domingo, 25 de enero de 2015

Percusiones del amor


       Era liberador la forma en la que desataba de a poquito los nudos que habían en mí. El querer poseer el control de todas las situaciones existentes se tornaba abrumador, sin embargo, en ese momento había olvidado el hecho de que mi cuerpo se encontraba en la tierra. Mi mente se había ido, por primera vez alguien había podido callar todas las voces que habitaban en mi ser, todo ese ruido constante de ideas y preguntas, esa acumulación infinita incógnitas. 
        Había estado tantos años encapsulada en mí, sin querer saber sobre el amor. Era extraño que de repente todo hubiese sido tan simple y perfecto, admitiendo que de alguna manera me aterrorizaba el hecho fallar, aún así, quería correr el riesgo de enamorarme.
         Me encuentro en un estado permanente de inspiración. Me regaló paz, sin pedirme nada a cambio.
>> Quiero amarlo todo el día, todas las semanas, por años. Quiero regalarle mil escritos que nunca cambien de final, donde el estar juntos siempre este presente entre las líneas invisibles del universo. Quiero ser suya, por una eternidad. 
         Entonces mientras pueda besarlo el mundo es un poco menos gris, devolviendole a mi vida tonos cálidos, arrebatándole a la misma el frío. 
>> Sé que entre nuestras bocas hay un abismo de cielo que solo puedo sentir cuando estoy con él, abrazándolo, tratando de no fundirme como una manteca en sus brazos.
        No entiendo porque lo amo tanto, y esa es la mejor parte de todo esto, el no planear los sentimientos hacía una persona, el no comprender de donde es que salen tantas cosas hermosas que movilizan el alma, haciéndola vibrar, como la primera vez que mi corazón se acelero al sentir su calor, o como no lograba dejar de mirar esos magnéticos ojos color miel. 
          Amo la suavidad de sus labios, sus manos rodeando mi cuello, deslizandose por mi espalda, descargando electricidad en toda mi columna vertebral. Amo la forma en que me besa y me hace entender que el mundo no existe; como sus brazos me acunan y hacen de sí un lugar pacifico para descansar de nosotros mismos. Su aroma y el compas de sus latidos junto a mí. Su forma de amarme y hacer que quiera volver a empezar. La forma en la que yo lo amo y deseo ser una mejor versión de mi persona. Lo agradecida que me siento por volver a sentir. 

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