jueves, 4 de septiembre de 2014

Espacio en blanco


 Atarse los cordones nunca fue una tarea tan lenta, el dar vuelta cada extremidad para luego enroscarlas y dejarlas en un simple moño, resulto durar años para mí; estaba pensando que era lo que iba a hacer de mi vida, a donde me llevarían mis decisiones... la verdad es que me inculcaron tantos miedos que hoy mismo los estoy viviendo. Estudia para ser independiente. Estudia para poder mantenerte sola. Estudia carreras como medicina, ingeniería, esas que son dinero seguro. Del arte no se vive, del arte no se come. Sé más inteligente, recibite, No cometas los mismo errores que nosotros, y así, infinidades de frases que no hicieron más que cavar hondo en mi mente, hasta el punto de atormentarme y llorar, por sentirme tan perdida en esta realidad venidera.
  Me duele la cabeza, pero más me duele el orgullo, porque tengo miedo de fallar y decir: "Lo acepto,tenías razón". Detesto esta realidad, pero más detesto tener que lidiar con ella, porque no hay forma de escapar, y mucho menos de arrancarme la piel.
   Brota sangre de mis poros, y lagrimas de mis dedos, y estoy tendida en mi cama con los pensamientos corriendo a un bosque, de esos donde entras y no podes salir. Sentirse un ser desdichado es mucho más triste que ser infeliz, porque el infeliz sabe que hay algo que en algún lugar del mundo pueda devolverle su alegría, mientras que el desdichado dejo de proyectar soluciones el día que se dejo ganar por la crudeza del mundo adulto.
   No quiero sonar pesimista, no lo soy, pero en este momento me siento tan agobiada y confundida que quiero gritarle al mundo mi descontento, pero sé que nadie me oirá, porque estan demasiado ocupados en sus problemas, y lo entiendo, pero me gustaría que por primera vez en la historia, la tierra se detuviera para escucharme.

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