miércoles, 5 de noviembre de 2014

Caballos de hierro


 Nos alimentamos del sol, con los rostros tendidos ante su encanto. Sintiendo cada rayo sucumbir nuestra esencia.
  Salimos en busca de aventuras, montadas en caballos de hierro, esquivando autos y siguiendo luces. 
 Hay cosas tan simples que me producen tanta felicidad.
  Duele subir, duelen las rodillas y los brazos. El aire se vuelve denso y el viento escaso, pero seguimos, porque la vida es cuesta arriba.
   - Bajemos.
 Solo eso basta para girar en dirección contraria, y dejarse llevar por el propio pavimento de sueños.
   Los pies vuelan y las carcajadas llenan el bosque nos rodean. Descendemos por un bosque verde, una especie de cueva flotante. Y soy feliz, somos felices, y nadie nos puede parar a la hora de pasear. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario