martes, 15 de julio de 2014

Época dorada


Estamos bebiendo oro líquido, riéndonos con los ojos achinados.

 - Esto tiene sabor a gloria - Exclama ahogada en carcajadas.

 Puedo ver el momento en cámara lenta, lo jóvenes que somos, la luz que emanan nuestras energías, las vibraciones de nuestras risas mezclándose en lo infinito de la tarde, con la luz dorada que baña nuestro rostro, con los parpados caídos y las pupilas pequeñas.  En esa pequeña fracción de eternidad somos trascendentes, llenas de gloria. No puedo agradecer lo afortunada que me siento, rodeada de personas que amo, viviendo los vicios de la adolescencia a un prematuro tiempo.
  Los último diez pesos que tenía los use para la cerveza, tengo los bolsillos vacíos pero el corazón lleno. Y si estoy borracha no importa, porque sé que mi madre aún no distingue entre alegría y alcohol en sangre. Estamos recostadas en el pasto observando el cielo, y me asusta la inmensidad, el sentirme pequeña, una pieza del rompecabezas en el universo, un alma más, vagando tierras desconocidas, creciendo.
   Saca otro lillo, lo arma. Sé que esta mal, pero sé que también esta bien no decir que no, porque todo es diferente cuando cruzamos a la realidad carmesí. Lo bueno es divino, y lo divino es majestuoso. Capto con detenimiento cada preciso detalle, como si mis ojos pudieran sacar fotos. Todo es de color más vivo, más bien todo esta vivo, porque en este lado paralelo no hay objeto que no sea bello.
   La adolescencia no gira en torno a las drogas y el alcohol, también se mueve en sintonía con el amor. ¿Qué clase de adolescente no amo apasionadamente alguna vez?. Si existe el caso "No", quiero conocer a esa persona. Los adultos aman, es verdad, pero aman de forma compañera, pacifica, a diferencia del adolescente que es todo atolondrado y vive ese amor por primera vez.
Hay una cierta carga magnética entre ambos, y cuando se besan es como si una explosión de chispas recorriera su nuca, bajando por la espalda, acariciando la columna vertebral. Con las manos sudorosas y las palpitaciones exaltadas.
   Todo es tan nuevo y bueno, desconocido y cálido. Y pronto, tal vez no tanto, debamos despedirnos de eso que en algún momento nos dio gloría. 

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