viernes, 16 de mayo de 2014
Charlas al diván
Se podría decir que la detesta porque sabe perfectamente que a la hora de recostarse ahí, tendrá que escarbar una y otra vez esos fantasmas que creyó haber silenciado minuciosamente hace algunos años. Habla, primero despacito, empieza a sacar poco a poco esas ideas que estaban enroscadas en su psiquis, y se pregunta si debe cuidar su vocabulario,( en realidad desea decir... mierda,hijo de puta, mal cogido, forro) aunque por respeto a ella reemplaza sus insultos con delicadeces.
Tiene un nudo en la garganta, no quiere llorar, pero un pequeño remolino de arena se ahueca en su garganta. Mira sus nudillos con angustia e inspira profundo.
Esto no va a ser fácil...
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