domingo, 20 de abril de 2014

Realidad


 No recuerdo en que momento fingir ser mayor se convirtió en una realidad, porque ya no me pedían documento para poder pasar a un boliche, sino que me miraban y me daban el paso, como si dijeran: Esta bien, vos podes pasar, pareces mayor; entonces entraba a un mundo que antes había sido privado a mis experiencias y comprendía que poco a poco el tiempo deliberaba el cargo sobre mí, porque ya no necesitaba hacerme amiga de los patovicas ni pedir prestadas identidades. Ahora era mayor, y todos los juegos de "¿entro o no entro?" ya no formaban parte del plan, porque esta vez si nos aburría el lugar nos íbamos, pero nos íbamos con la certeza de que podíamos entrar fácilmente a otro y no cuando terminábamos en la última opción. Me da un poco de melancolía pensar que en verdad estoy creciendo, y tengo miedo, miedo del mundo que siempre quise conocer pero que hoy rechazo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario