lunes, 1 de diciembre de 2014
Bichos
Estoy en la cocina, acompañada del un silencio abismal que me rodea. Hay una luz fosforescente sobre el lavaplatos, se podría decir que estos son datos normales, nada extraño, en fin, a lo que voy es un caso que me llama la atención por completo; dos bichos.
Estos se encuentran alrededor del foco, admirándola, quietos, tranquilos. Me pregunto si ellos saben que esa luz no es más que una ilusión óptica, tal vez están ahí buscando calor, tal vez les llamo la atención su luminosidad. Hay un montón de probabilidades de que los pequeños caigan muertos ante el contacto con ella, pero desconocen ese hecho. Aún así, son felices, adorando algo que solamente les traerá el deceso.
Veo la situación desde otra perspectiva, me imagino a un humano alrededor de algo que adora, vicios en realidad. La codicia de siempre querer tener más, de acumular grandes cantidades de dinero; este podría ser un fiel ejemplo de como admiramos algo que solo atrae problemas, porque en alguna manera nos beneficia, y en otra parte debemos ser esclavos de él para poder seguir manteniendo un standar de vida.
Esos bichos indefensos somos nosotros, cegados ante el poder, embobados con la belleza inocua de cosas inservibles.
¿Cuántas veces nos vimos así? Y nadie nos advirtió sobre el hecho de que morimos cada día ante la hermosura plástica de la sociedad. Quisiera decir que poseemos la suficiente autarquia para no depender de lo que nos venden, para hacernos valer por nosotros mismos... pero en realidad, no somos más que indefensos insectos encandilados artificialmente por la realidad.
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