Nacemos y comenzamos a aprender como son las cosas en el mundo, los colores, los números, las palabras, como leer, como hablar, como restar y sumar; nos enseñan que pensar, que esta bien, que esta mal, pero cuando nos vemos enfrentados ante una situación diferente a la que hemos vivido ¿Que hacemos? ¿Recurrimos a todo lo que nos enseñaron y amoldaron en esta vida, o tratamos de dejar los prejuicios de lado?
Somos marionetas y aunque digamos que no, nuestra personalidad es un rejunte de opiniones externas que nos ha ofrecido la sociedad ¿Cuanto tiempo más tiene que pasar para escapar? Cortar el cordón umbilical que nos impide estar limpios de consciencia, cortar la vena que bombea los prejuicios del corazón, enterrar los pensamientos que tanto bombardean internamente nuestras ideas.
Nadie esta libre de pecado... o al menos eso dicen.
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