Nos alimentamos del sol, con los rostros tendidos ante su encanto. Sintiendo cada rayo sucumbir nuestra esencia.
Salimos en busca de aventuras, montadas en caballos de hierro, esquivando autos y siguiendo luces.
Hay cosas tan simples que me producen tanta felicidad.
Duele subir, duelen las rodillas y los brazos. El aire se vuelve denso y el viento escaso, pero seguimos, porque la vida es cuesta arriba.
- Bajemos.
Solo eso basta para girar en dirección contraria, y dejarse llevar por el propio pavimento de sueños.
Los pies vuelan y las carcajadas llenan el bosque nos rodean. Descendemos por un bosque verde, una especie de cueva flotante. Y soy feliz, somos felices, y nadie nos puede parar a la hora de pasear.
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