lunes, 27 de enero de 2014

Claridad

   Me senté en el patio, Johny me observaba con su fresca mirada inocente, la cual a pesar de tener 7 años (49 en años perro) mantiene ese destello que me da consuelo en mis momentos de soledad, ¿Cual será la magia? que sin hablarnos su presencia me reconforta... Estaba tomando mate, con mi nuevo y siliconado modelo, sola (humanamente sola) mientras él y yo compartíamos una cordial conversación de miradas tranquilas, de repente repare la belleza en algo tan simple y puro, la calma. Fui feliz, más bien lo soy, aunque este angustiada, enojada, triste y muchos sentimientos oscuros más, debajo de esas capas de emociones, soy realmente feliz, con poco, con nada, pero al fin, lo soy, o eso creo.
Que cosa tan extraña es la felicidad ¿No?, un día creemos tenerla y al otro desaparece, pero... ¡siempre está!, aunque los humanos estemos hechos para sufrir, porque solo así aprendemos y sacamos experiencia de eso, ahí se encuentra, la felicidad abandonada porque no la sabemos reconocer diariamente.
Nos educan tan mal, con el existencialismo de que la felicidad es una cosa a futuro y no algo del momento, y ahí es cuando erramos de manera tan natural que creemos que somos seres desafortunados, cuando en realidad somos tan felices y acostumbrados a eso, que no lo valoramos en absoluto.

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