domingo, 24 de abril de 2016
Carta abierta a la nostalgia:
A QUIEN CORRESPONDA:
Hubo una época en la cual tenia una responsabilidad nula, de asuntos por los cuales velar en mi vida. En ese mismo contexto tenía un grupo de amigas inseparables a mí lado. Atravesamos una metamorfosis de tres años, hasta que el tiempo nos separo por completo y los caminos se bifurcaron. Ahora entiendo todo, entiendo cuando dicen que la gente después de la secundaria mucho ya no se ve, y que existe esa famosa reunión luego de muchos años, para en realidad chusmear quien esta mejor de todos, quien engordo menos y quien se casó y tuvo hijos.
Ahora nos sentamos a tomar un café pero en tus ojos no están reflejados nuestros años de gloria. Y será estúpido, pero ayer mismo deseaba que un grupo que cantaba a los gritos, eufóricos de alcohol y drogas, en realidad fuéramos nosotras. Como lo eramos, precoces, roñosas, desalineadas, poco femeninas y libres. El día siempre era ideal para una cerveza, unos manís y un rato juntas. Ahora ya no toman cerveza ni fuman marihuana. Ahora tampoco ni los vicios mundanos podemos compartir. Si nos juntamos que sea a tomar un vino, y pagar una cena cara, ¡dale, juguemos a ser adultas!, si a fin de cuenta ¿quién se hubiese querido quedar en el eterno placer de no tener problemas?.
Creo que mi padre me advirtió toda la vida que había "amigos del momento", que tétrico y realista. ¿A quienes llevo marcadas en mi piel? ¿a mis amigas de ese momento o a las personas que considere que iban a estar conmigo para toda la vida?. Todavía sigo preguntándome quién nos robo el tiempo, la juventud y el entusiasmo. Salir con veinte pesos y volver en colectivo, borrachas y cansadas, a veces era tedioso, pero ¡cuánto extraño esa espontaneidad!. Y mirarme al espejo y no reconocerme. Cuanto extraño sentirme perdida y que mi único cable a tierra fueran esos tres seres de luz, que iluminaron mi vida en ese momento. Ahora estoy sola.
Mi vida es lo que los adultos dijeron que sería. Preocupaciones. Estudio. "Deberías empezar a mantenerte por vos misma", y un sinfín de frases que de tanto escucharlas, podría recitarlas al revés, letra por letra "amsim sov rop etrenetnam a razepem saírebed". Las extraño y mucho, no tengo más fuerzas para escribir, recordar y sentir. Esos años se esfumaron, pero los atesoro guardados en un sector privilegiado de la nostalgia, aquel que se abre sin querer en días grises y fríos, en busca de calor. No los voy a dejar morir, pero ellos mismos piden la eutanasia.
Victoria de las Rosas Escarlatas
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