Nacemos y comenzamos a aprender como son las cosas en el mundo, los colores, los números, las palabras, como leer, como hablar, como restar y sumar; nos enseñan que pensar, que esta bien, que esta mal, pero cuando nos vemos enfrentados ante una situación diferente a la que hemos vivido ¿Que hacemos? ¿Recurrimos a todo lo que nos enseñaron y amoldaron en esta vida, o tratamos de dejar los prejuicios de lado?
Somos marionetas y aunque digamos que no, nuestra personalidad es un rejunte de opiniones externas que nos ha ofrecido la sociedad ¿Cuanto tiempo más tiene que pasar para escapar? Cortar el cordón umbilical que nos impide estar limpios de consciencia, cortar la vena que bombea los prejuicios del corazón, enterrar los pensamientos que tanto bombardean internamente nuestras ideas.
Nadie esta libre de pecado... o al menos eso dicen.
domingo, 25 de agosto de 2013
lunes, 12 de agosto de 2013
Vivir así
Vivir con el corazón vendado, es una forma de vida que la mayoría solemos llevar. ¿Cómo se duerme con un corazón roto? No lo sé, solo se duerme, vacío pero despierto.
El ser humano miente, miente cuando se quiere salvar, miente para impresionar, miente para esconder, y miente para sanar ¿Por qué digo esto? Porque todos mentimos día a día, para curarnos, curarnos de aquella herida que hoy va con nosotros, que dolió tanto que ya no duele más, que al principio te carcomía el alma, y ahora... solo es una cicatriz, que te recuerda de donde venís y a donde vas.
Pasa el tiempo y aprendes a convivir con el dolor, con la ausencia de esa persona que en algún momento te importo tanto. Y todo se vuelve más cotidiano, esa sonrisa que se reflejaba en el espejo para hacerte sentir mejor, ahora es verdadera. Esa mirada vacia que antes solo parecia ser una careta, ahora esta llena, no sabes de que es, tal vez es valor o fortaleza, tal vez resulta ser comprensión con uno mismo, o tal vez solo es superación, en donde el alma se sana y ya nada duele, hasta que... acaricias la herida, con nostalgia, y volves a recaer.
El ser humano miente, miente cuando se quiere salvar, miente para impresionar, miente para esconder, y miente para sanar ¿Por qué digo esto? Porque todos mentimos día a día, para curarnos, curarnos de aquella herida que hoy va con nosotros, que dolió tanto que ya no duele más, que al principio te carcomía el alma, y ahora... solo es una cicatriz, que te recuerda de donde venís y a donde vas.
Pasa el tiempo y aprendes a convivir con el dolor, con la ausencia de esa persona que en algún momento te importo tanto. Y todo se vuelve más cotidiano, esa sonrisa que se reflejaba en el espejo para hacerte sentir mejor, ahora es verdadera. Esa mirada vacia que antes solo parecia ser una careta, ahora esta llena, no sabes de que es, tal vez es valor o fortaleza, tal vez resulta ser comprensión con uno mismo, o tal vez solo es superación, en donde el alma se sana y ya nada duele, hasta que... acaricias la herida, con nostalgia, y volves a recaer.
domingo, 11 de agosto de 2013
¿Cómo es todo esto?
Pasan los días y me doy cuenta como madure con respecto a mis acciones pasadas, como las personas a mi alrededor maduraron. Y poco a poco sabes de temas que antes eran Tabú, empezas a darte cuenta que las personas no son como dicen ser y al final te volves más calculador, frío, desconfiado y todo esto ¿Por qué? ¿Por qué las personas dejaron de ser inocentes? ¿Por qué ahora se ponen primero y luego a los demás? ¿Sera que el ser humano se volvió más egoísta con el pasar del tiempo? Creo que sí.
La adolescencia a veces parece ser un limbo en donde hay mucho por perder y mucho por ganar, pero simplemente no te arriesgas, te quedas en donde estas por inseguridad, y todo duele, una acción, una palabra, una mirada; aunque solemos divertirnos con un trago, una sonrisa, un sueño. Tan simple como el hecho de respirar.
Te podes quedar por horas mirando un punto fijo, sin decir nada, pensando tantas cosas. A veces tu cabeza es una guerra, bombardeada por ideas diferentes entre sí, no sabes que hacer, a quien seguir, que elegir,y te encontras perdido, en la soledad de tu psiquis, preguntándote que camino debes tomar.
Muchas veces quisiera quedarme un rato en esta silla, escuchando música y reflexionando, escribiendo un rato, despejando mi cabeza, o tal vez dormir sea lo que necesito, dormir para soñar, y no para descansar, dormir para relajarme, para anesteciarme, para irme de acá, de esta realidad que lo único que hace es confundirme, hostigarme con preguntas, llevarme a equivocarme, a reirme, a querer irme pero... tan solo por un rato, hasta la hora de la cena tal vez.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)