jueves, 9 de abril de 2015

Modo automático



    Sostengo firmemente que hay lapsos en la vida de uno donde vivimos en modo automático. La rutina nos consume a tal punto de llegar a obrar de manera indiferente. Soy de esa clase de personas que pisó siempre con el pie derecho a la hora de comenzar algo nuevo, al entrar a un ambiente diferente, al conocer la casa de una persona, incluso a la hora de levantarme, siempre buscando el lado seguro de mis pisadas; y ahí esta el error, nunca comencé con el pie izquierdo por miedo a lo nuevo, a lo desconocido, por temor a fallar y culparme en que ese no era el pie con el cual debia comenzar, sin embargo pisar del lado izquierdo de la vida significa avanzar, tomar riendas a lo desconocido, zambullirse, crecer.
    Soy de esas que a la hora de conocer a alguien, lo saludan del lado derecho, y si tengo que besarlo, que sea en la comisura que asegure el éxito de la relación, que asegure que se va a enamorar de mi pero yo no de él (porque tengo miedo a amar), que el tomar su mano sea exactamente la que creo conocer, aquella que no me genera desconfianza e inseguridad. "Me gustaría que me pagues una cerveza, gracias", siempre lo mismo, siempre tan igual a mí, siempre obteniendo los mismos resultados, siempre equivocándome y preguntándome, como si no me supiera de memoria la respuesta ¿por que nunca llega el amor de mi vida?. Tal vez es porque hace años que estoy en modo automático.

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