lunes, 25 de mayo de 2015

BBV



  Buena
  Bonita
  Virgen

 Hay un lema que más o menos dice: Bueno, bonito y barato; pero en mi caso, de afuera los hombres ven doble b uv. (BBV). O eso me dicen mis amigas, o más bien una amiga. Quisiera creer que esa no es la descripción que define en totalidad mi manera de ser, aún así, la imagen que uno supone que esta proyectando, más bien es una cosa borrosa frente al agua.
 Soy una tonta niña rosa. De esas que de tantas películas de amor que vieron en el transcurso de sus años, terminaron con el cerebro teñido en idealizar lo que sería algún día el amor de mi vida. Romántica empedernida. Romántica estúpida digamos. Considero que hay un punto de autodestrucción que llega luego de una crítica, es decir, no hay manera de tocar fondo a menos de que alguien te lo haga notar (o eso supongo).
  Me equivoque, o tal vez no, quien sabe. Lo único que sé es que creo demasiado rápido en lo que puede llegar a ser el proceso de enamorarse. Será que para mí no es necesario que pasen tres meses para decirle a la persona que lo amo. Y con esa misma intensidad, mueren las cosas en mí. Por que nunca volví a querer a alguien como ese día que me encontré al chabon en el boliche y le rogué por poco que me abrazara. Le rogué que me quisiera sabiendo que estaba con otra. Le rogué que me diera besos. Rogué. Rogar. Que palabra de mierda. Uno en el amor no debería rogar.
  Buena. Esa palabra medio que se mimetiza con BOLUDA. Soy buena y boluda. Buenuda.
  Bonita. Ponele.
  Virgen, y si, con esas dos cualidades anteriores, es obvio que mi virginidad sigue intacta hasta que alguien deje de tratarme como una buenuda linda, y empiece a decirme que soy hermosa e inteligente.
   Estoy enojada con mi fantasía interna.

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