domingo, 30 de marzo de 2014

De otra vida 2 e infinito


"Ahí van, al encuentro, dos desconocidos totalmente familiarizados el uno con el otro".

   Esta desorientada, se olvido por completo las calles en las que hace años que vive, debe ser por los nervios, hace mucho que no sentía ese pánico sublime.  Digamos que ella se llama Lola, él Tadeo.
Lola va al encuentro con Tadeo, se han visto una vez, él no lo recuerda, ella sí. Cruza una gran calle con los auriculares al máximo volumen, esta vez tapando por completo las voces internas que alimentan su psiquis.
  ¡Ahí esta! Aunque haya oscuridad, ahí esta. Parado en una esquina, con una mochila, igual de desorientado que Loli. Cruza la calle, y aunque se ven, no alcanza el tiempo para analizarse, más bien se abrazan instintivamente, como si quisieran corroborar que son reales, como si todo el tiempo que pasaron separados no hizo que su mente sobre imaginara cosas. Comienzan a caminar en dirección a algún lugar, tomarse un micro podría ser una opción pero ella no quiere, no quiere llegar rápido a ningún lugar, quiere que el tiempo se detenga, y cuanto más dure, mejor.
  En persona era diferente, más alto, sonriente, de voz grave, cualidades que uno cibérneticamente no puede descifrar.

 - ¿A dónde queres ir? - Pregunta Lol aunque es la menos indicada para hacerle un tour por su ciudad.
 - A donde quieras vos...

  ¡Ajjj! odiaba eso, ese instante en donde las personas deliberaran toda la elección sobre ella. Le gustaban las personas que decían "sí y no, blanco y negro", pero él era más de "no sé y grises"; aún así no le importo, le gustaba igual. Siguieron caminando hasta que noto que estaban cerca de la parte céntrica de la ciudad; si la hubiesen obligado a caminar de su casa hasta allí, ya se hubiera quejado, pero esta vez la compañía era demasiado placentera.
  Tadeo hablaba mucho y a la vez poco, callaba y Loli rellenaba los espacio vacíos de la conversación, se complementaban "charlísticamente" , aún así seguir relatando una caminata de media hora sigue siendo aburrido, así que pasemos de recuerdo.
  Llegan a una plaza, entre idas y vueltas de ver quien tomaba la decisión final, deciden quedarse pero antes de eso van a comprar algo para beber (digamos que estaban siguiendo las formalidades de un "primer encuentro casual"), a todo esto eran las nueve de la noche... Loli me dijo eso. Espero que no me haya mentido.
 Caradura, cuando él le pregunta que quiere tomar, ella responde: "Una cerveza" - Tratando de que su cara no delatara que en realidad necesitaba un poco de alcohol para librarse de la tensión. Se sientan en un pequeño kiosco a hablar de la vida, vaso tras vaso, las risas aparecen de manera más frecuente, lo que aumentaba la confianza entre los dos.

    - Mira tengo un porro, es muy finito - Loli se lo muestra con la intención de que su mente maquinara fumar con ella. Sus ojos se posan en el charuto, ella lo guarda y sonríe.

  La conversación sigue y sigue, ya sabe que su color favorito es el verde Irlandés o Inglés (Aunque ella no diferenciaba las tonalidades), sabe también algunas historias familiares contadas al azar, su pequeña familia dividida, algunas anécdotas sobre amigos y otros pensamientos fugases como los que Lol planteaba:

  - ¿Puedo ver tu billetera? 
  - Sí, como no.
  - Tengo la teoría de que si uno mira la billetera de alguien sabe como es - Expresa en voz baja algo atontada por la cerveza.

 Tiene una billetera de color, con muchas frases de bandas, todo ordenado, el documento y el carnet de conducir van en un mismo eslabón, el dinero esta alineado, nada fuera de lo normal - Piensa ella al recordar que su billetera delataría el desastre humano que es.

 El litro de cerveza pasa a ser historia cuando no era más que una botella verde vacía. Ella lo invita a fumar. Buscaron un lugar en la plaza, un pastito para sentarse. Saca el faso, lo prende con fósforos. Realmente se sentía autentica en ese momento, como si no tuviera miedo a ser juzgada. Los ojos de él brillaban. Fuma unas pitadas y se lo pasa. Ese momento era de los dos; lo compartían como si se estuvieran ofreciendo una realidad alternativa de sus vidas. 
 Estaban sumergidos en la locura, él hablaba tanto, era una buena cualidad, Lolita nunca fue muy charlatana, por eso mismo el hecho de que el tuviera la iniciativa en casi todos los temas, resultaba esplendido. Natural. 

  - Te tengo un regalo, ya que vos me regalaste algo - Le extiende una hoja de cuaderno escrita.
  - ¿Qué regalo? Pero si yo no te regale nada... 
  - Sí, la grulla.

 Había algo muy automatizado en Lol. Cada vez que encontraba un papel inservible lo convertía en una grulla, por costumbre, por su manía de querer convertir algo simple en arte...por nada creería yo. Les dan unos volantes en la calle y de ahí, al notar que el único camino iba a ser el basurero, lo convierte en otra cosa más significativa. Tadeo recibe el papelito como si fuera oro, a ella le gustaban las personas así.
 El regalo de él no era ni más ni menos que un poema, o una canción, o una carta, no lo sé, pero era hermoso, tan hermoso que lo único que pudo decir fue: "Gracias", aunque adentro, adentro de esa cabeza llena de ideas, no podía sentirse más afortunada. 
 Sus ojos eran rubíes, donde se podía entrever el alma, reflejada a flor de piel.
 Ella sabía que él quería besarla. Él sabía que ella quería ser besada. Aún así ninguno de los se animaba...
 El tiempo parecía no funcionar en su mundo, perdieron la noción de las horas hasta que un celular suena.

 - Me vienen a buscar en cinco minutos... - Dice él en un tono indescifrable, casi como una disculpa.

  Ambos se miran, saben que es ahora o nunca. Silencio. Se acercan pero no se besan. Él espera su aprobación, ella espera la iniciativa. "Tic toc, tic toc, tic toc" (A la mierda las viejas reglas) Loli se acerca y él comprende que tiene permiso. 
 Se besan. Un flash back de emociones, sueños y sensaciones abruman sus pensamientos. Comprenden que su amor era mucho más fuerte de lo que pensaban, mucho más irracional y sensitivo, mucho más inocente y prematuro, como un feto, su pasión era un pequeño feto de esperanzas y vida. Se estaba formando en sus corazones, aferrándose a sus venas, aire y sangre, alimentándose de todo lo que percibían, se estaba purificando, estaba naciendo otro nuevo corazón, ese que tanto tiempo ellos habían dejado de usar.

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