miércoles, 3 de septiembre de 2014

El arte de mentir


  Hay dos tipos de mentirosos, los natos y los débiles. Los débiles mienten en ocasiones de extrema necesidad, cuando la situación lo demanda, únicamente regidos por el miedo que los impulsa a decir hechos falsos (generalmente siempre salen bien, al no mentir les creen); pero... estan esos mentirosos natos, aquellos que nacieron con la mirada doblada, con la lengua atragantada, con la parla suelta y los ademanes livianos, de esos, sí que hay que cuidarse.
  La mentira es como hacer la cama, puede que abajo solo haya un colchón, o unas pequeñas sabanas hechas bollos, pero al poner una manta linda y larga sobre este, pareciera que todo esta en su debido lugar, armoniosamente simétrico a la vista humana.
  A veces mentimos sin querer, y en otras solo obviamos hechos, más bien, los omitimos.
  El humano nace con esa necesidad de resguardarse ante cualquier circunstancia de peligro, por eso se creo la mentira, para cuidarnos, para tapar.
  Sé reconocer a los mentirosos por la mirada, esa de ojos redondos y sentenciosos, capaces de mirarte la pupila y el alma, con tan solo tratar de hacerte creer lo que ellos quieren. Podemos equivocarnos al escuchar con los oídos, porque estos son tan torpes como nuestro sentido común, lo mejor para saber si nos mienten o no, es escuchar con los ojos, medir sus gestos, la forma en la que la boca se curva con miedo a que te des cuenta, las manos revoloteando o apretandose entre sí, la postura desafiante.
   El ser humano es el arma misma de la mentira, todo lo que nos compone ayuda a eso.
   Cuando miramos programas de televisión y les creemos a los actores, ¿es por qué saben mentir?, la respuesta es no, nadie es capaz de creer una mentira, más bien la vive, y ellos viven mentiras para hacernos creer en verdades que no lo son, pero que podrían serlo, si fueran verdad.
    Entonces personas como yo se avivan de la gente y comienzan a ver cuando mienten o no, y se vuelven más infelices y precavidos, porque no hay verdad que te amargue la vida, ni mentira que dure una eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario