sábado, 31 de diciembre de 2016

31 de diciembre



   Limpie el baño, la mugre apelmazada de meses en los vidrios de mi habitación, saque el polvo de los muebles, hice mi ca(l)ma, ordene libros y los clasifique por género, barrí, limpie los pisos con sal gruesa recitando todas las cosas malas que deseo que se esfumen, y luego de todo eso... pensé, además de limpiar y sacar brillo de los objetos también debo hacerlo conmigo misma. Así es como siempre vuelvo a este espacio, mi espacio de catarsis y recuperación.
   A principio de año me encontré cortando una relación, breve pero holocaustica, resulta que mi corazón se encontraba en pedazos dado que mis padres se habían separado y en ese entonces, esa persona pudo sostener y enmendar una parte de mí. Sin embargo no era feliz y sabía que debía ser sincera con él, así que nos juntamos luego de su viaje y escupí verbalmente todo lo que había acumulado tras la cantidad indefinida de peleas.  Estaba sola y solo tenía a mis amigas.
   En ese mismo enero salí a una fiesta con gente que hoy en día no me cae bien, y conocí a Gonzalo, mi futuro novio en ese momento. Recuerdo que me quede hablando en la fiesta esperando a que me besara. El tres de febrero garchamos, y desde ese entonces todos los tres eran magicos. De la misma manera un tres nos pusimos de novios, pero dada a mi capacidad de bloquear momentos que me hacen mal, no puedo recordar que mes fue.
   Comencé a cuestionarme a donde quería llegar y en quién deseaba convertirme, y a medida de que pensaba y pensaba, renuncié al hecho de estudiar comunicación social, sentía que no era para mí y estaba desanimada con todo lo que ocurría a mi alrededor. Confusión y desolación eran los sentimientos primos de mi depresión. Por momentos llegue a sentir que me aplastaba una energía densa y que nunca iba a poder levantarme de mi cama. Luego de reflexionar y llorar hasta en la bañera, entendí que estaba triste porque me encontraba en un lugar que no disfrutaba más. Así comencé a alejarme de las cosas que me dañaban, como ir a cursar materias con profesores y gente nefasta.
    Conocí muchas bandas nuevas, escuché muchos artistas en vivo y tuve la oportunidad de hacer radio en la UTN. Cubrí a El mató un policia motorizado, Pasado Verde, Mi Amigo Invencible, Puar, Las Cosas Que Pasan, Costa Canal (la banda de mi ex) y millones de otras más. Conocí a dos grandes influencias en el periodismo que cambiaron mi vida un poquito, pero ellos no lo saben. Uno se llama Ringo y el otro Carlos, le agradeceré al universo el haber tenido la oportunidad de poder charlar y que me alentaran en lo que amo: la música y comunicar.
    Probé co sas nuevas. Corté con Gonzalo y no me arrepiento. Fue mi primer novio y la primera persona con la que tuve relaciones, le deseo lo mejor, me ayudó bastante a superar el vacío existencial por la ausencia y la figura paterna. Adopté un gato, que a principios creí que era gata, le puse Coca en  y luego descubrimos que era macho. Mi madre nunca estuvo de acuerdo con que tuvieramos una mascota dado que vivimos en departamento; por esa misma razón un día volví y él ya no estaba. Sabía que se iba a ir de mi vida porque ya no lo podíamos mantener con nosotros, rompía y ensuciaba todo a su paso, aún así lo amé y lo amo mucho (donde quiera que esté). No me pude despedir y eso todavía me duele.
     Marché con mis amigas millones de veces, aprendí mucho de política al igual que de música. Conocí gente interesante, ahí mismo me encontré con un ser de luz llamado Delfina. Ella me dio y me da esa amistad pura que solo puedo mantener con pocas personas. Mi madre se puso de novia, sale y prueba cosas nuevas, yo me río y la envidio un poco, ahora sé que de verdad es libre. Mi padre esta de novio, desempleado pero en pareja, aún espero que las cosas mejoren. Me quede afuera de Producción Audiovisual. Organice el día del niño en el barrio de la gloria y me regalaron mucho amor esas pequeñas personitas.
     Besé otras bocas y llegue al éxtasis en otros brazos, pero siempre fui y soy autentica. Trabajé en un call center con un jefe machista y gallego. Pasé mi cumpleaños en Rosario. Trabajé de moza en un restorant muy careta. Publicaron una reseña que escribí sobre Santo Tabú en Diario Crónica, y ayudé a la movilización de los centros culturales autogestivos e independientes (mi texto fue publica en el MDZ). Lloré mucho, putee y por momentos quise dormir profundamente hasta no despertar. Aprendí, fallé y crecí un montón. Los mejores años no son trofeos, son recuerdos. Ahora voy por más, tengo miedo pero no quería perder la oportunidad de escribir sobre esto y releerme otro 31 de diciembre, pero del 2017.

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