miércoles, 10 de diciembre de 2014

Wonderland



  Había estado esperando este golpe de suerte prácticamente toda mi vida, aún así, sin mucho éxito mantuve incauta mis ganas de brillar. Como si de alguna manera no pudiera evitar apagar esa luminosidad que hay en mí, como si de repente por más de que lo intentase, no hubiese matado al sueño por completo. Lo deje moribundo, o más bien, lo dejaron... porque el pobre e indefenso solo recibió una cantidad innumerable de respuestas negativas hacía su persona. Yo tampoco lo alimente, realmente estaba tratando de que tomara suficiente valor para suicidarse de una vez, y dejarme en paz. Pero ahí estaba, rogándome que lo liberará, susurrándome que él no quería seguir preso en mi celda energética.
  Es fácil ignorar a eso que nos ilusiona, es decir, cuando se sueña con suficiente esfuerzo y se reciben por medio de los interceptores, bastantes no, uno se queda tendido en la superficie de su fuero interno, levitando, escapando de la decepción para con uno mismo. Omití por bastante tiempo que mi destino no estaba basado en una vida normal, y aunque lo supiera, me gustaba esa sensación de aferrarme a la desconformidad; así tenía algo malo por lo cual quejarme y amargarme ¿y todo eso para qué?. Todas las veces que me caí se debieron única y exclusivamente a que yo no me visualice por completo, algunas veces por miedo, otras por subestimarme, ¿acaso no soy lo suficientemente "muchosa" para esta meta?.
>> Sentí vibrar cada una de las energías habitantes en mi cuerpo, como si está vez emanara fuego a través de mis poros, como si se renovara mi ser, con un filtro lleno de esperanza y expectativas. Espere pacientemente, a una señal que había pedido de forma desesperada sin caer en la cuenta del hecho. Pedí un golpe de suerte. Pedí un cambio. Pedí oro solido transformado en sueños, sueños reales y tangibles, como el calor de las cámaras en mis pómulos, Lo deseo tanto que siento que el tiempo es ahora. Pero debo esperar, a ese llamado, a ese "toc, toc", a ese giro de 360º.
   Siempre supe que estaba hecha par algo más transcendental que la rutina, y el paso siguiente era tocar un estudio televisivo. El pie derecho en el suelo de madera balsa, color caqui. La risa nerviosa pero expectante ante un "SI" visible. Tenía todo lo que ellos buscaban, y ellos tenían todo lo que yo quería.
   Mi cuerpo temblaba ante la inmensidad de la idea de poder materializar por fín, mi sueño. Estaba todo a mi alcance, y era real. Completamente real.

   - Me miraban extasiados - Yo no paraba de hablar, estaba nerviosa pero al mismo tiempo tranquila. Sabía que era lo que buscaban. Sabía que había nacido con un fin más grande que el graduarse de la universidad. Sabía que había nacido para cambiar algo en la sociedad, en transgredir, en transformar, en liberar. Sabía que todo esto era enorme, y aún así en mis brazos resultaba pequeño; como el primer paso a mi longeva carrera, como el feto a mis esperanzas, ese que había dejado morir paulatinamente dentro de mi.

   No solo venía la realización personal más grande de su vida, sino también un amor oculto. Uno que paso por desapercibido, y se podría decir que en ambas direcciones.

   Firmá acá, acá, acá, acá, y acá. Aclaración. Documento. 

   No fue tan difícil como pensaba. Aquella tinta negra había marcado por siempre su futuro.

   Estrechan sus manos, y aunque ella quería dar un aspecto de fortaleza, un pequeño cristal se resbalo. Todos la miraban como gatos risones. Alicia finalmente había encontrado al lugar que debía llegar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario