lunes, 1 de diciembre de 2014

B A M B I - Introducción.



   Es invierno, pero Bambi parece no percibirlo. Lleva puesta una musculosa blanca (sucia de hace dos semanas) y un short una talla más chica de la que suele usar, esta descalza; lo único que hace lucirla como una mujer mayor son sus gafas, cuadradas y blancas, enmarcando el par espectacular de ojos color topacio.
   Desayuna parada al lado de la mesada de la cocina (observa el noticiero donde anuncian sobre un incendio, traga los cereales indiferente y cambia a los Simpson), siente que no tiene tiempo suficiente para disfrutar el sentarse y digerir como se debe. Esta apurada como siempre, es impuntual y de todas maneras aún la siguen perdonando en su trabajo; es tan brillante como catastrófica. Un tornado con delgadas y esbeltas piernas, para ser más precisos.
   Se viste formal a la velocidad de la luz, ni siquiera se peina, no lo necesita, es tan segura de sí misma que podría caminar desnuda por las calles de Madrid y aún así, nadie tendría el valor de juzgarla. Su imponente personalidad causa envidia a la mayoría de las mujeres, al igual que su belleza indiscutible. Es deseada tanto por el sexo masculino, al igual que el femenino (incluyendo a las heterosexuales), nadie puede evitar fantasear con ella.  Aún así, intocable. Y ahí se encuentra su magnetismo.
    Una palabra. 7 letras. Soltera. Edad: 27 años.
    Se encuentra en la cúspide de su carrera laboral, logro comprarse con su ascenso un departamento en la parte céntrica de la ciudad. Se viste con las mejores marcas, solo come en restaurantes y maneja un auto 0 km. En parte los hombres la ven como una amenaza, pero por otro lado se sienten atraídos ante semejante magnate con pechos (obviamente talla 100, operada por el mejor cirujano. El señor Carlos Villalba, no entraré en detalles porque sino pasamos a otra historia).
    Su rutina consiste en lo típico, estar en la oficina 8 horas. De almuerzo ensalada de atún, variando a pollo ahumado con tomates Cherry, o Sushi. Al salir del trabajo va al gimnasio, a veces se da un tiempo para hacerse la manicura, otras solo va a comprar ropa. Jueves por la noche sale con sus amigas de la secundaria (lo cual es un milagro que las haya conservado), y viernes al medio día visita a sus padres en Granada.
     Al volver a casa... Pots, un gato gordo y gris, acostumbrado únicamente a ella, de mal caracter y bastante mimado, la espera sobre el sillón marfil de la sala. Eso es todo, la vida de Bam se resume en una rutina indestructible, totalmente seguida a la perfección.
   
    Es martes por la tarde y se encuentra obligada a permanecer en su casa, esta nevando agresivamente y cancelaron una junta importante sobre los valores de la bolsa.
>> B descansa sobre el edredón blanco de su California King Bed. Al lado de ella, una taza de café negro, importado de Italia. 
Pots salta a la cama y se acomoda al lado de sus costillas, ella lo acaricia. En estos momentos es cuando se arrepiente de muchas decisiones a lo largo de su vida. Una de ellas fue decirle que no a la propuesta de matrimonio de Sebastián, novio de la universidad (tiempo récord en una relación, 3 años). Se podría decir que ambos estuvieron enamorados, pero como en la mayoría de los noviazgos, siempre hay uno que ama más, y en este caso, esa no era ella. 
    Mantendré la identidad del verdadero nombre de Bambi solo por el simple hecho de que ella me mataría si ustedes la llegaran a reconocer. 
     ¿De donde proviene su apodo? Bueno... podemos decir, volviendo al tema de su noviazgo, que el día que ella descubrió su poder sobre los hombres, fue con Gian Luca. 
       >> Abril de 2012. Enviaron a una representante de la empresa a Italia, tenían que cerrar un contrato millonario, y nadie mejor que la mujer más joven y destacada de la firma. Los ejecutivos conocían el potencial de dicha chica, era joven, audaz y capaz de convertir una corbata en moño. Así fue como en menos de dos horas, accedieron a vender la mitad de sus acciones a la dulce B. Con su voz suave y delicada, fue indiscutible que varios pretendientes se sumaran a su lista; aún así ella juraba serle fiel a su novio. 
       Finalizado el día todos querían llevarla a conocer la ciudad (falsa amabilidad que pudo desenmascarar perfectamente). Le dijo a todos que no, que tenía una amiga en la ciudad y había prometido cenar con ella. Poco a poco la lista de hombres fue desvaneciéndose. Eso le causo un cierto alivio, si había sido capaz de rechazar a esa cantidad sorprendente de admiradores, podría enfrentarse a cualquier cosa. 
      La hora bordeaba las 22:30. Sebastián la llamo para tener noticias sobre ella, hablaron 10 minutos y cortaron. Consiguió mesa en un pequeño y encantador restaurante. Sobraba una silla. Pidió pizza, la cual resulto ser  una explosión de sabores en sus papilas gustativas.Deseaba que su novio pudiera compartir ese momento con ella.

       - Discúlpame, ¿esta ocupando este lugar?
       - No - Respondió rápidamente sin siquiera mirar al que preguntaba.
       - Perfecto - Exclamó.

    Un hombre de tez dorada, la cual únicamente posee un surfista, se sentó en la silla. Ella lo mira sorprendida.

       - Veo que te gusto la pizza - Señala el plato vació y sucio - vamos a pedir el postre ¿te parece Bambina? 
       
    B estalla en carcajadas, aquella situación bordeaba entre lo fantástico y lo bizarro. Aún así prosiguió intrigada:

      - ¿Cómo te llamas "Bambino"? - pregunta en tono burlesco. 
      - Eso no es algo importante por ahora, solo quiero invitarte el postre  y confesarte que me quede atónito con tu presentación de hoy. 
      - ¿Qué?
      - Sorpresa - extiende su mano - Gian Luca Barbera, ejecutivo principal de Forks Agency. 

   De repente se ruboriza, pero luego le dirige una mirada furtiva. Hasta en la hora de la cena se encontraba rodeada de asuntos laborales.

      - Un gusto - aprieta su mano con más fuerza de la que debería - no quiero ser grosera, pero estoy cansada y en este momento quiero estar en paz, sola. 
     - Tranquila, no hablaremos sobre trabajo esta noche - levanta el dedo indice de la mano derecha - ¡Mozo, por favor, el postre de hoy! - el joven asiente y se pierde de vista ante ambos. 

     Un esplendido tiramisú se posa sobre la vista de B. Duda en aceptarlo hasta que cae en la cuenta de que ya había probado un bocado, y sería de muy mala educación rechazarlo en ese momento. 
Aquel hombre era encantador, dientes perfectos, cejas gruesas y castañas. Sus grandes ojos negros parecían contener a la propia galaxia de por sí, además de estar acompañados por unas arqueadas y largas pestañas.
      Se quedo observando una pareja de ancianos cenando, y comenzó a soñar despierta...con dejar de ser la chica tipo. 
>>Deseaba ser un desastre, tal como siempre había anhelado, pero nunca se daba el lujo de experimentar. Promedio 9,50 en su preparatoria. Las universidades le ofrecían becas por su destacada trayectoria. Correcta, católica, educada. Dejo de ser virgen con Sebastián y aunque le costo mucho librarse de la carga de no llegar casta al matrimonio, seguía siendo una mujer admirable (o eso decía el resto); pero en ese momento quería agradarse a sí misma, ser egoísta, tal vez él no lo sabría, tal vez lo que se le pasaba por la cabeza podía morir en Italia...

     - ¿Qué ocurre? Estas perdida - Aquella aterciopelada voz interrumpió por completo el hilo de sus pensamientos.
     - Llévame a tu apartamento - Escupió de modo tan robotico, que casi sonó a una orden. 
     - ¡Otra sorpresa! Ahora si que estoy encantado - Sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas, exhibiendo su blanca dentadura, al igual que un juego de domino...  lo que sigue es obvio, pero ahí finaliza un crudo episodio de la metamorfosis de Bambi. 

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