era imposible disociar el cuerpo y los pensamientos que circulaban por mi mente.
La terraza era pequeña y tus ojos nunca se encontraron con los míos. En mi cabeza idee veinticinco formas de hablarte: "¿tenes fuego?" me parecía la más simple, pero si me decías que no te iba a responder gracias para luego girar el torso y seguir mi camino. Pense en ponerme a tu lado, de causalidad, pero ese día había organizado todos los movimientos que haría a tu alrededor y no quería sobrepasarme del plan.
Bailabas al compás de un acorde oxidado y eléctrico, tu cabello lacio flotaba en el aire cada vez que balanceabas tu cabeza, izquierda-derecha, con una energía exorbitante. Camisa floreada, pantalón y zapatillas negras, tus tobillos al aire, tu corte taza, tus labios y ese porro que te ofrecieron, el humo que se disipa al ser expulsado de tus pulmones, tu mano y una birra, tu rostro calmo ante la música, y yo del otro lado, en el túnel equivocado del pogo (en los pogos siempre se hacen túneles, y esos mismos túneles te llevan a alguien).
PARTE 2 Estoy en una fiesta con mis amigos, la muerte de un año se avecina y es tiempo de mutar de piel. Bailo sin parar toda la noche y te vuelvo a encontrar entre la multitud, esta vez si estoy en el tunel correcto. Desplegas tu hermosa sonrisa y achinas los ojos, a estas instancias dudo quien de los dos esta más borracho. Mis amigos me mandan a comprar un trago y yo accedo unicamente porque te veo zigzaguear a la barra. Me apoyo en ella y espero a que me atiendan. Estas a mi lado y por un segundo mi corazón palpita a una velocidad alucinante. Trato de no mirarte porque no quiero que veas que me gustas tanto como imaginas. Aún así el que pregunta "¿tenes fuego?" sos vos, y esta vez sí te miro, y me sumerjo en esas lagunas topacio, iluminadas por el amanecer. Meto la mano en el bolsillo y te entrego un Mini Bic verde manzana, del mismo color que las flores de la camisa que tenías la primera vez que te conocí. Te prendes un pucho y sonreís: - Hola.
- Hola. Extendes la mano y el suave tacto de tu palma con la mia nos descarga una electricidad acumulada por quien sabe cuantas vidas. Sonrio, me olvide que trago iba a comprar, pero la confusión de tenerte cerca resulta encantadora: - Te quiero besar. - Yo también - confieso. - Vamos a un lugar secreto.
lunes, 26 de diciembre de 2016
Las personas se alejan. La gente decide absolutamente todo en su vida, nadie esta a tu lado por casualidad, tu ropa la elegis, tu casa, tu profesión y a quienes amas también, y de la misma manera que tenemos la total libertad de decidir a quienes apreciamos, sucede el hecho de que desaparezcan de tu vida personas importantes, no hay una explicación más profunda, la realidad es que así lo decidieron.
Nos encontramos en una sociedad que consume una infinidad inmensurable de productos, no es sorpresa que nos hayamos olvidado de las buenas costumbres y el saber valorar a los seres queridos. No me duele saber que existe el reemplazo, como también sucede con los telefonos celulares. Lo que si me hiere es no tener respuestas, no poder llenar esos espacios ligados a la imaginación y la tortura, ¿por qué ya no me quiere(n)?
domingo, 25 de diciembre de 2016
No sé cerrar
Tengo el síndrome de las puertas abiertas. Creí que con el tiempo me iba a curar, al principio era una ventana que no podía cerrar, y luego la tapa de la mermelada que reposaba sobre la mesada, con el cuchillo clavado en el dulce cual asesinato, después era olvidarme cerrar la puerta de la heladera, o tal vez el mismo mueble de la comida. A medida de que pasó el tiempo, mi madre se percató de mi sutil despiste:
- Aprende a cerrar las cosas - me dijo una vez enojada.
Ella tenía razón, las madres siempre tienen razón. Sé que su intención no era que cayera en un torbellino de reiterados pensamientos introspectivos, pero era verdad, simultáneamente todas las puertas de mi vida estaban abiertas. Por esa misma razón me perseguían fantasmas y pensamientos que no dejaban en libertad la propia autarquia de mis decisiones.
La gente usa dichos para retratar situaciones: "Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre", pero en este caso no tenía sentido, ni las mismas puertas, ni las mismas ventanas generaban alguna conexión a quien sabe donde. ¿Por qué siempre que hablamos de oportunidades tenemos que retratar una salida y una entrada?. Cuando las puertas se cierran, se cierran, no hay vuelta que darle. Me gustaría pensar que el sendero de nuestra vida esta marcado por una infinidad de monoblocks que nos ofrecen pispear que tipo de vida queremos usufructuar.
Sin embargo tengo una enfermedad crónica, no sé cerrar ciclos, ni puertas, y tampoco sé cerrar la boca cuando es necesario. Soy un libro abierto, siempre lo fui. Creo que nunca podré curarme del dolor.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Hernan no duerme
Una vez más te encontras entre la dualidad de ser o no ser. O mejor dicho dicho “ser lo que queres” o “no ser lo que soñas”, porque para ser lo que uno desea debe tirar por la borda muchas cosas, es un salto al vacío, el impulso y la misma gravedad darán por finiquitado aquel acto ciego ante el deseo; sin embargo no ser lo que soñamos puede ser un poco menos violento, ¿cuánta gente es lo que no es no es?, luego de convivir con la frustración resulta una compañía cálida:
- Siempre quise ser jugador de futbol, viste. En el barrio los pibes me habían apodado el Maradona de outlet. Sé que suena burlón… y compararme con ese chabón es pretencioso, pero realmente era un pibito con todas para ganar.
- ¿Y qué pasó?
- Tal vez lo que les pasa a todos. Las vicisitudes de la vida, el tener que sobrevivir, trabajar de cosas que no te gustan para pagar un alquiler, la comida o tus propios placeres.
- ¿Y no crees que estas a tiempo?
- No querido, a mí el tiempo se me fue hace años.
Hernán trabaja de repositor en una Supermercado Chino. Vive a dos cuadras del obelisco, pero se va en bici al laburo. Tiene 26 años, un perro que se llama “Chico” y una novia que vive en Belgrano. Los jueves se junta con Alfonso, un conocido de la facultad que se convirtió en su mejor amigo. Para él, tomar una birra y charlar de lo miserables que podemos llegar a ser, le resulta terapéutico.
Hace unos días fue a la casa de sus padres. Luego del asado y el helado, comenzó a revolver sus antiguas pertenencias en el cuarto empolvado de su adolescencia. Encontró una caja llena de recuerdos, medallas de su club, fotos con amigos en cumpleaños, un osito que le había regalado Jimena (su novia a los quince años), y así, millones de disparadores que lograron corromper por completo su estabilidad. Hernán hace años que no sueña con nada, eso lo hizo sentirse un poco abatido, un simple obrero de una gran cadena capitalista.
Después de verse a sí mismo en la adolescencia, y comparándose con su “Hernán del futuro”, pudo dilucidar el trayecto apático que recorrió para llegar a su actual empleo. En realidad había dejado de estudiar diseño gráfico, porque no se sentía lo suficientemente creativo, y tenía la visión de recorrer Europa, ahorrando con un mal empleo. Las cosas nunca salen como Hernán las desea, y poco a poco sus ganas de viajar se fueron transparentando con el cansancio de la monotonía, hasta convertirse en una delgada proyección de sí mismo.
Una vez más son las cinco de la mañana y el insomnio se convierte en el tercero en discordia:
- Hernán, ¿podes dormir o aunque sea bajarle el volumen a la televisión?
- Ninguna de las dos.
- ¿Qué te pasa?
- Creo que hace años vivo por inercia.
- ¿Y eso no te deja dormir?
- No, mejor dicho no me deja soñar.
Como ser moza y perder el cerebro en unos simples dialogos
- Una panera para cuatro y dos aguas con gas.
- Sí.
- Te molesto, dos Coca, una Sprite y una panera para cuatro.
- Ahí va.
(Aparece una compañera con un cajón lleno de copas limpias)
- Necesito un tenedor y dos cuchillos fajinados. ¿Podes marcar la mesa cuatro y atender a los de la barra?
- Sí.
sábado, 17 de diciembre de 2016
Todos los días yo no soy yo
Por alguna razón debemos mutar. La piel se tensa, expande y rompe por completo, en reiteradas ocasiones. Mutamos y somos camaleones, pero si no fuera por esa mera catarsis física y necesaria, no seriamos todos los días versiones nuevas. Descubrirse enteramente y volver a reconectarte con tu esencia lleva una cantidad infinita de metamorfosis. Hay gente que tiene suerte, se encuentra a sí mismo instantáneamente, de manera natural y liviana, sin tanto dolor, sin tanto pánico e incertidumbre. Otros simplemente sufrimos el desamor, la decepción, el odio y la soledad. Nos sentimos miserables, egoístas y vacíos. Encontrarse conlleva búsqueda, y para buscar hay que escarbar las heridas, sanarlas y volver a confiar, lo que sucede es que una vez que se quebranto un vinculo, las cosas nunca vuelven a sentirse de la misma forma. Se ama y se llora una vez, las demás siempre van a ser distintas a la emoción prima.
jueves, 8 de diciembre de 2016
4000 millones de metros
Hay una zona en el océano donde es imposible realizar la fotosíntesis, y solo un 1% de la luz accede. La misma se llama zona afótica, y en paralelo la zona que genera la perpetuidad de los ecosistemas se llama zona fótica, tan básico como cuando nos enseñan en la primaria que algunas palabras con la letra "a" al principio, quieren decir "sin". ¿Y a donde quiero llegar con toda esta explicación? tal vez a ningún lado, pero haciendo una introspección pude dilucidar que me encuentro en la primer zona. Y hace frío, mucho frío.
La presión abomba mis sentidos, es como ser una hormiga y sentir la suela a centímetros de tu cabeza. No hay escapatoria, pero lo viste venir. Sin embargo, a pesar del poco oxigeno, la oscuridad y el gran vacío que puede llegar a provocar estar y vivir en la zona afótica, existen los pies, los brazos y la fuerza para nadar. Es difícil, sucede que luego de acostumbrarse a la tenue y lúgubre podredumbre, es casi como un hogar. La miseria se convierte en tu amiga, te cae bien y hasta llegas a tenerle simpatía.
¿Cómo se sale de ese lugar? Juraría que lo hice muchas veces, pero el proceso siempre es diferente y fluctúa entre quien sos en ese determinado instante. El orden de los factores no altera el resultado, diría un viejo amigo. No pertenezco aquí, ni a la zona, ni a la negrura que obnubila mis pupilas. No pertenezco y tampoco soy oriunda de él, pero me vi sumergida sin notarlo, sin querer. No vendrá ningún marinero a rescatarme con su submarino, y tampoco una sirena. En esta zona somos muchos pero no nos conocemos. Estamos tan cansados.
Quisiera terminar el texto con algún mensaje positivo, pero nunca me salió tan bien hablar de la tristeza, o de que tan repugnante se siente la invisibilidad. Pero te invito a acompañarme, como dije, somos muchos y no nos conocemos; tal vez el momento sea este. O tal vez no y siga por siempre en esta dualidad. Todos vivimos debajo del agua, algunos ya estan muertos pero saben flotar. Otras personas simplemente desarrollaron branquias para nunca más salir de la zona (a)fótica.
martes, 29 de noviembre de 2016
Buenos Aires
Son exactamente las 4:18 am , escucho Regalos del Sosiego y pienso en Buenos Aires. Prácticamente esto es una bitácora, sin embargo no puedo evitar maquinar sobre la ciudad. Sueño con el piso doce, mi número favorito, mi cumpleaños, las calles que trazan un sendero por el corazón de la capital, como las venas que bombean sangre y alimentan ese ser enorme, lleno de vida. El atardecer baña con su luz de oro las cúpulas de los edificios. Las nubes tiñen las veredas de rosa y el sol dibuja halos naranjas. Nunca para. Los micros siguen, la gente camina, hay bicicletas, autos, motos, muchos vuelan, otros planean. Estoy viva, y observo todo desde el balcón, ese que siempre quise, ese que siempre soñé y me permití imaginar.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Love will tear us apart... again.
El problema no es sacarme la camisa, ni los pantalones, tampoco las medias o la ropa interior, en realidad el verdadero problema es no poder desnudarme de alma, tan simple como suena. Y te miro, mientras suena The Smiths, porque los dos sabemos que estos son momentos esporádicos y efímeros, tal vez por esa misma razón queremos dejarlos grabados en la memoria, de la mejor manera, con las mejores canciones. Todo es perfecto, desde la manera en la que me miras cuando haces un café hasta cuando te sacas los lentes para limpiarlos y observarme mejor.
Me besas después de que discutimos si Fellini es mejor que Godard, y ambos sabemos que es una discusión que no tiene sentido, pero nos gusta, llegar a ese punto donde la discusión es tan excitante como estar en una cama, sin decirnos nada, y reirnos porque no dejas de hacer chistes en toda la noche, y a mi me parece divertido y magnifico tu sentido del humor, y tu gusto en la literatura. Desempolvas un libro, y lees un poema, me decis que es tu favorito y yo te respondo que es hermoso, al igual que todo lo nuestro, al igual que toda esa magia que hace que nunca pueda desnudarme con vos, porque desnudarse implica entregarse, y yo no quiero ser tuya, quiero ser mía.
lunes, 7 de noviembre de 2016
Ese pibe que siempre me encuentro cuando hay música
Estaba en un concierto, mi amiga desapareció entre la multitud y se fue con su novio. Me quede sola, no me molestó, estaba acostumbrada a estar conmigo misma. Sonaba "Descanso sobre ruinas" de Mi Amigo Invencible, era la primera vez que los veía en vivo; tenía los ojos como platos, los oídos endulzados, el corazón alegre, el cuerpo flotando, todo se encontraba en armonía. Por un momento cerré los ojos, suspiré, oí, que es diferente a escuchar. La música se compenetro por completo con mi ser. Bailé al compás de lo que se podía bailar, en ese entonces no existían pasos adecuados para expresar esa implosión emocional.
Por un segundo mire a la derecha,te sentí, te vi, me estabas observando con tus ojos enormes color miel, adornados por tus cejas gruesas y tupidas. Nuestras pupilas se encontraron en una fracción de segundo, pero baje la mirada, me dio vergüenza, como siempre. Estabas con una chica. No te volví a ver pero te recuerdo bien. Ahora mi memoria viaja a otro toque, otra banda, una locación diferente, pero el público nunca cambia. Ahora habían muy pocas personas, yo estaba adelante bailando. Mire por mirar y te encontré de nuevo en la multitud, sentado como un indio, mirando tu estúpido celular. ¡Mirame! pensé. Nada sucedió ese día, los otros tampoco.
Muchas semanas después, la misma escena se reitera. Vos, yo, música, bandas en vivo, te miro, me miras, nos miramos de manera fugaz. Tal vez no te gusto, pero vos a mí sí. O si te gusto pero tenes novia. O te gusto y no te animas a hablarme... pero no, pareces de esos tipos que van de frente y te invitan una cerveza, de esos que te dicen que tienen el departamento cerca, o directamente te invitan a su casa sin prejuicios, dejando en claro todo lo que quieren. Sí, vos sos de esos, se te nota.
No sé cómo, ni cuando, pero terminamos hablando, con la misma escena cliché de siempre que ya no voy a describir . Te prendiste un Parliament. "Son mis preferidos" te confesé apenas me ofreciste uno, vos solo sonreíste. "¿Y si tomamos algo?" tu boca susurro esa oferta en mi oído. Claramente eras un seductor nato, conocías todas las tácticas, aún así yo no me quedaba atrás, te seguía la corriente. Ya estábamos jugando con fuego, de nada importaba quemarse, estuve esperando muchos conciertos para que llegara ese momento.
domingo, 6 de noviembre de 2016
Tengo
Tengo muchos libros que deje por la mitad
Tengo muchas películas que solo vi media hora
Tengo mucha ropa desordenada en mi pieza
Tengo muchas responsabilidades y pocas ganas de hacerlas
Tengo poco tiempo
Tengo ganas de escribir algo pero no sale nada
Tengo palabras atoradas en mi garganta
Tengo sueños en pausa
Tengo un vacío enorme en mi corazón
Tengo que encontrarme soluciones
Tengo que volver a ser yo
Un poco mejor
Un poco más fuerte
Un poco más fresca
Un poco menos sensible
Un poco más segura
Un poco más sabia
Un poco menos temerosa
Tengo
Tengo vicios y virtudes
Tengo
Siempre tengo y aún así me falta
Tengo un vacío enorme en mi corazón
Tengo que encontrarme soluciones
Tengo que volver a ser yo
Un poco mejor
Un poco más fuerte
Un poco más fresca
Un poco menos sensible
Un poco más segura
Un poco más sabia
Un poco menos temerosa
Tengo
Tengo vicios y virtudes
Tengo
Siempre tengo y aún así me falta
domingo, 30 de octubre de 2016
viernes, 21 de octubre de 2016
El remisero
Decidí verte, luego de dos años sin tener noticias sobre tu existencia, te escribí. Siempre tengo malas ideas, y vos siempre fuiste una. Entonces te dije que nos viéramos, hablamos como siempre, me baje en la plaza España y me escribiste un inocente "¿qué haces?":
- Tomemos unas birras - te respondo, porque siempre fui muy directa y bruta para encarar todo.
- Te paso a buscar en tres minutos.
De repente estabas ahí, manejando un auto negro que poco distingo si era un gol o un corsa. Sacaste el torso por la ventana y sonreíste. Me subí, te miré, estabas cambiado pero parecías ser la misma persona. Aún así yo no te conocía, en lo absoluto, solo sabía que como siempre tenías novia, pero me mentí y dije "voy a ser su amiga", puedo ser su amiga, mentalicé:
- No nos vamos a bajar del auto. Me encanta manejar. Ahí vamos a comprar una birra.
- Comprame puchos, un Marlboro 10 - te entregue el dinero y desapareciste.
Volviste, me entregaste el atado y prendí un pucho. Lo hice instintivamente, tenía miedo de que hubieran baches incomodos y silenciosos; para los fumadores siempre es una buena excusa si la conversación no va encaminada. Pusiste disclosure, abriste la cerveza con el encendedor, y hablamos de nuestras vidas. Ahora estudias psicologia, y estas de novio, pero me decis que no la queres, como siempre me dijiste con todas tus novias. Me comentas que la miras y no te gusta, y que a veces te parece irritante su risa constante.
Costeamos el parque San Martín, nos adentramos a las profundidades de los bosques artificiales de la ciudad, y salimos por quien sabe qué calle. Me contaste que trabajabas de remisero, y me reí, debes ser el remisero más hermoso del mundo. Te pregunte si tenías alguna anécdota graciosa sobre tus trabajos, y me mencionaste una vez que un gordo quiso que lo llevaras a un prostíbulo y te termino pagando en dolares:
- ¿Vamos al casino?
- Vamos - nunca pude decirte que no.
Entonces era viernes por la noche, o miércoles, o tal vez no fue ningún día de esos y te soñé, pero aparecimos en un casino, y antes nos fumamos un porro, el primer porro luego de cinco años de conocerte. Estaban sonando los Arctic, bajé la ventanilla, suspiré, me prendí otro cigarrillo, te reíste y dijiste:
- Fumas como una enferma.
- ¿Qué?
- Mira como estas, con los dedos en la ventanilla, escuchando una canción que te gusta, fumando un Marlboro. Te encanta, fumas como una desquiciada y me gusta.
No pude responderte nada.
Entramos al Casino, apostamos a la ruleta, ganamos una vez y perdimos la otra. Me contaste que tus amigos iban siempre y se gastaban alrededor de tres mil pesos. Las personas dentro del lugar me daban lástima, muchos viejos, mucho olor a tristeza y demasiadas luces obnubilantes. Salimos de allí, tal vez estuvimos una hora. Volvimos a recorrer la ciudad. Nos paramos en una estación de servicio.
- Voy a mear - me dijiste.
Seguimos el transcurso y terminamos en una calle paralela de mi casa. Te hablé de cine, te dije que me encantaba mucho Xavier Dolán, te mostré mi escena favorita, con el sonido al máximo. Me dijiste que era lo mejor que veías en mucho tiempo. Sonreí. Me dejaste en casa, ahora yo vivo donde antes vivías vos.
Te vas a cambiar a una casa, con la novia de tu papá. Siempre fuiste un chico de pavimento y me comentas que te da miedo, te sentis desprotegido y desconcertado. Tenes 20 años, o un poco más, ya no sé cuantos años tenes Nico.
Luego de todas las secuencias que parecen no tener sentido, pero estuvieron englosadas en una misma noche, me bloqueas y nunca más volvemos a hablar. Volvió a pasar lo de siempre. Te extraño, pero nunca vamos a poder ser.
miércoles, 19 de octubre de 2016
Epistolar
Mariano está de novio con Jazmín, quién actualmente se fue a vivir a Buenos Aires. Él, amante de Tierra del Fuego, decide quedarse en la ciudad, aún así deciden mantener una relación a distancia. Lo singular y extraño de todo esto, es que pactaron únicamente comunicarse por cartas, para así mantener el romanticismo y toda la mítica que conlleva esperar en el correo. Es así, como llega la primera carta.
5 de Septiembre, 2005
Mariano:
Debe ser una tarea muy ardua el amar constantemente la distancia. No nos conocemos, pero tu carta llego a mi puerta por sorpresa. Al principio me alarme, luego, la leí, no pude evitarlo y te pido disculpas por eso. Voy a tomarme el atrevimiento (ya rompí todas las reglas protocolares posibles) y responderte varias cuestiones que le preguntabas a Jazmín, quién por clara deducción, debe ser tu novia.
Buenos Aires es hermoso, mucho más en otoño. Lo lindo de la ciudad es sentarte en un bar que tenga una ventana que de a la calle, esa es mi parte preferida. Para ello primero hay que abrigarse, en lo posible tener una buena bufanda, y pedir un café doble. Para acompañar toda esa secuencia, lo ideal es tener un buen libro, no mencionaré a Cortázar porque perdería todo el encanto y recaería en lo común, pero si se puede, tal vez algún libro de poesía, de algún autor que no tenga nombre y su tapa sea más fea de lo que crees.
Me olvide de presentarme, me llamo Paulina, soy diseñadora gráfica y tengo treinta años. ¿Cuántos años tenes amigo Mariano?. Lamento nuevamente haber interceptado la carta tan romántica y nostálgica que le enviaste a tu enamorada, pero dadas las circunstancias, esto ya esta escrito, y pronto llegara a tu domicilio.
Le preguntaste a Jazmín si sentía sola por las mañanas. Que tramposo de tu parte, ¡seguro querías hacerla llorar en esas líneas! tal vez esperabas que en los versos próximos de su respuesta, te dijera que te extrañaba tanto que no podía respirar. En lo particular, Mariano, yo sí me siento sola, pero por suerte tengo un gato que se llama Elvis, y le gusta mucho el rock and roll y mirarme desayunar.
¿Vos te sentís solo por las mañanas? o mejor dicho, ¿te sentís solo por las noches?. Mariano, te invito a desayunar a Buenos Aires, si es que decidís mantener una relación epistolar conmigo. Podemos hablar de música, literatura y política, podemos hablar de los misterios del universo y porque siempre la ley de murphy se aplica a todas las aristas de la vida. Mariano, que lindo nombre, te dejo mi dirección y le reenvió la carta a tu novia, viva donde viva.
Tal vez luego de esto me contestes, o tal vez estas palabras queden suspendidas en el vacío. Lo único que me deja tranquila es que me anime a escribirte. Tal vez porque me sentía un poco sola, y esta ciudad a veces te devora por completo y te escupe en pedazos. La urbe es más cruel de lo que parece.
Te invito al cine, a alguna muestra de arte, algún museo que no este de moda, no vayamos a ver a Yoko Ono, mejor vamos a alguna muestra underground que hable de todos los tabúes que nosotros no nos animamos a debatir. Te invito un café en la calle Humberto primo y Perú, exactamente San Telmo. Te invito al mercadito de antigüedades para que podamos jugar como niños. Podemos ir a algún toque y tomar cerveza hasta que nos duela la cabeza.
Mariano, te invito a la ciudad de la furia.
Con cariño, tu amiga epistolar, Paulina.
martes, 18 de octubre de 2016
Gonzalo
Te vi, estabas a kilómetros de distancia tomando una cerveza, nos ignoramos pero no pudimos evitarnos. Pude sentir el aroma de los cigarrillos Phillip que te encanta fumar, y gire sutilmente la mirada, te observe detenidamente, te habías cortado el pelo y llevabas la misma camisa de siempre. No sentí nada. Pense que podía correr a casa y buscar el sweater azul que tengo guardado en el armario, devolvertelo, decirte que nunca me gustó tanto como creía. Mirarte a los ojos, sostener firme tus pupilas y adentrarme nuevamente en el misterio de tu nebulosa mente. Pero no lo hice, todos los planes que formula mi cerebro son basura.
Volví de las tinieblas, y acá estoy.
Acá estoy de nuevo, me animo a escribir, a escribirme, me animo a sentenciarme con mis frías palabras, me animo a decirme todo lo que pienso pero no quiero admitir. Acá estoy, otra vez, desnuda ante las palabras que guardo en mi inconsciente, ese mismo donde puedo acceder cada vez que mis dedos se conectan con mis pensamientos flotantes, vagos y transparentes como un fantasma.
Soy la sucesión de todas las cosas que me pasan, soy la causante, soy el problema y soy la solución. Soy la piel que a veces rechazo y soy la misma que me acuna, y me cuida, de este mundo, de esta vida que duele y sangra. No escribo, cada vez que vengo a este lugar afloran mil sentimientos negros y grises, y tristes, de esos mismos colores que intento anular una y otra vez, pero lo juro, a veces vivo en un día nublado constante. A veces mi visión se obnubila ante las lagrimas que golpean mis parpados, furiosos, como olas en una tormenta, y recuerdo que estoy aquí momentáneamente, es así que me consume una angustia avasalladora, como si me recordara constantemente que estoy aquí para vivir y morir, tan simple como eso. ¿Cuándo desapareceré? ¿cuántas veces morí esta semana?
Acá estoy de nuevo, pensando que me tendré que ir de esta ciudad, de mis calles, de mis amigos, pensando que a veces huyo de todo lo que me hace bien buscando otra cosa, otra explicación. Me pregunto si estoy haciendo lo correcto, y lloro, lloro tanto que los días no alcanzan. Necesito 50 horas en un día para llorar tranquila, y acostarme en la cama, y sentir que el cuerpo pesa tanto como un lingote de oro. Sentirme enferma, decaída, sin ganas de salir de casa o de interactuar, sentir que tengo mil y un responsabilidades y que a pesar de ello, no soy responsable de mi misma, de mis acciones, de mis sentimientos. Acá estoy, escupiendo versos, letras, veneno mental. Si me lees, hacelo con cuidado, a veces las almas más torturadas son las mas encantadoras. Acá estoy, escapando de cualquier indicio de amor en el exterior. Acá estoy, esa es la única afirmación. Acá estoy. Viva. Yendo a la facultad en micro, mirando la ventana sucia y llena de gotas, esas mismas que se forman cuando me siento desdichada y vacía. Acá estoy, abrazame.
jueves, 2 de junio de 2016
¿De dónde sacamos las fuerzas?. Hace días que estamos varados ante la intemperie, tenemos frío, hambre y sueño, también nos falta afecto, pero afecto selectivo, esa persona, ese lugar, esa cama. Comer, fumar y tomar, algo que nos atraviese el cuerpo, sentir que algo calienta ese vacío glacial que te deja la lucha.
Despertarse y sentirse abatido.
martes, 24 de mayo de 2016
El infierno
A los ocho años, en catequesis, me hicieron dibujar el concepto que tenía de infierno y cielo. Influenciada por el Catolicismo, y en mi profundo desconocimiento crítico de las cosas, diseñe al infierno como un lugar caliente, lleno de fuego y con una persona roja, malvada y con una cola, un humano rata. El cielo para mí eran nubes, algo tranquilo, lleno de colores pasteles y un señor barbudo en bata. La nota de ese trabajo fue un diez. Los paradigmas que la propia religión me estaba imponiendo, hacía que ellas pudieran (monjas) corregirme subjetivamente lo que era el bien y el mal.
Hoy, diez años después, me vuelvo a preguntar ¿Qué es el cielo y el infierno?. El infierno es aquel lugar al que vas por realizar los pecados capitales o no cumplir los 10 mandamientos, sin embargo, ningún ser humano pensante ha podido cumplir a la perfección la Biblia y su santa palabra arcaica, retrograda y machista. Si tengo relaciones sexuales antes del matrimonio iré al infierno, ¿pero que cosa más hermosa no?, cuanto placer y lujuria en una misma acción. Al igual que la gula, y esa mala costumbre de seguir comiendo solo por querer disfrutar una vez más de aquella comida que te pareció tan exquisita.
Si robo voy al infierno, si soy avarienta también, pero ¿es que acaso todos y todas somos lo suficientemente poco materialistas, como para sentirnos excentos?. Codiciar bienes ajenos, mirar "a la mujer del otro" (también aplicado en la actualidad en mirar al hombre de otra). Hablar mal de alguien, quejarse, no saber como encarar la situación de no poder bancartelo, y fingir, actuar, sonreír, ser falsa/o. ¿Todas esas cualidades no nos llevan al infierno? La propia naturaleza humana nos hace ser egoistas y envidiosos.
Entonces Dios ¿El infierno es realmente la tierra misma?¿los placeres?. En el cielo no cabemos, somos lo suficientemente pecadores como para poder alcanzar tus estandartes de virginidad, bondad y humildad. Nadie se merece una casa en el cielo, ni por más buena persona que hara intentado ser, no hay manera de acceder a lo inalcanzable, a algo que atenta a la propia esencia de lo que somos y de lo que seremos.
Gente mala.
domingo, 1 de mayo de 2016
nublado
- ¿Desde cuándo se rompió la cafetera?
- Siempre estuvo rota
- Antes no estaba así
La verdad es que la cafetera está menos rota que mi corazón, o mis esperanzas, o siquiera las fuerzas que tengo dentro. Mentí con que eras un sol, volví a recordar toda tu violencia, tus gritos, el seseo constante cuando decís algo muy hiriente en voz baja, como una víbora, llena de veneno y odio. Enmascaras ante todos una faceta luminosa, pero aquí, ante los ojos del universo, no haces más que romper cosas.
¿Se puede amar y odiar a un padre? Sí. Se puede tener un nudo en la garganta por todo el dolor que te provoca, y sin embargo morir de ganas de abrazarlo todo un día. Sin embargo el dolor no cesa, el nudo en la garganta no se va y el perdón no se deslizará de mi lengua. No lo puedo perdonar. No puedo perdonar su infidelidad hacía mi madre, porque a pesar de ser problemas de pareja, yo crecí con una mentira. Crecí con una casa, con viajes y bienes materiales, pero crecí cegada.
A veces lloro porque ruego que mi hombre no se parezca jamas a mi padre. Dicen que tu marido es como tu papá, y eso es lo que más miedo me da. Tal vez no me case nunca, tal vez conviva, y pueda sostenerme por mi misma y aportar de igual manera en la casa, pero creo que no quiero firmar un papel que avale ante el estado, cosas que el corazón pregona.
Mirar a los ojos al enemigo, y amarlo, eso es una ambivalencia.
sol
La casa parece de nuevo estar completa. Mi padre duerme y por un momento me acuerdo a esa sensación de hogar, la cual hacía mucho que no experimentaba. Es como si un atardecer enorme hubiese iluminado la casa. Necesitábamos de ese sol y el calor que emana en los recovecos helados del departamento, sin embargo sé que se irá, y se llevará consigo todos los rayos luminosos que en este momento alumbran el living.
domingo, 24 de abril de 2016
Golondrinas
Tengo que escribir de vos:
El miedo a inmortalizarte en mis escritos es real, pero sucede que siempre escribí de utopías y desamores pero nunca escribí de alguien como vos. Es más complicado de lo que pensaba, tengo tan presente que te amo que no puedo significarlo con palabras, simplemente lo siento; cuando te abrazo, cuando te beso, cuando estamos conectados haciendo el amor. Como la primera vez que estuvimos juntos, donde tu camisa se convirtió en mi camisón, negra con un par de copitas con tragos exóticos, bien indie, como vos y tu banda, y las canciones que escuchamos cuando llego a tu casa y prendes tu computadora blanca, que en cualquier momento se va a romper.
El marcador sigue titilando porque aún pienso en una frase para rellenar este párrafo, estoy haciendo una introspección, recordando cada detalle desde la primera vez que te ví, desde tu camisa playera, tu jean roto, tus vans y el sol que te alumbraba en el balcón del estudio, mientras te fumabas un pucho y no hablabamos mucho por verguenza, hasta la sala acustizada y vos tocando el bajo sin mirarme (o tal vez haciendolo de reojo, al igual que yo). Te soñé muchas veces, y me subestime otras pensando que una persona como vos, nunca estaría conmigo. Siempre me maté, nunca fui justa con mi persona. Hay algunas cosas que es probable que no las entiendas, y para eso vas a tener que ponerte en mi piel, es la única manera cuerda de leerme.
Nunca amé bien a nadie, siempre delimite barreras en las relaciones, en el tiempo, en los sentimientos, algún que otro problema encontraba y eso bastaba para finiquitar las cosas, para escapar de ser amada. La soledad siempre me gustó mucho, y afecta también a que me creo independiente y auto suficiente, pero no podía asimilar que esos adjetivos estuvieran de la mano con encontrarme en una relación con alguien. No quería volverme dependiente, tampoco quería que la felicidad me la diera solo una persona. Para aprender todas estas cosas que te comento, tuve que equivocarme, así conocí a ese hombre que no debo nombrar, y así terminaron las cosas. Me encontré frente a mi misma pensando en que había hecho, por qué había estado tanto tiempo con una persona con la cual no compartiamos cosas en común y nos peleabamos la mayoría del tiempo.
Dije: "Voy a tomarme un tiempo, no quiero estar con nadie y es hora de conocerme a mi misma", pero resulta que termine conociendo a profundidad mi personalidad, con vos. Me diste todo lo que siempre idee de alguien, y que conste que esta mal idealizar, pero mi vida torna en una constante idealización de todo, de mi carrera, del trayecto que curso, absolutamente todo lo ideo, y así creo que te atraje a mi vida, y así también una persona como vos llegó y la pude/puedo merecer. Tengo presente absolutamente cada momento, como si supiera que a tu lado iban a ocurrir cosas hermosas, hay una frase que dice " La primera vez que te vi, supe que me metería en algo extraordinario" de Laurence Anyways (Xavier Dolan - mi director preferido), todo eso engloba lo que hoy siento, y hay más, pero te cansarías de leerme. Y en parte tampoco quiero ser de esas novias cursis que escriben y escriben hojas de amor. Ya casi termino, lo prometo.
Voy a saltearme toda la parte en donde tenías una novia que no amabas, y yo salía con una persona que no quería, para terminar en nosotros, y en como no pude despegarme de vos desde la primera vez que nos dimos un beso. Todo esto lo sabes, sabes que tenía un mal concepto de vos, y en parte pensaba que solo me querías para coger y listo, no te conocía y tampoco en el tiempo que hablábamos te deje hacerte conocer, en parte siempre te evité porque sabía que eras la persona de la cual me enamoraría, y de esas cosas no hay vuelta atrás, y por esa misma razón también está el hecho de que no era nuestro momento, y por algo todo sucede.
Escribo porque es lo único que sé hacer para demostrar mis sentimientos. Escribo desde los ocho años, donde le mostraba cosas a mi mamá para que me corrigiera errores de ortografía. Si mi carta tiene errores de redacción, espero que entiendas, los dedos escriben más rápido que el cerebro y el corazón siente primero. Sé que escribiéndote te perpetuo en mi memoria, en el espacio, ahora mismo me siento así, estoy enamorada de vos y no de la idea de lo que podrías llegar a ser. Estoy enamorada de tus bigotes que a veces me pinchan, y de como te ves por las mañanas antes de despertarte por completo.
Estoy enamorada de tus abrazos, tus besos y quedarme hasta las tres de la mañana por no poder dejar de hablar con vos. Estoy enamorada de tu sensibilidad y comprensión para asuntos que nunca hubiese compartido con nadie. Estoy enamorada de tus anécdotas de niño, de que sueñes y no te dejes vencer por la monotonía, de tu tranquilidad y la paz interior que proyectas. Estoy enamorada de tus actos de amor para conmigo. Estoy enamorada de un sinfín de cosas admirables tuyas, que un poquito me las guardo para mí, así no sabes todo. Pero por último, y no menos importante, estoy enamorada de vos porque a tu lado puedo ser libre, y al mismo tiempo podemos ser dos.
Carta abierta a la nostalgia:
A QUIEN CORRESPONDA:
Hubo una época en la cual tenia una responsabilidad nula, de asuntos por los cuales velar en mi vida. En ese mismo contexto tenía un grupo de amigas inseparables a mí lado. Atravesamos una metamorfosis de tres años, hasta que el tiempo nos separo por completo y los caminos se bifurcaron. Ahora entiendo todo, entiendo cuando dicen que la gente después de la secundaria mucho ya no se ve, y que existe esa famosa reunión luego de muchos años, para en realidad chusmear quien esta mejor de todos, quien engordo menos y quien se casó y tuvo hijos.
Ahora nos sentamos a tomar un café pero en tus ojos no están reflejados nuestros años de gloria. Y será estúpido, pero ayer mismo deseaba que un grupo que cantaba a los gritos, eufóricos de alcohol y drogas, en realidad fuéramos nosotras. Como lo eramos, precoces, roñosas, desalineadas, poco femeninas y libres. El día siempre era ideal para una cerveza, unos manís y un rato juntas. Ahora ya no toman cerveza ni fuman marihuana. Ahora tampoco ni los vicios mundanos podemos compartir. Si nos juntamos que sea a tomar un vino, y pagar una cena cara, ¡dale, juguemos a ser adultas!, si a fin de cuenta ¿quién se hubiese querido quedar en el eterno placer de no tener problemas?.
Creo que mi padre me advirtió toda la vida que había "amigos del momento", que tétrico y realista. ¿A quienes llevo marcadas en mi piel? ¿a mis amigas de ese momento o a las personas que considere que iban a estar conmigo para toda la vida?. Todavía sigo preguntándome quién nos robo el tiempo, la juventud y el entusiasmo. Salir con veinte pesos y volver en colectivo, borrachas y cansadas, a veces era tedioso, pero ¡cuánto extraño esa espontaneidad!. Y mirarme al espejo y no reconocerme. Cuanto extraño sentirme perdida y que mi único cable a tierra fueran esos tres seres de luz, que iluminaron mi vida en ese momento. Ahora estoy sola.
Mi vida es lo que los adultos dijeron que sería. Preocupaciones. Estudio. "Deberías empezar a mantenerte por vos misma", y un sinfín de frases que de tanto escucharlas, podría recitarlas al revés, letra por letra "amsim sov rop etrenetnam a razepem saírebed". Las extraño y mucho, no tengo más fuerzas para escribir, recordar y sentir. Esos años se esfumaron, pero los atesoro guardados en un sector privilegiado de la nostalgia, aquel que se abre sin querer en días grises y fríos, en busca de calor. No los voy a dejar morir, pero ellos mismos piden la eutanasia.
Victoria de las Rosas Escarlatas
domingo, 10 de abril de 2016
Arte
Bukowski dice que si no te nace escribir, que no lo hagas, que si no sentis un fuego interno, que no te atrevas a ser un escritor mediocre. Charles me dijo que no sea una escritora de esas donde guardan sus libros en la biblioteca y se quedan en el silencio, en el olvido. "Si no te nace, no lo hagas" es una buena frase, se podría decir que rige la mitad de mi vida, y la otra misma va por inercia, movida por la rutina, por los años, por los días y las circunstancias que trazan lentamente el camino que debo seguir.
¿Cual es mi camino? ¿A donde me llevan las vicisitudes de la vida?. Hoy es un día que amerita soñar y dormir, el día esta gris y el frío glacial abraza por completo la habitación. Pienso mucho en quien quiero ser, y pienso también en quien soy en este momento. La verdad es que todos los días me despierto diferente, y todas las noches me acuesto siendo un poco menos de lo que era ayer, y un poco más de lo que quiero ser. La verdad es que para amarme habría que comprender el cambio simbolico que atravieso las 24 hs. A veces me siento más adolescente que nunca, perdida, muy perdida. No tengo norte. Me gusta soñar mucho. Me gusta dormir y despertarme después de haber vivido una aventura.
Quiero ser alguien que cambie la historia, de alguna manera, ¿pero quién ire a ser si mi blog es desconocido por la mitad de la faz de la tierra? ¿realmente iré a cambiar la vida de alguien con un escrito de cuarta? ¿realmente nací para hacer arte, o lo hago por qué es lo único que me ayuda a seguir un poco más viva, y menos muerta?. Quiero ser cineasta. Luego de mucho tiempo comprendi hacía donde se encuentra mi horizonte. Quiero contar historias, ya las palabras no me sirven, necesito imagenes, necesito hacer llorar a las personas que vean mis peliculas, hacerlas reir, emocionarse, pensar. Quiero hacer cine de culto.
Me paso todos los días de mi vida observando peliculas. Debería estar leyendo algo de la facultad, estudiando una materia, haciendo algo productivo. Sin embargo lo único que hago es ponerme los lentes y sentir como mi pecho se maravilla ante algo más grande que yo, más grande que todos y todas, tan enorme y preciado, como el hecho de poder conmover con imagenes. Con historias. Significar la vida de alguien solo porque dentro tuyo lo soñaste.
Quiero dedicarme al arte, y que el arte se dedique a mí.
domingo, 3 de abril de 2016
nublada
A veces soy muy triste, como esas películas que te dejan un nudo en la garganta y el estomago retorcido. Soy tan triste como esos días de sol donde nadie quiere acompañarte a tomar unos mates al parque. Soy triste cuando estoy sola y tengo tiempo de pensar en mis miserias. Soy tristeza. Tristeza infinita, oscura y circular, un ciclo que no se acaba y gira en espiral. El tema es que no sé porque estoy tan triste, o en verdad sí, pero no me doy el lujo a estar llorando, tirada en la cama sin ganas de soñar.
Insana
De desayuno café negro. Ya no fumo cigarrillos a la hora de acompañar uno, pero por lo menos me acompaña él. Se apoya en el marco de la ventana y el cielo grisáceo dibuja su silueta, en contraste con el espectacular domingo gris que nos regaló la vida. Ya no estoy segura si el amor es necesario, o el propio amor nos necesita a nosotros. En realidad creo que no estoy segura ni de la propia piel en la que habito.
No tengo certeza de nada y al mismo tiempo lo único que me esclarece las dudas, es saber que algún día voy a morir. Me alegra tener por lo menos ese gran momento existencial confirmado. De lo demás, no sé nada. No sé qué rumbo está tomando mi vida, y tampoco sé si en realidad estoy siendo pilota de él. Tampoco sé porque me senté frente a la computadora y decidí escribir; en parte lo necesitaba, ese ritual de plasmar palabras en una superficie blanca e infinita, ordenar las silabas de mi cabeza, pactar un principio y un final... tengo que confesar que suele ser bastante terapéutico (tal vez por eso nací escribiendo).
Muchas veces mis amigos me recriminaron que era una persona muy enamoradiza, y sí, lo soy. Nací del amor, crecí con ese concepto, y en parte viví la ruptura de él. Transite la separación de los dos amores de mi vida, y tal vez eso fue lo que me dio las fuerzas para no renunciar a eso que una vez sentí, esa magia de creer que en realidad dos personas si están hechas a medida, y se vienen buscando por todo el universo sideral.
- ¿Qué te pasa? Tenes cara de pensativa ¿te preocupa algo? - Interrumpe el fino hilo que conecta mis emociones y la sinapsis de mis neuronas.
En realidad sí, de todo me pasa. Ocurre que tanto amor del bueno a mí me pone mal, como si en realidad hubiese estado enferma toda mi vida y ahora este siendo medicada, mi cuerpo no está apto para la cantidad de endorfinas que estoy liberando.
Tuve
una pesadilla, pero me levante y él dormía a mi lado, lo abrace y volví a
conciliar el sueño rápidamente, como si la propia cura a mi enfermedad fuese su
persona. Me declaro insana.
domingo, 6 de marzo de 2016
La urbe y sus placeres
Camila camina a las diez de la noche por la Avenida San Martín, es un típico día de invierno, como de costumbre, alrededor de las ocho la tarde cede y se convierte en un velo azul marino que recubre la ciudad y sus placeres. Prende un cigarrillo y observa a una multitud sin rostro pasar a su lado, todos están excesivamente abrigados, es verdad, a estas alturas nadie puede soportar el frío nocturno y glacial, aún así solo lleva puesta su campera de cuero negra, y un pequeño pañuelo que abraza su pálido y venoso cuello, cubierto por una constelación de lunares que se dispersan por todo su cuerpo.
El silencio de la urbe le reconforta, está escuchando una sonata de Beethoven, triste y melancólica. La luna baña las calles de asfalto, olvidadas y poco circuladas los días lunes. Nadie en la ciudad quiere a los lunes, excepto ella, quién observa tranquilamente el pasar de los autos mientras espera el micro. No hay remedio, las almas solitarias repudian todo encierro, y se refugian ante la belleza de una ciudad que parece morir paulatinamente en cada anochecer. Su gente, los vehículos, las diferentes estaciones, el olor a esmog, la contaminación lumínica y cada partícula que conforma un hogar de transeúntes, se vuelve más hermosa a medida de que sus habitantes se esconden en el confort de sus casas con calefacción.
Una luz verde se asoma en cámara lenta, ahí viene el trole. Extiende la mano, busca el abono en su cartera llena de cosas inservibles y lo encuentra, se sube, saluda (porque odia que la gente no salude a los chóferes) y se sienta en esos monstruosos devora humanos color escarlata. Parece que la propia rutina comiera vivo al espíritu, las caras de los pasajeros están acompañadas de ojeras, bolsas y muecas serias. Nadie sonríe, nadie se ríe solo, están todos totalmente cuerdos y avejentados. La metrópolis les pasó por encima, ha consumido cada sueño y esperanza del ciudadano tipo. Y ahí esta Camila, luchando contra el pasar de los minutos y su estado anímico que fluctúa ante la noción de que algún día la rutina se comerá viva su juventud.
martes, 1 de marzo de 2016
Feminista
Los primeros recuerdos de mi infancia se remontan al jardín colores. Recuerdo que me gustaba un compañerito que se llamaba Ramiro, en realidad me gustaban dos, y ambos se llamaban Ramiro, la única diferencia era que uno era rubio y el otro morocho. Jugaba a hacer tortas de barro y comer árboles de las hojas. Me gustaba imaginarme que era un Power Ranger, la rosa obviamente, pero una en fin, una luchadora, una heroína defensora del mal. Mi infancia fue hermosa, la recuerdo a veces con nostalgia... que rápido crecemos.
A los ocho me gustaba jugar al fútbol, me sentía parte de un equipo y eso era divertido. Me gustaba correr detrás de la pelota aunque nunca me la pasaran "por ser nena", porque las nenas jugamos mal. Eso dicen, o eso les enseñan a los pequeños. Un día llegue a casa entusiasmada y le conté a mi madre que jugaba con mis compañeros en el recreo, a lo que me respondió: "No me gusta que juegues al fútbol, eso es de hombres", y así, comencé a sentirme incomoda por ser "machona", eso era, una machito, una nena que le gustaba estar con los varones y reírse cuando se sacaban un moco.
Un tiempo después, exactamente 2007, Cristina Fernandez de Kirchner se postulaba a las elecciones presidenciales y legislativas. "Tenemos una presidente mujer" le comente a mi mejor amiga Marianela, sin comprender la magnitud de los hechos. Aquella noticia me alegraba, aunque no tenia conciencia política del momento; solo sabía que era un hecho importante, y me sentía parte de ello. Me sentía representada por una mujer, y me emocionaba hasta los huesos.
En las vacaciones de verano mi abuela cocinaba para su esposo. Me molestaba el hecho de ir y que a mi hermano lo hicieran sentarse, mientras yo ponía la mesa. Era mi deber, porque había nacido con ovarios, y los ovarios son para servirle al sexo masculino (o eso piensa mi abuelo). No culpo que ambos respeten el patrón patriarcal, más bien lo mamaron desde los primeros años de vida, y en estas instancias sería muy difícil cambiar toda una vida de conceptos.
Una vez caminaba con mi mamá por la calle y le gritaron algo, ella no dijo nada, pero me enseñó que no les tenía que contestar, que debía agachar la cabeza, hacerme la sorda, ignorarlos, dejarlos decirme cosas, siempre y cuando yo no reaccionara para que ellos no se enojaran. A los trece años mi papá me dejó ir a una matinne por primera vez, era un hecho histórico en mi corta vida, todos iban y yo quería saber que tal era el ambiente nocturno. A la hora de comer, mi padre desliza un gas pimienta por la mesa y me dice que lo lleve. Ahí aprendí a tenerle miedo a los varones de mi edad.Los años fueron pasando y me desarrolle como mujer, a los catorce empece a viajar sola y alrededor de los quince ya tenía conocimiento sobre las lineas de micros que debía tomarme, sin embargo, si se hacía de noche, corría las tres cuadras hasta mi casa, por miedo a que alguien me viera indefensa y vulnerable. Así fue siempre. Me han gritado por mi vestimenta en reiteradas ocasiones, como si mi femineidad girara en torno a su existencia. Aún así me callé, y la vez que logre tomar valor y contestarle a un hombre en la plaza España, mi madre me retó y me dijo que nunca más les dijera algo. Como si hubiese nacido para estar callada.
Por las mañanas con mi familia, desayunábamos con el noticiero, y sentía unas descontroladas ganas de llorar sobre la tostada. Todos los días mataban a una. Todos los días sentía que me mataban a mí, que podría haber sido yo, o mi mejor amiga, mi mamá, o una conocida, todos los días me sentía violada, ultrajada, asfixiada, apuñalada, maltratada y denigrada. Le pedí encarecidamente a mi mamá que no pusiera más el noticiero a la mañana, porque me hacía mal. Luego de eso, comencé a desayunar sin prender ningún artefacto electrónico. Quería paz por las mañanas, pero naturalizaba el hecho de que a alguna de nosotras nos habían matado.
En ocasiones volvia llorando a mi casa, porque un desconocido me había mostrado la pija, o porque me habían gritado desde un auto. Lloraba por sentirme inferior, lloraba porque sabía que era una lucha muy dura y que a pesar de que pasara el tiempo, no podía cambiar la realidad de un día para el otro. Protestaba sola, me enojaba y me encerraba en mi interior maldiciendo porque debíamos convivir con tal desigualdad.
Las noticias me pasaban por encima, me mataban por pobre, por puta, por niña, por indefensa, por rica, por viajar sola, por caminar de noche por el centro, por ser demasiado provocativa o demasiado ingenua. Me ponían en bolsas de consorcio, me descuartizaban, quemaban, desfiguraban y me quitaban la vida frente a mis hijos. Los justificativos eran simples, los celos, la posesión y esas ganas incontenibles de manifestarle al mundo su virilidad. Te olvidaste que puedo ser tu vieja, tu novia, amiga, prima o quien quieras que sea. El mundo algún día te lo va a cobrar, espero que te pudras en la cárcel, a veces desearía que te maten como lo hicieron conmigo, pero sé que eso nunca va a devolverme a todas las hermanas que perdí, victimas del patriarcado.
¿Feminista? por supuesto, ni feminazi, ni bruja, mujer consciente, desde los principios, de que el genero femenino tiene igualdad de oportunidades y vos, y tu falo, nunca lo van a poder callar.
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