Me despierto enredada a tus piernas. La noche anterior me dijiste que te ibas a tatuar al medio día, avisándome que de alguna manera u otra me iba a tener que ir temprano. Están por ser casi las dos y aún no pudimos movernos de la cama. "Que egoísta sos" me decis, y sí, "que egoísta soy" pienso. Pero el amor es un egoísmo de a dos, y vos tampoco queres que me mueva de la cama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario