jueves, 8 de junio de 2017

otro texto de cuando tenía novio



No hablemos de las cosas que tengo que devolverte, no hablemos del sweater azul que me prestaste un día que hacía frío, tampoco mencionemos que me dijiste que me lo llevara y te lo diera cuando quisiera, como si hubieses entendido que ese sweater podría estar conmigo una eternidad. No quiero mencionar esas mañanas donde al despertar tenía tus brazos alrededor de mi cintura. Prefiero omitir el primer beso, en esa fiesta ruidosa y oscura a la cual solíamos frecuentar. Me besaste tan vorazmente que apenas pude responder, estabamos borrachos, moldeamos como plastilina aquel suceso.
Perdí la cuenta de la cantidad de cigarrillos que fumamos antes y después de tener sexo. La cantidad de botellas de vino que te hice tirar por no poder terminarme un vaso. No puedo contar los millones de jugos Ades que tomamos, los Subway que comprabas los domingos, los chocolates y golosinas que me regalaste. Me enseñaste a amarme a pesar de todas mis inseguridades, me mostraste que realmente es bueno tener un compañero en la vida, me amaste rota, entera, a medias, pero por sobre todo
me amaste libre.

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