miércoles, 19 de marzo de 2014

De otra vida 1

 La vida es la muestra misma de que la perfección existe, día a día lo que sucede en nuestra rutina no es más que algo escrito, decretado por el destino, esperando a cumplirse. Esa es la teoría que siempre tuvieron ambos.
Ella lo vio, retuvo la mirada apenas 5 segundos, contuvo la respiración, exhalo aire, ¿Qué había sido eso?. Saboreo en aquella fracción del tiempo la belleza singular que tanto le había llamado la atención. Era como si sus ojos ya lo hubiesen visto, un extraño y placentero sentimiento embriagador.
Entraron al boliche, bullicio, canciones pegajosas, repetitivas, en mano vaso con vodka y energizante. Se cruzaron dos veces, no sé si el la miro a ella, o ella lo mira a él, pero se encontraban, el destino los empujaba y ninguno de los dos reaccionaba. Al final de la noche, él estaba con otra chica, besándola.
"Fin de la historia" Se reiteraba en su cabeza obligándose a finiquitar aquella conexión visual (o más bien espiritual) que había experimentado su alma.
¡Le había volado la sien! A tal punto que maquinaba como sería un reencuentro, un real encuentro; y había más, soñaba despierta, soñaba con esos labios rosáceos, con besarlos y fundirse, ser una aleación. ¿Acaso había perdido el uso total de su razón? ¿Así se sentía el amor a primera vista?
¿Cómo era su voz? ¿El sonido de su risa? ¿Sus gestos al hablar? ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Una pregunta tras otra, dudas insaciables que carcomían las ganas de salir a buscar aquel extraño tan familiar.

Caminando por las viejas calles de Marzo, se toparon sin remedio alguno más que sellar algo que había quedado inconcluso hace añares:

- ¿De dónde nos conocemos? - Lo interrumpe la chica de cabello castaños, al pelirrojo desarreglado- ¿Lo he visto por acaso en mis sueños? ¿En alguna de mis otras vidas?
- ¡Tranquila señorita!. Tengo el vago recuerdo de haberme enamorado de usted. Si no me falla la memoria me morí feliz a su lado.
- Debe ser de todo eso que su cara me suena, gracias por su tiempo. ¡Hasta luego! Que tenga un buen día.
- ¡Nos vemos! Igualmente.

Ambos se alejaron como si la charla hubiese sido inocua, algo así como: "¿Qué tal? ¿Tenes hora?" 

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