lunes, 7 de noviembre de 2016
Ese pibe que siempre me encuentro cuando hay música
Estaba en un concierto, mi amiga desapareció entre la multitud y se fue con su novio. Me quede sola, no me molestó, estaba acostumbrada a estar conmigo misma. Sonaba "Descanso sobre ruinas" de Mi Amigo Invencible, era la primera vez que los veía en vivo; tenía los ojos como platos, los oídos endulzados, el corazón alegre, el cuerpo flotando, todo se encontraba en armonía. Por un momento cerré los ojos, suspiré, oí, que es diferente a escuchar. La música se compenetro por completo con mi ser. Bailé al compás de lo que se podía bailar, en ese entonces no existían pasos adecuados para expresar esa implosión emocional.
Por un segundo mire a la derecha,te sentí, te vi, me estabas observando con tus ojos enormes color miel, adornados por tus cejas gruesas y tupidas. Nuestras pupilas se encontraron en una fracción de segundo, pero baje la mirada, me dio vergüenza, como siempre. Estabas con una chica. No te volví a ver pero te recuerdo bien. Ahora mi memoria viaja a otro toque, otra banda, una locación diferente, pero el público nunca cambia. Ahora habían muy pocas personas, yo estaba adelante bailando. Mire por mirar y te encontré de nuevo en la multitud, sentado como un indio, mirando tu estúpido celular. ¡Mirame! pensé. Nada sucedió ese día, los otros tampoco.
Muchas semanas después, la misma escena se reitera. Vos, yo, música, bandas en vivo, te miro, me miras, nos miramos de manera fugaz. Tal vez no te gusto, pero vos a mí sí. O si te gusto pero tenes novia. O te gusto y no te animas a hablarme... pero no, pareces de esos tipos que van de frente y te invitan una cerveza, de esos que te dicen que tienen el departamento cerca, o directamente te invitan a su casa sin prejuicios, dejando en claro todo lo que quieren. Sí, vos sos de esos, se te nota.
No sé cómo, ni cuando, pero terminamos hablando, con la misma escena cliché de siempre que ya no voy a describir . Te prendiste un Parliament. "Son mis preferidos" te confesé apenas me ofreciste uno, vos solo sonreíste. "¿Y si tomamos algo?" tu boca susurro esa oferta en mi oído. Claramente eras un seductor nato, conocías todas las tácticas, aún así yo no me quedaba atrás, te seguía la corriente. Ya estábamos jugando con fuego, de nada importaba quemarse, estuve esperando muchos conciertos para que llegara ese momento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario