viernes, 29 de mayo de 2015

Libertad



  Tengo ganas de ser un caos incontrolable en tus brazos; de que me entiendas por debajo de las escamas de mi piel, de que me sostengas la mirada y seas capaz de llegar a tocar mi alma. Tengo ganas de tener ganas de vos, de que esas ganas no se difuminen con el tiempo, de que seamos eternos en el sentido infinito de la palabra. Tengo ganas de volar con los pies en la tierra, tengo ganas de tu humo, tengo ganas de tus ojos impredecibles y tu humor ácido y perspicaz. Tengo ganas de dormir en tu cama y que no pase nada, y a la vez todo. Tengo ganas de que me acaricies el pelo mientras cierro los ojos y disfruto de tus dedos. Tengo ganas de que nunca me leas pero que a pesar de todo sepas esto. Tengo ganas de que te quedes a mi lado, o de que vuelvas (porque ya estuvimos en otra realidad). Tengo ganas de que te rías hasta llorar, y que me beses despacio a modo de confidencia. Tengo ganas de que no me broten estas cursilerias de los dedos, pero ocurre, sin querer, por arte de magia, a modo de disculpa a mi corazón. Esté no quiere enamorarse... pero es tarde.

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