lunes, 14 de abril de 2014
Volando por ahí
Soy un pájaro con alas demasiado grandes como para aterrizar. ¡Como me gusta volar!. Sentir el aire cálido por mis mejillas emplumadas, la adrenalina de bajar y aletear para tomar más altura y velocidad. Esa sensación libertad que nadie me puede arrebatar. Soy un ave solitaria, no me gusta volar con la manada, no me gusta facilitarle el trabajo a los demás volando delante de ellos, haciéndoles más liviana la carga; yo volé contra vientos desaforados, ellos también pueden.
Cuando el sol se aleja de mi horizonte, reposo en alguna rama, descanso, sueño, duermo. Me despierto y parto hacía nuevo rumbo, guiada solo por la brújula de mi corazón. La mayoría de las veces no sé hacía donde voy pero solo dejo que mis alas me lleven a un mejor lugar.
Hace frío acá, pero lo soporto. Mis pequeños pies se sujetan de la corteza de un árbol; estoy cantando, acompañando al sol salir de su cama. Aparece poco a poco, y yo canto cada vez más. Que silencioso es este lugar. ¡Click!, un chasquido rompe la armonía del momento, observo a mis costados, derecha, izquier... hay un cazador, me quiere como premio, dicen que soy un pájaro raro de encontrar; apunta su gran rifle a mi cabeza, puedo ver como su ojo se difumina en la mira. Bang, bang, dos tiros certeros que sirvieron para escapar.
Tengo que cuidarme, algunos aprecian mi plumaje, otros solo quieren cobrar por él.
Me canse de divagar en las soledades de mi viaje. Voy a volver a casa... como siempre.
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