jueves, 14 de junio de 2018

catarsis completa de mitad de año


   Últimamente mi vida está cambiando. Conseguí un trabajo como community manager, y mis jefes  ven potencial en mí. Cobré 6250 pesos, la suma más gran de que recibí en mi vida, por hacer algo relacionado a la comunicación. Considero esto como una Victoria a mi misma, en donde dije: yo no quiero trabajar este año, de algo que no tenga que ver con lo que de verdad sé. Costó, la luche.
La plata está apareciendo en mi vida de repente, y es el verdadero dinero que me gano sentándome todos los días enfrente de la computadora.
     Con mi primer sueldo oficial de comunicadora, le pague a Daián las entradas que estuve todo este tiempo haciéndole pagar a él. 2500, 2000 del Personal Fest (el cual casi cuestan mi relación con él) y 500 de cuando fuimos a ver a Coral Casino (una noche olvidable porque en ese entonces, Daián parecía un ser inerte).
     Este 2018 siento que me está haciendo crecer a palos, algunos son buenos, otros son malos. Voy a empezar por mi relación, que siento que es donde tengo que subsanar heridas, y también porque necesito más que nunca, quererme a mi misma. Cuando volvimos de vacaciones, todo estaba bien, fue el primer viaje que hicimos, pasamos unos días increíbles; otros no, peleamos, le confesé que leí su computadora y encontré cosas que había escrito de su ex (ese día sentí que me iba a volver sola a Buenos Aires). Después de toda la tormenta, sentí que habíamos formado un vínculo mucho más fuerte. Me sentí dependiente y enamorada, por primera vez en mi vida. De repente mi mundo empezó a girar en torno a él, a como se sentía, a que cosas le pasaban, si estaba triste o feliz.
      Él se empezó a poner raro, a veces me dejaba de dar cariño y se volvía frío, distante, como si me hubiesen cambiado de novio y ahí estuviera, un clon, vacío de todo. Soy una persona que necesita afecto, y no sé si es porque siempre lo tuve, o porque muchas veces sentí que estaba muy sola en el mundo. Las cosas comenzaron a cambiar, problemas económicos, no llegar a fin de mes, que le paguen el sueldo en cuotas, y así. Caímos en una rutina de pareja horrible, en donde me sometí a ir a donde siempre se encontrara. Viajar por hora y media para facilitar cosas. Ya ni tengo ganas de escribir lo que pase, ya ni tengo ganas de contarme a mí misma que fui una estúpida por creer que él nunca me iba a lastimar. Porque pagarle con menos amor, a alguien que te da amor, ya es algo hiriente. Mi relación comenzó a ser eso, yo fuerte por los dos, yo tratando de coger por los dos, yo intentando hacerlo feliz por los dos. Hasta que el lunes 04/06 todo explotó.
      Compre con su tarjeta de crédito las entradas para el festival. Mi tarjeta de débito se venció. Cuando me habló para preguntarme que onda, yo estaba entusiasmada, desde el año pasado dijimos que íbamos a volver a ese festival. La pasamos tan bien, tomamos pasti, vimos a Phoenix, me cuidó muchísimo y se encargo de que  yo todo el tiempo me sienta bien. Volviendo al tema, cuando me pregunta por las entradas, yo le digo que habían salido 2000, en donde se enoja conmigo y dice que eso era plata en su tarjeta, que le hacían una diferencia, que era el último gasto grande que íbamos a hacer, que nosotros estábamos buscando un futuro mejor porque somos diferentes. No entendí que había hecho mal, si yo desde el principio le iba a pagar la entrada.
      Seguido a eso, cataratas de mensajes diciéndome que yo tenía que manejarme con la plata, que solo la estaba gastando, que tenía que ahorrar, que le había dicho que quería que nos fuéramos de vacaciones y que entonces, como uno de los dos no podía, que yo lo hiciera por ambos. Todo comenzó a ser hiriente, hasta que me dijo que él tenía su cabeza puesta en el proyecto musical, y que si yo no sumaba, restaba, y que me corriera. Que nuestra relación de pareja iba a seguir intacta pero que lo dejábamos ahí. Estalle en llanto, tuve un ataque de ira muy fuerte, empecé a hiperventilar. Me enojé muchísimo porque estaba haciendo canto y sentí que daba todo de mí.
      A veces me siento sin fuerzas. Doy todo, todo lo que tengo adentro, me esfuerzo muchísimo por cosas que ni siquiera sé si quiero o tengo que hacer. Estoy leyendo el diario intimo de Marta Minujin, la envidio tanto. Pienso en que ella se desarraigó y sufrió, pero que su vida estaba llena de gente interesante, y fiestas, y arte. Cuando me mude a Buenos Aires quería lo mismo, me imaginaba juntandome con mucha gente, yendo a ver exposiciones, películas, hablando de cosas importantes en cafés. Y entonces la realidad me da una cachetada, intento todos los días acercarme a gente, pero siento como si me rechazaran en el fondo. Como si de verdad no pudiera conectar con nadie que no sea Daian. Y ni eso, porque como conté, él estuvo muchos meses haciendo cortocircuito conmigo.
     Estar en pareja es mucho más complicado de lo que creía. Amo esta decisión, cada vez que lo abrazo, cada vez que nos damos un beso, que cogemos, que nos decimos que nos amamos, que nos ayudamos en la vida diaria, eso para mí es impagable. A veces solo quisiera que las cosas fueran más simples, pero después entiendo que estamos atravesados por la vida misma, y que tenemos que sufrir cosas que no podemos controlar. Es el precio que tenemos que pagar por estar vivos. Al final el amor también tiene dolor. ¿Por qué será que nos gusta tanto entonces?
     Como las cosas estaban raras, un día en su cama, el me abrazó y me dijo que él nunca me iba a dejar, como yo nunca lo iba a dejar a él. Quisiera creer en eso, en el amor verdadero y puro que sentimos cuando estamos solos, cuando estamos juntos en un mismo metro cuadrado, o afuera en el mundo. Quiero creer que nuestro amor es invencible, pero para eso también quiero que seamos seres individuales en sociedad, que cada uno tenga algo para mostrar al mundo, o aportarle a él. Quisiera saber que es lo mío, que alguien me dijera para que estoy hecha. Me pregunto si todavía no lo descubrí.
      Quiero casarme con Daián, quiero que tengamos una vida eterna juntos. ¿Es mucho pedir creer en el amor?
       Estoy cansada, llena de trabajos y cosas por entregar, con el rodaje de este videoclip del cuál no me siento nada segura, y con la espalda rota en mil pedazos. Hasta que no se pase esta etapa de finales, hasta que no se sane un poco mi herida de que él me lastimó y yo confié
, no voy a poder sentirme tranquila, o descansar bien. En el fondo siento que duermo con un ojo abierto.
       Mi papá me mandó 6700 pesos, luego de años sin ayudarme económicamente. Mi mamá llora porque yo me estoy haciendo independiente, y dice que le duele que yo no sea su prioridad. Mi abuelo José casi se muere este año. Escriturar el departamento que me dio sale 78.000 pesos. Para julio me van a pagar 7000 pesos por las cuentas que estoy manejando, me quieren sumar 4 más y que mi sueldo sea de 11.000. Es mucha plata para mí, sin embargo sé que mínimo tendría que ganar 17.000 para vivir un poco tranquila, y sola, estaría bueno. Números.
      El 14 de Junio de 2018 se aprobó la media sanción para despenalizar el aborto.
      El mundo avanza todo el tiempo, mi vida también. Solo que a veces siento que no tengo control sobre ella.
      Quiero que larguemos de una vez las canciones, quiero sacarme cosas de encima, como las entrevistas que hice en Febrero. Quiero terminar cosas. Quiero que tengamos reconocimiento, que viajemos, que hagamos cosas divertidas, que estemos contentos, que seamos felices. ¿De que sirve el sacrificio diario?. ¿Ahorrar para que el peso se devalue más?. Estoy necesitando algo que me despierte y me diga: es por acá Victoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario