domingo, 9 de julio de 2017

21



    Me contas que hay una vecina al final del pasillo que toca el piano y es jubilada. Estamos acostados. Alguien saca a pasear a su perro y se escuchan los pasos cerca de tu puerta que reza "21". Como la edad que estoy por cumplir. Parece una bienvenida a un ciclo de mi vida. "Victoria este es tu regalo anticipado de cumpleaños", y entonces tengo una puerta verde agua con un 21 dorado y oxidado, una habitación de colores marrones, una mesa de madera y dos frascos de flores, un plato sucio, un vaso, una computadora, una silla donde descansa un saco de paño dulce de leche. Y ahí, al costado izquierdo de tu departamento, una cama de una plaza, con las sabanas desarmadas que en el fondo me dicen que no esperabas visitas en lo absoluto, que esa noche no pensabas coger conmigo al igual que yo tampoco, y por esa misma razón había decidido no depilarme. 
Llegamos al segundo piso, me chapas contra la pared,"vamos ya a garchar" decis casi entre dientes. Entonces estamos en esa pieza oscura, marrón, vacía, mientras desprendes los botones de mi camisa canchera (como te gusta decirle a las camisas) con suma delicadeza. Bajas el cierre de mi pantalón, me tocas. Sonrío en la oscuridad porque te pedí que apagaras la luz. "Sos de ese team" te burlas de mi porque jugamos a encasillar a la gente en maneras de actuar. "Sí, soy de ese team" respondo, aunque en el fondo pienso que es más divertido con la luz apagada. 
"¿Qué haces todavía con el pantalón?" preguntas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario