Vivir con el corazón vendado, es una forma de vida que la mayoría solemos llevar. ¿Cómo se duerme con un corazón roto? No lo sé, solo se duerme, vacío pero despierto.
El ser humano miente, miente cuando se quiere salvar, miente para impresionar, miente para esconder, y miente para sanar ¿Por qué digo esto? Porque todos mentimos día a día, para curarnos, curarnos de aquella herida que hoy va con nosotros, que dolió tanto que ya no duele más, que al principio te carcomía el alma, y ahora... solo es una cicatriz, que te recuerda de donde venís y a donde vas.
Pasa el tiempo y aprendes a convivir con el dolor, con la ausencia de esa persona que en algún momento te importo tanto. Y todo se vuelve más cotidiano, esa sonrisa que se reflejaba en el espejo para hacerte sentir mejor, ahora es verdadera. Esa mirada vacia que antes solo parecia ser una careta, ahora esta llena, no sabes de que es, tal vez es valor o fortaleza, tal vez resulta ser comprensión con uno mismo, o tal vez solo es superación, en donde el alma se sana y ya nada duele, hasta que... acaricias la herida, con nostalgia, y volves a recaer.
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