viernes, 5 de diciembre de 2014

Insomnio


  Hace días que no puedo dormir, o mejor dicho, descansar. El insomnio me desvela por completo, me come los parpados, me deja sentada en una silla escribiendo sin sentir, desconecta de la realidad, un poco ida, un poco yo, más desnuda y frágil, más sensible y catastrófica. ¿Cuál es la atormentada esencia que me hace ser así? Aún sigo sin abandonar a mis demonios. Esos que hacen de mis noches un infierno negro y caliente, algo parecido a mi habitación este momento.
    Por momentos siento como me besa la divina musa de la inspiración, pero la ignoro, no quiero que me ame cuando yo no la quiero a mi lado. No quiero que me atormente cuando lo único que quiero es descansar de mis recuerdos vacíos y putrefactos. Me recuesto sobre el colchón, las sabanas rosas  están hechas un bollo a los costados de mis largas piernas. Cierro los parpados bruscamente, son las cinco de la mañana y sigo despierta.
>>Un chispazo me hace reaccionar a la defensiva en segundos, veo una luz blanca al costado de la puerta. Tengo miedo, no sé que fue eso pero ya no son hadas para mí. Son fantasmas, mis propios muertos. Mis propios temores, haciéndose notar cuando solo hay oscuridad de por sí.
      Quiero dormir, pero lo único que hago es estar despierta, incluso cuando sueño.

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