miércoles, 14 de octubre de 2015

Militar



  Vi nacer al amor de mi vida ante mis ojos, pestañee para saber si era real, pero al abrirlos todo era nítido. Remeras violetas, amarillas, naranjas, celestes, bombos, cuerpos sudados, olor a cigarrillo, ruido, vino, canto y más canto, dedos alzados en V, extendidos en lo más alto que sus extremidades podían alcanzar, y amor, por sobre todo vi ante mí el amor hacía los demás que hacía tanto tiempo no sentía. Y no importaba que agrupación política fuera, ni el color de la camiseta, ni siquiera la discrepancia entre ideales, sino más bien importaba que todos tenían un fin en común, y era trascender como seres humanos. Dejar una huella en su instancia que tarde o temprano se acaba, sentirte parte de algo, porque eso mismo somos, polvo de estrella que vuela en un gran universo lleno de oportunidades, para hacernos crecer como compañeros. Ser inmortales en una canción, en cada gota que resbala de tu frente. Sentir que por fin tu voz tiene sonido, tus acciones peso, y tus corazonadas están encaminadas en una buena causa. Por fin, por fin existir para los demás te hace existir para vos mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario